|
|
No
es muy habitual encontrar hoy en día discos que hagan
saltar tus resortes auditivos desde un principio, mostrándose
desde la primera cata distintivos y atrayentes. XsavioR
son una excepción.
Leyendo
el "quién es quién" detrás
de este pintoresco nombre encontramos al vocalista Goran
Edman (Yngwie Malmsteen, Brazen Abbot, Karmakanic...)
y al batería Daniel Flores (Mind's
Eye) como miembros más reconocibles y principales
protagonistas a priori. Aunque poco hay que indagar en este
álbum para percatarnos de que tanto Mathias
Garnas (bajo), Benny Jansson (guitarra)
y Matt Norberg (teclados) son también
instrumentistas de primer nivel, acostumbrados a las lides
como músicos de estudio y que para este trabajo se
han podido comprometer plenamente con un producto propio.
No en vano "Calleidoscope" les
ha llevado más de dos años a partir de la fecha
en la cual se concibió la idea. Una idea de amplios
horizontes y musicalmente ambiciosa. Desde la producción
radiante y exquisita, a la diversidad de estilos, pasando
por las propias interpretaciones individuales. Todo comienza
con los aromas operísticos de Queen y el emplazamiento
sinfónico de unos Flower Kings poco intrincados.
La consecuencia: dos temas llamados "April Skies"
y "Lex The Fly" te abren
de par en par los oídos, te seducen y te proclaman
que éste no será un disco más. A partir
de ahí cada canción es como desenvolver un regalo
diferente un propicio Día de Reyes. Las emanaciones
de las bandas mencionadas y sus semejantes se prolongan y
entrecruzan en canciones inmersas en otras aguas. "Mr.
Chairman", por ejemplo, suena con la delicadeza
de unos Mister Mister europeizados, "Take
Me Home" aparece de nuevo emparentada con la
banda de Roine Stolt, sólo que acicalada con
coros escuela Def Leppard y melodía Yes.
Mientras "Green Mile" es todo un
capricho metálico-progresivo de primer nivel.
Entre tanto, canción a canción, Goran
Edman se muestra más camaleónico que
nunca, yendo de su cadencia natural por Paul Rodgers
al mimetismo con Klaus Meine y mostrándose
histriónico como el David Bowie más
psicodélico en ciertos momentos. Algún día
habrá que hacerle justicia a este espectacular vocalista,
que por si no tuviera bastante curriculum, en este disco adquiere
proporcioes monstruosas.
He aquí un cruce de caminos donde se encuentran Hard
Melódico, Rock Progresivo y experiencias estilo años
setenta, todo empaquetado luminosamente. Un trabajo entramado
y barroco, pero presentado de manera asequible y perfección
escandinava.
Puntuación
- 9
|
|