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Ya
en más de una ocasión nos hemos alegrado del
buen estado de salud “creativa” –entrecomillado,
pues también sabemos que en este género lo único
sano es la creatividad- del rock progresivo español.
Y nos tenemos que alegrar ahora doblemente con la aparición
de esta nueva banda de nombre BIJOU pues,
aunque sólo sea para enriquecer las estadísticas,
nos llegan de un punto geográfico que no constaba en
las enciclopedias.
BIJOU
es un quinteto que se formó en Zamora justo en el cambio
de milenio, y podríamos decir que han llegado al progresivo
casi por obligación, pues, como ellos mismos confiesan,
tras dos años de ensayos sin encontrar vocalista, decidieron
“progresivizar” las composiciones en
las que llevaban tanto tiempo trabajando.
Así
es como nació esta maravilla casi-conceptual que se
llama EL PROFETA cuya única y sencilla
vocación es la de transmitir con los instrumentos la
forma de entender la música que tienen estos 5 jóvenes
(me atrevo a catalogarlos de tales a tenor de la foto que
aparece en el libreto). Los jóvenes en cuestión
son Nacho Morán y Álvaro
García, en las guitarras, Arturo González
en la batería, Rubén García
en los teclados y Alberto Mateos, al bajo,
y lo que proponen es un ecléctico recorrido cuya definición
musical queda en la imaginación de quien escucha.
El
trabajo comienza con una mínima introducción
de escasamente 10 segundos, que más bien parece sacada
de la banda sonora de Cabaret y nos sirve ya de aviso sobre
la versatilidad estilística de lo que luego nos vamos
a encontrar. Así vamos recorriendo los temas de un
trabajo que cuida mucho las melodías y que va subiendo
en intensidad, a medida que avanza, hasta llegar al cierre,
un tema de 24 minutos, “El Profeta”,
que no tiene desperdicio.
Aún
así queremos destacar la contundencia de uno de nuestros
temas favoritos, “Imakinación”,
que da perfecta entrada a lo que para nosotros es otro de
los puntos álgidos, “Triste Euforia”,
un tema que comienza con la calidez que da un inspirado teclista
que realmente te llega cuando suena en modo “piano”,
y que a mitad de camino da un giro para llevarnos a la catarsis
final. Y destacamos también el ejercicio de estilo
de “Sueño en la noche de los tiempos”,
en el que el bajo toma el protagonismo inicial para ir dando
paso de forma ordenada al resto de elementos. Supone una nueva
vía de experimentación diferente a la del resto
de los temas.
En
definitiva, aunque seguiríamos gustosos derramando
elogios, estamos ante un debut intenso, brillante, que transmite
calor, intención y trabajo, mucho trabajo. No está
hecho a la ligera. Se nota, y para bien, el mucho tiempo que
le han dedicado. Amable
y humildemente, el quinteto muestra su agradecimiento en los
créditos a “los músicos que nos han
influenciado”. Dejamos como entretenido juego para
los que escuchen el disco el adivinar o suponer esas influencias,
que son muchas y variadas.
Antes
denominábamos de casi-conceptual este EL PROFETA
pues así es como originalmente se concibió,
como una obra conceptual que narraba su historia. La escasez
de medios con que contaron para la grabación –todos
sabemos ya algo de las enormes dificultades con que se encuentran
este tipo de bandas para sacar algo decente- hicieron que
tanto las narraciones, como las colaboraciones con vientos
en algunas partes, como algunos temas, tuviesen que quedar
fuera del producto final. Pero
damos fe de que dicho producto final, aunque realmente adolece
de una mejor producción, es una pequeña joya
que merece no sólo un largo recorrido –que lo
tendrá, pues desde luego esto no es un producto de
consumo pasajero- sino la posibilidad de poder disfrutar de
la obra completa tal y como en su momento la crearon estos
5 valientes.
Es
difícil resistirse al evidente juego de palabras que
surge del título de este trabajo, así que deseamos
sinceramente que no sean “profetas” en
su tierra, y que BIJOU sigan desarrollando
todas esas ideas que sin duda tienen en mente. Calidad desde
luego, no les falta.
Puntuación
- 8 |
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