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Tras
este curioso nombre se esconde uno de los grupos más
añejos en la historia del rock británico. Su
primer trabajo data, ni más ni menos, que de 1969,
el mismo año en que Pink Floyd editara su experimental
“Ummagumma” y King Crimson debutara con su obra
maestra “In the Court of the Crimson King” (por
poner dos ilustres ejemplos).
Pues ese mismo año, Edgar y Steve Broughton entre otros,
publican su primer disco, con el estrambótico título
“Wasa Wasa”. Por lo que se indica en las notas
incluídas en “Superchip….”, el grupo
dió de qué hablar, dado su original carácter
“pre-punk”, anarquista y underground. Quizá
esto influyó para que Harvest les fichara y fuesen
dirigidos por Peter Jenner, el antiguo manager de Pink Floyd
y Roy Harper, (como apunte curioso, Steve Broughton aparece
como batería en discos de Roy Harper).
En cuanto a “Superchip….”, se trata de una
reedición del disco original, publicado allá
por el 81, en plena efervescencia de la new wave. A ello no
es ajeno este disco, aunque va más allá; su
sonido es, en el buen sentido, “ochentero”, con
un aire “pseudo-punk”, toques roqueros, glam,
pop, electrónicos y a ratos experimentales (como ocurre
con ciertos pasajes “recitados” por Edgar sobre
un atmosférico y efectista fondo de teclados, el largísimo
bonus track dividido en una primera parte electrónica
y una segunda ambiental y minimalista, o los “filtros”
con los que a lo largo de todo el disco se moldean voces y
otros instrumentos).
Habrá quienes no consideren ésto rock progresivo
(a pesar de que muchos temas se suceden sin solución
de continuidad, lo cuál hace pensar en un trabajo conceptual).
Sin embargo, puede que tengan razón. Ahora bien, pienso
que se acerca bastante a los planteamientos musicales de gente
como Talking Heads, David Bowie, Brian Eno o uno de los grandes
iconos del progresivo de todos los tiempos, Robert Fripp.
Y es que todos ellos consiguieron en los 80, tras la caída
en picado del rock sinfónico y progresivo y de otras
músicas de calidad, mantener alto un pabellón
que se desmoronaba a base de numerosos y cada vez más
populacheros engendros, símbolos de una época
que parió auténticas monstruosidades sonoras.
Desde luego, estamos ante un grupo y un disco inusuales, no
del gusto de la mayoría y no estrictamente progresivos,
pero con un innegable valor como supervivientes de calidad
de una época difícil, tal y como lo fueron (y
lo son), pero con estilos bien diferentes, grupos como Pendragon,
IQ o Marillion.
Los que gusten de la música de esta atípica
banda deben saber que se acaba de fraguar una esperanzadora
reunificación entre sus miembros fundadores.
Edgar Broughton Band son:
Edgar Broughton: Voces, Guitarra, Vocoder.
Arthur Grant: Bajo, Guitarra, Voces.
Steve Broughton: Voces, Batería, Percusión,
Marimba.
Duncan Bridgeman: Teclados
Puntuación
- 6.5 |
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