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Todavía
hay algunos que lo consideran el cantante objeto de
Dream Theater. El trío Rudess/Portnoy/Petrucci
tiende acapararlo todo en la banda, y LaBrie parece
en más de una ocasión abocado a su condición
de elemento “populizador” del sonido de los Theater.
Sea como fuere, pocos vocalistas darían el juego que
él da, y prácticamente nadie (quizás
junto a Geoff Tate) ha sido tan influyente como él
dentro de la escena del Metal Técnico-Progresivo.
Da
la sensación de vivir en su particular jaula creativa,
y en cuanto tiene la oportunidad abre alas y vuela de la mano
de sus Muzzmuzller, y proyectos como Leonardo
The Man, Frameshift o más recientemente Madmen
& Sinners. Esa sensación de reivindicación
creativa se percibe cuando al escuchar el contenido de discos
como el que nos ocupa, llegas inmediatamente a la conclusión
de que la práctica totalidad de las canciones que lo
componen podrían, en cuanto a estilo, formar parte
de cualquiera de los últimos álbumes de Dream
Theater. Sólo que James -y esto es
otra sensación personal-, no parece tener el beneplácito
de sus compañeros como compositor. Así que aquí
lo tenemos, presentando el primer disco editado exclusivamente
bajo su nombre. Probándose de nuevo a sí mismo,
que si bien no es un músico de la categoría
de sus camaradas, se trata de un artista notable, y un auténtico
especialista en encontrar melodías vocales tarareables
entre espesuras musicales.
Su gusto por las baladas le ha venido costando cargar con
el cartel de “el blando” de Dream
Theater, pero LaBrie creció
escuchando discos no sólo de Journey o Kansas,
sino también de Iron Maiden y Judas Priest.
Tan cómodo en una faceta como en la otra, los primeros
cortes de “Elements Of Persuasión”
muestran al cantante sin miedo a la firmeza sónica,
y saliendo con nota del intento, ya que “Crucify”,
“Alone”, “Freak”
o “Invisible” son cuatro
preciosas gemas de Metal Técnico sólido,
competente y rico en detalles. El canadiense nunca ha temido
la experimentación tecnológica controlada, y
con la ayuda de su inseparable Matt Guillory
(teclados) el disco se completa con numerosos detalles efectistas,
samplers, programaciones e incluso “scratching”
especialmente en temas como “In Too Deep”,
aunque siempre de una forma muy comedida. Por supuesto también
hay cabida para sus queridos medios tiempos, y “Smashed”
y sobre todo “Lost”
cumplen a la perfección.
Con un trabajo tan concienzudo como éste debajo del
brazo, resulta incompresible que alguien pueda osar menospreciar
el talento de un músico de la valía de James
LaBrie.
Puntuación - 8.5 |
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