| Como
amante del ecléctico estilo musical que nos
ocupa y sin pretender hacer de analista al estilo
de los expertos financieros que cada día elucubran
sobre la dañada economía mundial, quisiera
apuntar las razones que para mí vetan el desarrollo
de este estilo. Enumeraré secuencialmente estos
motivos e intentaré, ardua tarea por mi condición
humana, ser lo suficientemente objetivo e imparcial.
Corren
tiempos acelerados. Corren tiempos difíciles,
ni más ni menos que otras épocas, pero claramente
complicados. El público ha perdido en mucha medida
la capacidad de disfrutar, excepto con el fútbol,
por supuesto, y cualquier manifestación cultural,
es una actividad casi herética para la mayoría
de la población. Prosperan las cosas de digestión
rápida y todo lo que ha de degustarse con calma,
con complicidad y cierto esfuerzo está terriblemente
discriminado. Los medios de comunicación que podrían
cambiar esta tendencia con su terrible poder fáctico,
no sólo no lo hacen, sino que apoyan estas tendencias
y contribuyen a su propagación. Como en la aldea
gala, solo pequeñas comunidades resisten a la invasora
tendencia, pero carecen de fuerza y apoyos. El Progresivo,
Sinfónico o como queramos denominarlo
requiere cierto esfuerzo, y tiempos tan acelerados no
son precisamente vehículo adecuado para estos requerimientos.
El
síndrome del dinosaurio. Llamaremos
así a la tendencia en catalogar como dinosaurios
todos aquellos intérpretes/bandas
que en su momento fueron grandes y que actualmente
con muchos años a la espalda intentan volver
a la carretera, curiosamente solo dentro del Rock
Sinfónico/Progresivo. La calidad que ellos
desplieguen, los años de experiencia no son
importantes, solo es valorable su intención
de mantener estilos musicales que se catalogan como
pretenciosos, y como claramente pasados de moda. Curiosamente
ciertos críticos afines a esta actitud despreciativa,
afamados personajes que plasman sus pensamientos en
grandes medios, en ocasiones con un estilo pésimo
y sin la mínima información sobre lo
que hablan, ensalzan hasta la santificación
bandas tan “triceratops” como aquellas, como
Rolling Stones, Santana,
Eric Clapton, etc, No tengo nada
en contra de los citados, son grandes músicos
artífices de grandes obras, pero que tienen
la gran fortuna de que jamás realizaron Progresivo/Sinfónico.
Pagan
justos por pecadores. Lo que en los 70 se
consideraba avanzado en incluso revolucionario hoy
es vetusto y claramente “regresivo”. La cantidad
de tendencias que se han fusionado para crear un nuevo
“Progresivo” no son tenidas en cuenta, se
ha prejuzgado y ante esto no hay nada que hacer. Sólo
la presencia del Metal Progresivo, un estilo
que ha calado hondo entre generaciones más
jóvenes mitiga de alguna manera estas descarnadas
críticas. Hemos de reconocer que algunas bandas
se han acomodado a estructuras musicales repetitivas
y demasiado evocadoras de los pasados 70, no han incorporado
elemento alguno diferenciador, y esto es utilizado
por los famélicos detractores que solamente
necesitan un pequeño pedazo de carne libre
para lanzarse vorazmente sobre ella, generalizando
y barriendo del mapa todo lo que huele a progresivo.
Voraces
hermanos de sangre. Quizás la más
sangrante de las razones. Dicen que no hay peor guerra
que entre hermanos y desde luego los “hermanos en
el progresivo” son feroces entre ellos. Somos pocos
y mal avenidos como comentaba alguien y el integrismo
atroz de algunas de estas facciones nos aboca a una
lucha sin cuartel, una lucha fuera y dentro de nuestra
propia casa, una liza en que los más aguerridos
contrincantes desparraman odios a bandas que luchan
por emerger, mientras que ensalzan otras hasta la
saciedad. Desde ésta humilde posición
opinamos que la única manera de contrarrestar
el negativo sentir hacia el progresivo es la posición
conjunta, el apoyo incondicional dentro de tan minoritario
grupo humano, pero esta necesidad se manifiesta claramente
utópica. Divide y vencerás, proclamaba
algún famoso estadista de la antigüedad,
y desde luego en el mundo progresivo este axioma se
cumple a rajatabla.
Quizás el
lector pueda detectar cierta desesperanza, cierto
pesimismo. No es nada más que la verdad. El
que suscribe piensa que los problemas reseñados
no tienen fácil solución a corto plazo,
las tendencias cambian, los laureles reverdecen de
vez en cuando y es posible que algún día
nuestro estimado progresivo vuelva por sus fueros,
quizás dentro de 100 años, pero mientras
esto no ocurre desde esta web y desde “Los Recuerdos
del Unicornio” seguiremos intentando satisfacer
nuestros apetitos musicales y como no los de todos
los aficionados que quieran acercarse por nuestros
lares.
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