J.J.
KAS (Estados Unidos)
Fueron
una de las últimas bandas en añadirse al programa de
este año. Se trata de un curioso combo familiar que hace un
sentido homenaje a CAMEL. Más sentido que logrado
musicalmente, aunque la banda tenía su mérito. El grupo
también es conocido como la Familia Valentine, y es
que se trata de eso: el padre toca la batería, y su mujer,
dos hijas y un hijo se distribuyen en el bajo, la guitarra y dos teclados.
Versiones correctas y entretenidas de los clásicos Camel,
entre ellas el disco “The Snow Goose” completito
y seguidito.
OXYGENE
8 (Estados Unidos)
Llegaba
el turno a una de las bandas importantes del festival. Quizá
este escenario del hotel se les quedara pequeño. No sólo
por su calidad musical, sino también por que el gran corazón
de la pareja Linda Chusma (stick y voz)
y Frank D’angello (guitarra) no cabría
ni en un estadio. Estaban acompañados por otro virtuoso del
Stick, el también agradable y simpático argentino
Guillermo Cides. A la batería, el correcto
Gerard Mallorquí, desde Cataluña. El
concierto estuvo a la altura de lo esperado. Gran técnica interpretativa,
emoción y un sensacional repaso a los temas de Poetica,
el disco de la banda estadounidense. Linda demostró
por qué es una de las grandes del stick en el mundo del pogresivo.
Y fuera del escenario se comportaron aún mejor. La delegación
Psicotropia ha dejado unos grandes amigos en Arizona
(de donde proceden los Oxygene).
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| KOTEBEL
(España)
Banda
española… o venezolana… A pesar de que el grupo
está afincado en Madrid, muchos de sus siete componentes son
venezolanos. El compositor, líder y teclista principal del
grupo es el venezolano Carlos Plaza.
Por fin, y gracias al Baja Prog, el proyecto Kotebel
(con tres discos a sus espaldas) pudo convertirse también en
una banda de directo, ¡y qué directo! Comenzaron con
Hades, suite del último disco. El telón
del Teatro del Estado de Mexicali, con varios cientos
de personas expectantes, se abrió lentamente y las primeras
y frenéticas notas de esta magnífica pieza de rock progresivo-clásico
llenaron la estancia. La ejecución fue magistral. Omar
Acosta sorprendió a todos con su forma de tocar la
flauta, Marisa Puente acompañaba a Carlos
a los teclados, Carolina Prieto cantaba con su voz
soprano dando un ambiente mágico a la actuación y el
perfeccionista batería-percusionista Carlos Franco
ofrecía contundencia y ritmo al show. El último en unirse
al grupo ha sido Jaime Pascual, al bajo. Su técnica
y profesionalidad le han permitido adaptarse rápidamente al
complejo sonido Kotebel, plagado de largos desarrollos
instrumentales. Y César García, el
guitarrista, metódico y eficaz, completaba el número.
A Hades le siguió un duo de guitarra y percusión,
El Quimerista, del último disco del grupo.
No estaba así previsto, pero un problema con el pedal del teclado
de Carlos obligó a ello. El grupo supo reponerse de
las complicaciones técnicas y ofreció un gran concierto
que fue largamente aplaudido.
RICHARD
SINCLAIR with GLASS & FRIENDS (Reino Unido)
Los
“friends” consistían básicamente en
una amiga de Richard Sinclair que tocaba el acordeón.
El mítico miembro de Caravan y Camel,
uno de los hombres más representativos del sonido Canterbury,
ofreció un concierto algo decepcionante. Reconozco que no tuve
la oportunidad de verlo completo, pero lo que presencié no
me gustó mucho. Las versiones de Caravan que escuché,
por ejemplo, no eran realmente logradas, el sonido del acordeón
no me convenció y los músicos que le acompañaban
(la banda Glass) no estaba a la altura de un festival
de rock progresivo de estas características. Es lo que pude
deducir de las canciones que presencié, pero mis comentarios
no distan mucho de los de otros compañeros, amigos y músicos
que estuvieron en el concierto. No obstante, una leyenda del progresivo
estaba sobre el escenario y fuera de él Sinclair demostró
ser una gran persona, amable con todos y sonriente mientras repartía
tarjetas a diestro y siniestro allá donde estuviera, siempre
con su guitarra a la espalda. Inolvidable Sinclair.
MATRAZ
(Chile)
Llegó
el momento para una de las bandas más importantes del festival.
Una grata sorpresa. Tenían la responsabilidad de cerrar el
primer día de festival en el Teatro, y superaron las expectativas
con creces. Este grupo chileno está llamado a ser uno de los
grandes del progresivo latinoamericano, y en directo sorprendieron.
Su música se basa en un rock progresivo clásico con
muchos guiños al sonido algo duro de bandas como Dream
Theater. El concierto fue excelente, con un sonido casi perfecto.
Las melodías del piano y los teclados de Diego Aburto
dominaban la música, a veces agresivo y contundente, a veces
melódico y sensible, muy sensible. Mención más
que especial merece el batería, Marcelo Stuardo,
con una técnica impresionante, de los mejores del festival.
Un gran tipo que sabe cómo manejar los ritmos, las dinámicas,
los tempos… todo un fuera de serie con una portentosa juventud.
El guitarrista Claudio Cordero destacaba sobre todo
en los pasajes más contundentes de los temas, arropado por
el también correcto bajo de Jorge García.
Pero hubo algo más destacado en el concierto: la voz y la presencia
de la cantante Loreto Chaparro, con su voz rasgada
y su belleza, que dejó fascinado a más de uno. Su actuación
no sólo consistía en cantar; se deslizaba, se agitaba,
interpretaba cada nota, se dejaba llevar por la música; cambios
de vestuario, gestos, movimientos… todo ello hacía del
espectáculo algo más que un concierto musical. Una banda
a descubrir y a admirar, sobre todo en directo.
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