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¿Impresionantes?,
¿Increíbles?, ¿Inconmensurables?
Empieza a ser reiterativa la forma de calificar a Dream
Theater, pero la carrera de estos neoyorquinos es una
sucesión de aciertos continuados, y "Scenes
From A Memory" es un paso más si cabe. Un
nuevo adorno para un historial repleto de matrículas
de honor. El hecho de estar inmersos cada uno por su cuenta
en multitud de proyectos paralelos, no parece haber afectado
a la creatividad del grupo, que ha alcanzado en opinión
de muchos, el culmen de sus creaciones. Y no es para menos.
El, hasta la fecha, primer album conceptual de Dream Theater,
se desenvuelve temáticamente en la historia de una
reencarnación. La atormentada regresión hipnótica
de Nicholas, el protagonista, nos conduce a través
de pasajes musicales divididos en nueve escenas. Un recorrido
para ser disfrutado especialmente por los amantes de los discos
concepto. Aquí se encuentran representados de alguna
manera "Tommy" de The Who, "The
Wall" de Pink Floyd, "Operation: Mindcrime"
de Queensryche o "Misplaced Childhood"
de Marillion. Pero sobre todo la magia de Dream
Theater en estado puro. Conjugando como sólo ellos
saben hacer espectaculares secciones instrumentales con asequibles
estribillos, pasión con técnica, dureza con
dulzura.
La incorporación del teclista Jordan Rudess ha
devuelto la compenetración y sobriedad que el grupo
perdió con la marcha de Kevin Moore, y que
Derek Sherinnian a pesar de su indudable clase no supo
imprimirle. Rudess está soberbio en cortes como
la instrumental "The Dance Of Eternity",
aportando en varios momentos pinceladas ciertamente originales,
además de dirigir el coro estilo Gospell en la balada
épica "The Spirit Carries On".
El resto de la banda como siempre, porque tanto John Myung
(bajo), como Mike Portnoy (percusión) o John
Petrucci (guitarra), son simplemente algunos de los mejores
instrumentistas de su género. Y a subrayar esta vez
la labor del cantante James LaBrie, que alcanza en
este disco su mejor nivel. Cantando de forma más controlada
y relajada, subiendo hasta las notas más agudas sólo
cuando lo requiere el momento.
La escena segunda con "Overture 1928" y "Strange
Déjà Vu" es muy representativa de lo
que significa todo el album. El riff utilizado como base para
"Beyond This Life" suena casi punkero, evolucionando
hasta alcanzar momentos que recuerdan a los mismos Purple
actuales, con Petrucci a lo Steve Morse total.
Momento adrenalítico relajado con la esquisitez de
"Through Her Eyes". Desarrollándose
"Home" entre misteriosos aires arábigo-hindúes,
enérgica estructura y estribillo accesible. "Finally
Free" es otra maravilla de suaves líneas vocales
e intenso desenlace, con increscendo dramático sostenido
por un trabajo percusivo de Mike Portnoy, marca de
la casa. Él y John Petrucci culminan sus respectivos
trabajos produciendo el album excelentemente, eso sí,
con la supervisión a las mezclas de Kevin Shirley.
Obviamente, si Yes, E.L.&P., Kansas
o Pink Floyd no hubiesen existido, Dream Theater
no serían lo que son, pero lo cierto es que hoy
por hoy han alcanzado el nivel de sus propios maestros.
Impresionantes, increibles, inconmensurables
Sí,
todo eso, porque "Scenes From A Memory" es
una GLORIOSA OBRA MAESTRA.
Puntuación
- 10 |
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