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Saltó
a la fama como el histriónico y camaleónico
vocalista del “Sex And Religion” de Steve Vai.
El guitarrista americano asiduo a las excentricidades hacía
de la inclusión de Devin Townsend en su banda una más
de ellas, aunque su resultado sería musicalmente determinante.
La carrera de Townsend encontró desde ese momento su
lugar a través del proyecto Strapping Young Lad y de
la propia Devin Townsend Band. Cuando los primeros han significado
para el músico canadiense su forma más salvaje
de expresión extremo metálica, la DTB era señalada
por su artífice como la vía experimental para
sus inquietudes, lo que en manos de un personaje como éste
resulta absolutamente impredecible. El anterior “Accelerated
Evolution” era un lanzamiento de producción desacertada
y escasa resolución, pero nada puede prever el genio
de Townsend y este “Synchestra” emerge desde la
primera escucha como parte de lo más destacado de su
carrera. Puede que sea considerado por su compañía
un álbum de Metal Progresivo, o quizás sea la
única manera de calificar su forma indefinible, sofisticada
y no poco experimental de confeccionar su música siempre
de tintes metálicos.
El
disco comienza en clave de voz melódica: “Let
It Roll”, y su faceta más sentimental y suave,
la cual se desvanece en mitad del acero orquestado que significa
“Hypergeek”, instaurando la sofisticación
metalera tan característica de Townsend y sus múltiples
registros. “Babysong” comienza efectivamente con
una melodía casi infantil que se va transformando entre
acelerones en algo mucho más ampuloso. El sentido de
la pantomima habitual encuentra su punto álgido en
la “pachanga” de “Vampolka”, la cual
da paso a uno de los cortes más resolutivos del álbum,
“Vampira”, con Devin desgañitándose
a lo Strapping Young Lad. Dentro de esa onda progresiva que
sirve de hilo conductor “Gaia” es una de las preferidas,
con un estribillo redondo. Es a partir de ahí cuando
los devaneos incontrolados de nuestro protagonista toman posesión,
y tanto “Pixillate” como “Judgement”
y “A Simple Lullaby” producen algún empacho
sonoro, debido a su exagerada reverberación y a lo
repetitivo de su estructura. Sin embargo la obra vuelve a
recuperar el tono, para finalizar con las majestuosas finales
“Sunset” y “Notes From Africa”.
“Synchestra” contiene momentos brillantes, de
esos que te hacen pensar que por fin lo ha logrado. Pero al
final se ven acompañados de inevitables inestabilidades,
propias de la personalidad inimitable de un tipo como Devin
Townsend. Así hay que aceptarlo, es la naturaleza de
la bestia.
Puntuación - 7.5
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