Cuando los primeros acordes del tema "I
Robot" anunciaron el comienzo de la actuación, un aroma
de romanticismo y de cierta nostalgia inundó la sala. Bastaba
una somera mirada en derredor, para percibir un público mayormente
maduro, frisando o superando la cuarentena, que con alegría serena,
muy alejada del fanatismo hormonal que acompaña a los 'triunfitos'
y al resto de pseudo-artistas de similar pelaje, esperaba que Parsons
interpretara esas canciones que habían escuchado antes decenas
de veces. Y Parsons no defraudó. Aunque no venía
acompañado de su banda habitual, el sonido no se resintió
en absoluto y poco a poco fueron desgranándose todos los temas
de su discografía clásica, de la época de fecunda
colaboración con Eric Woolfson - ¿Cuándo
volveréis a trabajar juntos?- , así Macumba
fue llenándose de sonidos que nos hacían retroceder más
de veinte años en el recuerdo, al conocido "What goes
up..." le siguió el clásico "I wouldn't
want to be like you", un frenético y largamente aplaudido
"Psychobabble", los muy bien interpretados "Damned
if I do", "Don´t answer me" y los emotivos
"Time", "Old and wise" y una magnífica
y sentida interpretación de un tema nunca antes tocado en directo:
"Don´t let it show". Por supuesto no podía
faltar esa combinación mítica, aquella que todos estábamos
esperando... Cuando se escucharon los primeros acordes de "Sirius"
la ovación fue extraordinaria. A ningún seguidor de Alan
Parsons deja de sorprenderle y encantarle la combinación
y enlace entre los temas "Sirius" y "Eye in
the sky". Sabíamos que la interpretaría, pero
Parsons nos tenía guardada una sorpresa, una muy agradable
sorpresa, un as guardado bajo la manga; la sorprendente recreación
del tema "Prime time", prolongada muy por encima de
su metraje original en un gran despliegue instrumental en el que tuvo
especial protagonismo el guitarrista Godfrey Townshend, miembro
regular de la banda del "who" John Entwistle,
que además enlazó sorpresivamente con "Layla",
el clásico de Eric Clapton, produciendo una extraordinaria
y sorprendente mezcla largamente ovacionada. Posiblemente hayan pasado
ya sus mejores años de fertilidad creativa, pero gracias a los
dioses 'Los viejos rockeros nunca mueren'.