|
|
Algún
día se hará justicia, y el nombre de Arjen
Anthony Lucassen será reconocido en la medida
del merecimiento al que es acreedor desde hace más
de diez años, durante los cuales, su brillante y prolífica
mente ha puesto en marcha magnas obras a diestro y siniestro,
y además, con una frecuencia temporal directamente
proporcional a su exquisitez artística, lo cual lo
hace aún mas encomiable.
Por
enésima vez Lucassen pone en funcionamiento
su impecable máquina de confeccionar “Operas
Rock”, y lo hace llevándolo a los extremos
de calidad que siempre deberían de poseer estas obras,
a menudo desprestigiadas por ser acometidas sin los mínimos
musicales requeridos. James LaBrie, Mikael
Akerfeldt, Irene Jansen, Devon
Graves, Mike Baker, Devin
Townsend, Martin Orford, Ken
Hensley o Ed Warby, son
algunos de los nombres más significativos que han contribuido
a través de sus comprometidas apariciones para que
este viaje musical por el mundo de la psicología humana,
sea un trabajo sin fisuras ni altibajos, sino más bien
un doble álbum en el que el balance entre instrumentación,
composición, virtuosismo y emoción ha sido alcanzado
con toda naturalidad. Aquí no hay apariciones forzadas
o interpretaciones por encima de las propias composiciones.
Hay sitio para todo, todo cabe, y nada sobra. Como ocurre
en la portentosa “Pain”, en la
que los alaridos de Devin Townsend conviven
con amables sintetizadores y guitarras acústicas, o
la intensa “Voices” con sus fragmentos
acústicos, sus flautas y secciones de cuerda u órgano
Hammond . El álbum goza de un halo teatral que impregna
cada una de las canciones, consiguiendo una sensación
de continuidad gracias a la cual todos los elementos fluyen
sin riesgo a chirriar, a pesar de estar interpretado con diferentes
intercambios de estrofas vocales. Por eso “The
Human Equation” suena mayormente a Rock
Celta en la colosal “Loser”,
con la interpretación de Mike Baker
(¿dónde estáis Shadow Gallery?),
y finaliza con los alaridos Black de Townsend,
sin que por ello se produzca salto argumental alguno. Y por
eso, luego, pasajes cósmicos como “Accident
?” parecen seguir el curso normal de los acontecimientos,
hasta que llega “Realization” y
pone una peculiar guinda musical la cual podría sintetizar
en sí misma elementos de Jethro Tull y
Uriah Heep... entre otros.
Una
referencia para todos aquellos que se empeñan en sacarse
de la manga Operas Rock sin hacer examen de conciencia, y
llegar a la conclusión de que conseguir álbumes
como “The Human Equation” no
es fruto de la casualidad, y a lo mejor ni siquiera totalmente
del trabajo, sino de enormes dosis de genialidad. ¡Grande
Lucassen!.
Puntuación
- 9.5 |
|