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Cuando
te sitúas delante del ordenador para “criticar”
-aunque como sabéis preferimos decir “reseñar”-
el nuevo trabajo de una banda mítica, un cierto sentimiento
de responsabilidad te asalta. No es que el valorar trabajos
de menos reputados personajes sea baladí, pero cuando
hay una historia atrás como la que atesora Caravan,
el afán en dar una imagen lo más fiel posible
del trabajo, lo más objetiva, se convierte en una obsesión.
Esta situación se agudiza cuando de ese vasto acervo
no se es ni mucho menos un especialista, como es nuestro caso.
Tan sólo un trabajo de la banda, aquél extenso
y magnífico “In the Land of Grey and Pink”,
adorna mi discoteca y todas mis opiniones sobre la música
que Caravan elaboraba en los felices 70 estará
ineludiblemente referida a este disco.
La primera sensación que nos asalta al escuchar este
“Unauthorised Item” es que si
bien hay claros ecos de aquel Canterbury setentero
que tan dignamente representaron, su música se ha actualizado
con el tiempo. No vamos a revelar ahora la calidad instrumental
de músicos como Pye Hastings, Jan
Schelhass, Geoffrey Richardson,
Richard Couglan o Jim Leverton,
calidad que asumíamos antes de la primera escucha,
pero quizás por la influencia de Doug Boyle,
el más joven del grupo, el magnífico guitarrista
que prestara sus 6 cuerdas para afamados músicos de
distinta condición, el sonido de la banda es más
directo, más potente que en anteriores trabajos. A
lo largo del metraje del producto se suceden temas de sencilla
estructura adornados por magníficos arreglos instrumentales
tanto a cargo del propio Boyle, con riffs de excelente
calidad, como de Geoffrey Richardson o Jan Schelhass.
Esta aparente sencillez en el disco tiene contrapuntos importantes
en temas más elaborados, más cercanos a estructuras
anteriores como “It’s Getting a Whole
Lot Better” o “Nowhere to Hide”,
probablemente este último el corte más completo
del álbum.
Para
terminar, una reflexión. Estamos ante un magnífico
trabajo, un disco que no debemos desmerecer de ninguna manera.
Pero para los que tuvimos el placer de asistir al último
concierto de Caravan en Madrid este mismo
año, para los que disfrutamos con una banda con una
fuerza realmente impresionante, con directo sin fisuras y
desde luego sorprendente para los no versados en la banda,
el año 2003 no estará marcado por la aparición
de “The Unauthorised Brekfast Item”
sino por tan emotiva actuación. Aparte de tan subjetivo
punto de vista, estamos sin duda ante un buen trabajo, continuista
en cierto modo e innovador en otro que nos presenta a unos
clásicos en magnífica forma, ¡Larga vida
a los dinosaurios!.
Puntuación - 8 |
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