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“Tengo
que comentar este disco”. Estaba acabando de escuchar
Octavarium por primera vez, y me daba cuenta
de que iba a ser mi a(u)dicción durante un tiempo.
Preparaba una reseña sobre Deadwing de Porcupine
Tree pero la he archivado (espero que momentáneamente)
para escribir sobre el último lanzamiento de Dream
Theater, no lo puedo evitar.
Y
lo voy a hacer porque, a diferencia de Deadwing,
que más o menos sigue los pasos de sus predecesores,
este disco marca un cambio respecto a la anterior obra de
DT, Train of Thought. Este
último había dejado con una sensación
de mosqueo a una parte de sus seguidores, los más progresivos,
tanto por el disco en sí, como por hacia dónde
podían evolucionar en el futuro. ¿Hacia el heavy
puro y duro? Al fin y al cabo versionearon integros en algún
concierto Number of the Beast (Iron Maiden) y
Master of Puppets (Metallica). ¿Hacia el death
metal? porque ya puestos a endurecer el sonido, no les quedaba
mucho más recorrido. Y de repente se descuelgan con
Octavarium, que se mire por donde se mire
es una joyita a la altura de sus mejores producciones.
He
leído en alguna parte que, de alguna manera, los discos
de DT, desde Awaken, responden
a una orientación central, digamos una tendencia dentro
de su estilo: Falling into infinity (FII)
sería el disco "Pop", Scenes
from a memory (SFAM) el disco conceptual, 6
degrees of inner turbulence (6DOIT) el disco doble
y Train of thought (ToT) el disco heavy (por
supuesto). Pues bien, según esa teoría, este
sería el disco progresivo.
Y,
como decía el doctor Frankistein: vayamos por partes,
que en este caso significa canción por canción.
El
disco comienza con "The root of all evil"
continuación de "The glass prison"
y de "This Dying soul" de 6DOIT
y ToT respectivamente. De hecho aparecen
referencias a estas canciones especialmente a "This
dying soul" (los versos "I wanna feel my
body breaking" son una referencia explicita). He
leído críticas de gente que les parece una estafa
que se repitan, pero me parece un poco exagerado cargar las
tintas por una autohomenaje que no dura más allá
de 20 segundos (dentro de un disco de casi 80 minutos). Por
cierto estas tres canciones tratan de los problemas con el
alcoholismo de M. Portnoy, ya superados.
Después
de la descarga inicial, llega el relax con "the
answer lies within" una balada del estilo de
“Anna Lee” o “Hollow
years” (FII) o como Goodnight kiss,
la 5 parte de 6DOIT.
A
continuación “These walls”
otra que recuerda el sonido más clásico de DT,
podría estar en Awaken o Images
& Words sin desentonar demasiado. Como se ve
hasta aquí todo está dentro del repertorio
“clásico” de DT.
Despeja los temores de un ToT parte II, pero no supone
un progreso estilístico ni una calidad sobresaliente.
Se queda en, digamos lo estándar dentro de los que
es la producción de DT.
Luego
la primera sorpresa del disco, el toque pop: “I
walk beside you”. En este caso desvelar las
influencias es muy fácil: el mismo Portnoy
las cita en la nota de prensa del disco: Coldplay
y, sobre todo U2. De todas formas, en el estribillo
parece que es el mismo Bono el que canta y los toques
de Petrucci son muy a lo Edge...
Y
a partir de aquí viene (para mí, obviamente)
lo más interesante de Octavarium,
las cuatro últimas canciones. “Panic
attack”: toques funkys de Myung,
solo teclas/guitarra marca de la casa y algunos fragmentos
que recogen aromas de Muse (escuchad el minuto 6.45,
en el estribillo). Junto con la que abre el disco, esta es
la canción que más influencias de ToT
conserva. Pero si hay trazas de Muse en esa canción,
en la siguiente “Never Enough”,
con esas secuencias de sintetizador, esa guitarra sobredistorsionada,
incluso la voz... podría estar en Absolution
despues de Stockholm Syndrome. A pesar de las referencias,
para mí obvias, es una espléndida canción,
(bueno, es que a mi me gustan Muse...)
“Sacrified
sons” es una canción épica, lo
que la mayoría de los fans progresivos de DT
esperan de ellos: un temazo de 10 minutos, con introducción
lenta, partes orquestales y fragmentos cañeros y duros
Y esta vez, con una orquesta de verdad. Quizá lo más
flojo del tema son las letras, un tanto ingenuas "como
un trabajo de un estudiante de enseñanza media".
Pero no son las letras lo que más nos importa de DT
¿o si ?.
De
esta forma el ambiente se caldea para el "tour de force"
del disco: “Octavarium”. Esta
canción justifica por sí sola la adquisición
del disco. Inevitablemente me viene a la cabeza "A
change of seasons", pero más completa,
más centrada, más madura, no es como la anterior
una colección de canciones más cortas. Además
es una autentica enciclopedia de los últimos 35 años
de progresivo, plagada de guiños: desde la introducción,
que parece un homenaje a Pink Floyd (Shine
on you crazy Diamonds) para pasar a pasajes que podrían
ser firmados por Genesis: ¡flauta!, guitarra
acústica, piano y voz (pongamos cinema show,
por ejemplo). Luego Myung se destapa con
un pasaje similar al trabajo de Squire con Yes.
En el minuto 12 Jordan se pone la capa de
Rick Wakeman durante un rato y se marca un solo estilo
mini Moog de los que te dejan la boca abierta y la baba colgando.
A continuación un pasaje mas potente (Full
Circle), muy en la línea de SFAM
o 6DOIT con Portnoy respondiendo
a James en la voz, para seguir con un duo
guitarra/teclados made in DT que en su parte
más rápida trae a la cabeza trozos de ToT.
Luego la guitarra acústica y unas armonías gt/teclados
que me recuerdan a Iron Maiden, van dejando paso
al final, épico y climático con la guitarra
de Petrucci sobrevolando una orquesta completa
para acabar con unos efectos que se desvanecen. Toda una demostración
de poderío para quien pensase que no eran capaces de
hacer un clásico progresivo de veintipico minutos.
Si musicalmente se pueden adivinar numerosas influencias y
tendencias en Octavarium, las letras en Full
Circle (la tercera parte del tema) homenajean a un
buen monton de bandas citando títulos o estribillos:
Beatles (lucy in the sky with diamonds, day tripper,
entre otras), Pink Floyd (careful with that axe Eugene),
Yes (machine messiah), Genesis (cinema show, supper's ready),
Ramones (gabba gabba hey), Neil Young (hey hey my my), the
Doors (light my fire), Who (my generation), y no sigo
más por no aburrir. Ojo, a pesar de las referencias,
tanto esta canción como todo el disco a quien más
recuerdan es a ellos mismos, pero DT admite
muchos matices y la técnica que poseen los muchachos
les permite incorporar todo tipo de influencias en su música.
Si a eso añadimos que son grandes fans de muchos tipos
de música y que no les importa versionearlos en directo,
pues de ahí salen todos los homenajes implícitos
o explícitos que se aprecian en sus obras. Hay que
darse cuenta que estamos ante una banda que ha compartido
cartel con gente como Kansas, Spock Beard,
y también con otras como Pantera, Slayer
o Megadeth...Esta vez las referencias van más
bien por el primer camino.
Si
el anterior era el disco de Petrucci y Portnoy
esta vez las dos P de DT dejan paso al resto. LaBrie
canta más y mejor que en ToT, no hay
temas instrumentales (por primera vez desde I &
W 1992). Myung se destaca claramente
en Panic attack y en secciones de octavarium.
Y finalmente damas y caballeros: Jordan Rudess,
que deja el segundo plano de ToT y emerge
para hacerse con los focos con un trabajo soberbio, plagado
de referencias pero manteniendo su estilo. Tiene más
solos que Petrucci y los aprovecha a conciencia.
Jordan estaba tan relegado en ToT
que llegué a leer rumores sobre su separación
de la banda, pero tras este disco queda claro que sigue y
para bien. Portnoy realiza un trabajo consistente,
pero menos prominente que en ToT. Finalmente
Petrucci se limita a la faceta más
rítmica en gran parte del disco (hay quien dice que
ha tomado nota de Arjen Lucassen) y los solos no
son obligatoriamente pirotecnias guitarristicas como sucedía
con demasiada frecuencia en el disco anterior, aquí
demuestra que puede hacer solos sin necesidad de desgranar
20 notas por segundo (escuchad el final de octavarium
por ejemplo).
En
resumen este disco es absolutamente obligatorio para todo
fan de DT en su faceta más progresiva.
Aunque no tan inspirado como SFAM o el segundo
disco de 6DOIT, contiene lo que son, para
mí, algunos de los mejores momentos de la banda y una
canción candidata a la mejor de su carrera: Octavarium.
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