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Las grandes trabas del progresivo actual

Las subjetivas razones que lastran el crecimiento real del género

 

Luis Manuel Berreiros Cano

Noviembre 2003

    

Como amante del ecléctico estilo musical que nos ocupa y sin pretender hacer de analista al estilo de los expertos financieros que cada día elucubran sobre la dañada economía mundial, quisiera apuntar las razones que para mí vetan el desarrollo de este estilo. Enumeraré secuencialmente estos motivos e intentaré, ardua tarea por mi condición humana, ser lo suficientemente objetivo e imparcial.

Corren tiempos acelerados. Corren tiempos difíciles, ni más ni menos que otras épocas, pero claramente complicados. El público ha perdido en mucha medida la capacidad de disfrutar, excepto con el fútbol, por supuesto, y cualquier manifestación cultural, es una actividad casi herética para la mayoría de la población. Prosperan las cosas de digestión rápida y todo lo que ha de degustarse con calma, con complicidad y cierto esfuerzo está terriblemente discriminado. Los medios de comunicación que podrían cambiar esta tendencia con su terrible poder fáctico, no sólo no lo hacen, sino que apoyan estas tendencias y contribuyen a su propagación. Como en la aldea gala, solo pequeñas comunidades resisten a la invasora tendencia, pero carecen de fuerza y apoyos. El Progresivo, Sinfónico o como queramos denominarlo requiere cierto esfuerzo, y tiempos tan acelerados no son precisamente vehículo adecuado para estos requerimientos.

El síndrome del dinosaurio. Llamaremos así a la tendencia en catalogar como dinosaurios todos aquellos intérpretes/bandas que en su momento fueron grandes y que actualmente con muchos años a la espalda intentan volver a la carretera, curiosamente solo dentro del Rock Sinfónico/Progresivo. La calidad que ellos desplieguen, los años de experiencia no son importantes, solo es valorable su intención de mantener estilos musicales que se catalogan como pretenciosos, y como claramente pasados de moda. Curiosamente ciertos críticos afines a esta actitud despreciativa, afamados personajes que plasman sus pensamientos en grandes medios, en ocasiones con un estilo pésimo y sin la mínima información sobre lo que hablan, ensalzan hasta la santificación bandas tan “triceratops” como aquellas, como Rolling Stones, Santana, Eric Clapton, etc, No tengo nada en contra de los citados, son grandes músicos artífices de grandes obras, pero que tienen la gran fortuna de que jamás realizaron Progresivo/Sinfónico.

Pagan justos por pecadores. Lo que en los 70 se consideraba avanzado en incluso revolucionario hoy es vetusto y claramente “regresivo”. La cantidad de tendencias que se han fusionado para crear un nuevo “Progresivo” no son tenidas en cuenta, se ha prejuzgado y ante esto no hay nada que hacer. Sólo la presencia del Metal Progresivo, un estilo que ha calado hondo entre generaciones más jóvenes mitiga de alguna manera estas descarnadas críticas. Hemos de reconocer que algunas bandas se han acomodado a estructuras musicales repetitivas y demasiado evocadoras de los pasados 70, no han incorporado elemento alguno diferenciador, y esto es utilizado por los famélicos detractores que solamente necesitan un pequeño pedazo de carne libre para lanzarse vorazmente sobre ella, generalizando y barriendo del mapa todo lo que huele a progresivo.

Voraces hermanos de sangre. Quizás la más sangrante de las razones. Dicen que no hay peor guerra que entre hermanos y desde luego los “hermanos en el progresivo” son feroces entre ellos. Somos pocos y mal avenidos como comentaba alguien y el integrismo atroz de algunas de estas facciones nos aboca a una lucha sin cuartel, una lucha fuera y dentro de nuestra propia casa, una liza en que los más aguerridos contrincantes desparraman odios a bandas que luchan por emerger, mientras que ensalzan otras hasta la saciedad. Desde ésta humilde posición opinamos que la única manera de contrarrestar el negativo sentir hacia el progresivo es la posición conjunta, el apoyo incondicional dentro de tan minoritario grupo humano, pero esta necesidad se manifiesta claramente utópica. Divide y vencerás, proclamaba algún famoso estadista de la antigüedad, y desde luego en el mundo progresivo este axioma se cumple a rajatabla.

Quizás el lector pueda detectar cierta desesperanza, cierto pesimismo. No es nada más que la verdad. El que suscribe piensa que los problemas reseñados no tienen fácil solución a corto plazo, las tendencias cambian, los laureles reverdecen de vez en cuando y es posible que algún día nuestro estimado progresivo vuelva por sus fueros, quizás dentro de 100 años, pero mientras esto no ocurre desde esta web y desde “Los Recuerdos del Unicornio” seguiremos intentando satisfacer nuestros apetitos musicales y como no los de todos los aficionados que quieran acercarse por nuestros lares.

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