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En
estos días en los que algunos se atemorizan
y reniegan de las palabras progresivo o sinfónico,
para sustituirlos pretenciosamente por adjetivos
como experimental o vanguardista. En estos días,
digo, IQ reaparecen en la escena
musical con la bandera del Rock Sinfónico
en ristre. Y lejos de matizar o justificar declaran
su “progresismo” abiertamente, destapando
el tarro de las esencias, y demostrando porqué
después de más de 20 años siguen
siendo un punto de referencia inevitable para cualquier
aficionado al Rock Sinfónico o Progresivo
que se precie.
Han vuelto a esperar para asegurarse la disposición
de canciones labradas con todo lujo de detalles,
y han vuelto a hacer de este “Dark
Matter” otro de los discos claves
de su dilatada carrera. Fundamentado en la dos extensas
suites, IQ renuevan una vez más
el espíritu de los Genesis de Peter
Gabriel. Como éste, Peter Nicholls
nunca ganará en un concurso de vocalistas,
pero sigue siendo encomiable la capacidad de interpretación
con la que encara cada número. Y de otro
lado pocos músicos garantizan una interpretación
tan sobria y medida, sin sobre actuaciones, como
la que bordan los Cook, Holmes,
Jowitt u Orford.
Con tan sólo cinco cortes, y siendo tan selectos
se hace imposible destacar ninguno de ellos, cada
uno ocupa su lugar y momento preciso. Desde la propia
“Sacred Ground” que
con su desarrollo de sinfónico inequívoco
y su contorno animado, presentando a la banda en
su salsa, pasando por “You Never Will”
de similares trazas, aunque menor duración
y estribillo memorable, o sino la estupenda
“Born Brilliant” con su ruptura
central rehecha en pulsante e hipnótica,
y para finalizar la gran “Harvest
Of Souls”, hecha a buen seguro para
total disfrute de sus seguidores de siempre, una
pieza inequívoca de Rock Sinfónico
del de siempre, orgullosa desde sus 24 minutos de
duración.
Permaneciendo fieles a sus ideas, a su público
y a sí mismos, “Dark Matter”
es una ejemplar lección de sinfonismo rockero.
Puntuación
- 9
Rafael
Llorente-Berreiros |
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