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Dream Theater - Scenes from a Memory
SIX DEGREES OF INNER TURBULENCE  
DREAM THEATER  
Elektra 2002  
     
   
Dream Theater - Train of Thoughts
     


Parece que Dream Theater se han propuesto darle a sus fans algo que echarse a los oídos permanentemente. Cuando todavía están recientes los ecos del triple directo desde Nueva York, así como de los últimos proyectos paralelos de algunos de sus componentes, los Theater nos presentan su nueva aventura musical, otra vez intentando salirse de lo digamos convencional, como viene siendo habitual últimamente. En esta ocasión lo hacen en forma de ambicioso doble trabajo, con tan solo seis canciones, la última de las cuales ocupa en su integridad lo que es el segundo CD del álbum. Un ejercicio de confianza total en sus fans. Cualquier otra banda pensaría en una obra así como en una temeridad comercial, pero no es éste el caso. Basta recordar lo que sucedió con la pieza conceptual de veintitrés minutos "A Change Of Season", editada en 1995 casi a modo de curiosidad, y que sin embargo se convirtió desde aquel momento en una favorita para casi cualquier admirador de la banda neoyorquina. Dream Theater saben de la lealtad de su masa de seguidores, que lejos de disminuír, aumenta con cada uno de sus lanzamientos, conquistando los gustos de tanto metaleros con hambre de propuestas más complejas, como de sinfónicos sin miedo a los riffs de alto octanaje.

Aunque no drásticamente, Dream Theater sí que ha experimentado cierto cambio musical, especialmente tras la edición de "Falling Into Infinity" en 1997, con la sustitución en los teclados de Kevin Moore, quien siempre aportó una personalidad más intimista y trascendental que sus sucesores. La entrada desde el anterior trabajo en estudio de Jordan Rudess, ha significado la aportación de nuevos elementos a la música de Dream Theater, aunque también en muchos casos la exclusión de matices más ambientales de los que siempre gustó Moore. "Six Degrees Of Inner Turbulence" significa la definitiva contribución de Rudess, que ha participado por primera vez en las labores compositivas de principio a fin. Y sea cual sea la razón, el hecho es que Dream Theater suenan más "extremos" que nunca, en la contundencia y en la suavidad, en la pomposidad y en la experimentación. El primer disco presenta riffs y estacatos como los de "The Glass Prision", que hubiesen pasado completamente inadvertidos en el álbum negro de Metallica, aunque evidentemente son aderezados convenientemente por cambios de ritmo y sus correspondientes teclados, mientras James LaBrie en ocasiones se desgañita cantando sobre semejante avalancha. "Blind Faith" es mucho más relajada con un animoso interludio instrumental en el que conjugan brillantemente elementos muy dispares, aunque en el cómputo global se me antoja algo inconsistente. Dream Theater nunca habían experimentado tanto como lo hacen en la discreta "Disappear" o en "Misunderstood", donde se pueden apreciar atmósferas casi Floyd en algunos momentos, las cuales continúan en "The Great Debate", hasta que la guitarra de Petrucci y la batería de Portnoy, conducen el tema gradualmente a un estribillo que podría estar firmado por la voz de Rob Halford... desconcertantemente interesante.

El CD número dos es otra historia. La edición de los cuarenta y dos minutos divididos en las ocho partes, de las que consta el tema "Six Degrees Of Inner Turbulence", da la sensación de ser la principal razón para el lanzamiento del conjunto de los dos discos. Esta segunda parte no resulta en ningún momento desenfocada, como le sucede puntualmente a la primera, es un majestuoso opus rockero en toda regla: Desde la grandiosidad de "Overture", emparentada sin rubor con la calidad de cualquier banda sonora de las grandes producciones de Hollywood, hasta "Losing Time/ Grand Finale", recorriendo por el camino el espíritu sinfónico con cierto aire AOR muy a lo Mullmuzzler de "About To Crash", las heavieras "War Inside My Head" y "The Test That Stumped Them All", la ligeras "Goodnight Kiss" y "Solitary Shell" donde LaBrie se muestra mucho más cómodo, mientras Petrucci certifica un gusto tremendo e incluso llega a sonar ciertamente jazzy, casi a lo Pat Metheny, hasta que el guitarrazo inicial de "About To Crash (Reprise)" marca el comienzo de lo que es un auténtico temazo.

Si este segundo disco hubiese sido editado por separado estaríamos ante otro inconmensurable trabajo de Dream Theater (aunque en ningún caso superior a "Scenes From A Memory"), sin embargo la inclusión de un desigual primer volumen, hace que "Six Degrees..." como álbum, a pesar de ser estupendo, no alcance las enormes proporciones de anteriores trabajos. Y dicho sea de paso, mención honorífica para la labor de un John Myung, del que raramente se habla y que con su bajo firma una de sus apariciones más memorables. De cualquier manera una obra de escucha obligada.

Puntuación - 8'5

 
     
 

Rafael Llorente-Berreiros

 
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