DREAM THEATER Train of Thoughts Tour 04
aMadrid, 11 febrero 2004

Dream Theater por fin con aforo "maxi"
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Plaza de toros LA CUBIERTA (Leganés - Madrid)

En el paso por Madrid durante la gira de su anterior trabajo "Six Degrees of Inner Turbulence", los idolatrados Dream Theater tuvieron que cambiar en el último momento la mastodóntica plaza de toros de Vista Alegre por la más asequible sala La Riviera. El aforo de la plaza se hizo inalcanzable para las perspectivas de una banda que, si bien es la que más adeptos arrastra sin duda en este maltrecho estilo musical, no deja de practicar un género, el metal progresivo, aún considerado "de segunda" dentro del heavy.
El claro endurecimiento de su estilo, iniciado con ese "Six Degrees..." y confirmado en su nuevo trabajo "Train of Thoughts" les ha llevado a intentar una nueva faena por los ruedos, y esta vez sí, con el heavy por divisa, llenaron la plaza.


Concierto de Dream Theater en la Cubierta de Leganés. Después de haber leído reseñas sobre conciertos recientes de DT y de haber oído su último disco, hay que hacerse a la idea de que se va a un concierto heavy, nada que ver con lo que puede ser un concierto de, por ejemplo Flower Kings o Jadis por citar dos ejemplos relativamente recientes en el mundo del progresivo. Esto se hace más evidente cuando se llega a la Cubierta, y ves que gran parte de los seis o siete mil espectadores son claramente heavies, ya se sabe, camisetas de Iron Maiden, chupa de cuero y demás parafernalia.

A las 9.00, con puntualidad suiza, se apagan las luces y en la pantalla central de vídeo empieza un montaje sobre la historia de la banda. "En una galaxia muy, muy lejana..." y empieza un audiovisual que da un repaso en imagen y sonido desde ¡1985! hasta 2004. Cuando llegan al momento actual, aparece DT en escena y arrancan con As I Am. La situación en el escenario es prácticamente igual que la que se puede ver en el DVD de Scenes from a memory en directo: a la izquierda Jordan Rudess, John Myung a continuación, luego LaBrie, a la derecha Petrucci y al fondo, en el centro del escenario Portnoy detrás de una monstruosa batería (tres bombos!!). Desde el principio ya se puede juzgar (y condenar) la acústica de la sala: infame. Hay momentos en que no se distingue el teclado. Pero la sensación de potencia que transmiten es espectacular, los cuatro instrumentistas son extraordinarios: el solo de As I am, rápido incluso para lo que suele hacer Petrucci, lo hizo clavado al disco.

Tras esta descarga de adrenalina como tarjeta de presentación, siguieron con temas del último disco intercalados con otros de trabajos anteriores. En general las versiones fueron bastante más duras y rápidas que los originales en estudio. DT se comportó como una máquina bien engrasada sobre todo una vez que James Labrie, que empezó un poco apagado, entró en el concierto. Rudess y Petrucci mantuvieron unos duelos intrumentales al alcance de muy pocos, Myung y Portnoy cubrían todos los huecos manteniendo un ritmo, endiablado las más de las veces. Las pantallas del fondo (una grande en el centro y dos más pequeñas en los lados) alternaban la proyección de la ejecución del directo con imágenes varias.

A la hora y veinte minutos, un descanso de un cuarto de hora y a la vuelta , más de lo mismo. Esta vez no hubo ninguna versión ajena. Nada de tocar entero el Master of Puppets o cosas por el estilo. El repertorio fue íntegramente DT: casi entero el último disco a excepción del instrumental Stream of conciousness y la acústica Vacant. Además canciones de gran parte de su discografía: por ejemplo "Another day" de Images and words con Jordan Rudess tocando la parte del saxo. Es increíble lo que este hombre hace con sólo un teclado (Kurzweil) uno se pregunta por qué otros llevan hasta una docena de ellos. El teclado estaba montado sobre una plataforma circular, que le permitía girar mientras seguía tocando. También hubo tiempo para varios temas de Scenes from a memory, awake, parte de la suite 6 degrees of inner turbulence, demasiado poco para mi gusto... La solvencia instrumental del grupo es extraordinaria, se les nota compenetrados y el único pero que les pongo es que a veces, Rudess y Petrucci abusan de la prestidigitación, se pasan con los solos rapidísimos, que en ocasiones, en mi modesta opinión, quedan un poco vacios... vamos que parece que les paguen un plus por nota. En cuanto a la actuación en el escenario, John Myung apenas se movió en todo el concierto, nada que ver con John Jowitt (Jadis), a Portnoy casi no se le veía detrás de la batería. Petrucci no es que sea la alegría de la huerta en cuanto a espectáculo, puso unas cuantas poses muy heavy metaleras y no pasó de ahí. Así que los que más se movieron fueron el cantante (normal) y el teclista que ya es más curioso gracias al artilugio giratorio.

En conjunto fueron casi tres horas de música muy intensa, con pocos tiempos medios, confirmando el giro más heavy que ha dado la banda. Intensa pero brillante, todo lo que permitía el recinto, y a ratos apasionada. Lo único que se me hizo largo del concierto fueron los 15 minutos del intermedio... y la hora y cuarto que tardé en volver a casa desde Leganés. Un gran concierto a pesar de la acústica, con un grupo excepcional de virtuosos.

Jesús Llamas

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