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Tras la edición de su último album "The Visitor",
era mucho el interés que tenía por ver las evoluciones
de Arena sobre un escenario. El fantástico "The
Visitor" es un disco complejo, de sonido profundo y cristalino,
y yo me preguntaba si la banda capitaneada por Clive Nolan
y Mick Pointer sería capaz de plasmar en directo,
todos los ingredientes que en estudio dan tan buenos resultados.
Pero no se daban esa noche las circunstancias propicias a tal efecto,
pues era aquella una velada de presentaciones: la del bajista Ian
Salmon, y más importante, la del vocalista Rob Sowden,
que según tengo entendido (al menos en el caso de éste
último) era la segunda actuación que hacía
con el grupo, y de hecho desde el primer tema "A Crack in
the Ice", dejó constancia de ello. El espigadísimo
cantante no sólo se movía torpemente por el escenario
(quizás debido a su altura), además mostraba una alarmante
falta de capacidad comunicativa, que no es desde luego el mejor
arma para alguien, que siendo el recién llegado, tiene la
obligación de agradar al personal. Para la tercera canción,
"Midas Vision", la banda parecía ir cogiendo
el sitio en el escenario con el teclista Clive Nolan de maestro
de ceremonias y el guitarrista John Mitchell, que si ya me
cautivó con su trabajo en el último disco, con ésta
actuación terminó por darme definitivamente la razón,
y es que es un guitarrista capaz de transmitir una emotividad fuera
de lo común, como dejó claro en la instrumental
"The Visitor".
El
concierto iba transcurriendo entre momentos álgidos que contrastaban
con otros donde se translucía una evidente falta de acoplamiento,
si bien es verdad que el sonido no era tan bueno como el que Spock´s
Beard habían conseguido allí mismo tan sólo
unas semanas antes. Así "The Hanging Tree"
fue interpretada de manera convincente e intensa, mientras "A
State of Grace" sonó ciertamente deslabazada. A
pesar de todo no se le puede negar valentía al nuevo cantante,
que se atrevió con un set acústico encabezado por
"Crying for Help VII". Con "Solomon"
Arena cerraban el set principal, para interpretar como bises
un medley instrumental, y finalizar con "The Visitor",
en las cuales como ya he dicho, el guitarrista John Mitchell
nos deleitó con un vibrante despliege de emoción instrumental.
No
se puede decir que fuera la de Arena ese día una actuación
mala, pero cuando sobre un escenario se dan los talentos que ésta
banda indudablemente atesora hay que ser exigente. No fue un show
completamente redondo, y los frecuentes cambios de formación
a los que el grupo está habitualmente sometido no ayudan.
Quizás la próxima vez.
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