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Hablar
de Dream Theater es hablar de uno de los mejores grupos
del mundo, y los afortunados que hemos podido verles en directo
sabemos a lo que me refiero. Dream Theater es una auténtica
pasada, maestros en tamizar las mejores influencias y ponerlas
al servicio de lo que son: grandes músicos e instrumentistas
de élite, pero sin perder un ápice de sencillez.
Capaces de emocionarse por tocar en el mismo cartel que Deep
Purple y Emerson, Lake & Palmer, como reconocía
el guitarrista John Petrucci en una reciente entrevista.
Eso dice mucho de ellos.
"Once in a Livetime", recoge casi íntegro,
en un doble CD, lo que fue el concierto que la banda dió
en Paris el pasado venticinco de Junio. Lo que significa
unos cientocincuenta minutos de Hard Progresivo. Música
con mayúsculas. La producción de Kevin Shirley
es otra vez sobresaliente, ha conseguido que el album suene
de verdad a directo, muy natural, posee ese ambiente digno
de los legendarios .P´s en vivo.
En cuanto al repertorio, está compuesto en su mayoría,
por los temas que después de diez años se han
convertido en clásicos de la banda, aderezado con improvisaciones
más o menos controladas, solos e incluso retazos instrumentales
originales de esas influencias abiertamente reconocidas, como
Lynyrd Skynyrd, Led Zeppelin o Pink Floyd.
La banda mantiene un nivel espectacular en cada una de sus
siempre complicadas interpretaciones. Desfilan por delante
de nuestros oídos maravillas como las dos primeras
partes de "A change of season", "Lines
in the sand" o el vendaval instrumental que supone
"Ytse Jam", convertida en la única superviviente
de aquel primer trabajo. La voz de James La Brie se
ve en dificultades para alcanzar los tonos más agudos
en canciones como "Voices", sin ser nada
escandaloso podría significar la única sombra
que mencionar. El segundo disco nos trae en su inicio el lado
más suave de Dream Theater, algo emocionante
como "Trial of tears" o la accesibilidad
musical de "Hollow years" y "Take
away my pain". Luego, algo potente, "Pull
me under" y para finalizar un medley donde se incluye
la ya imprescindible "Metropolis", con lo
que se da por concluida una descarga incomparable de virtuosismo
y excitabilidad, donde no se puede destacar a ningún
instrumentista en particular. La capacidad de tocar durante
más de tres horas a este ritmo y con esta concentración,
es solo patrimonio de los más grandes. Yo les he visto,
sé que son realmente así, sencillamente impresionantes
Puntuación
- 8'5 |
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