Dream
Theater por fin con aforo "maxi"
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Plaza de toros LA CUBIERTA
(Leganés - Madrid)
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En
el paso por Madrid durante la gira de su anterior trabajo
"Six Degrees of Inner Turbulence",
los idolatrados Dream Theater tuvieron que cambiar
en el último momento la mastodóntica plaza
de toros de Vista Alegre por la más asequible
sala La Riviera. El aforo de la plaza se hizo
inalcanzable para las perspectivas de una banda que,
si bien es la que más adeptos arrastra sin duda
en este maltrecho estilo musical, no deja de practicar
un género, el metal progresivo,
aún considerado "de segunda" dentro
del heavy.
El claro endurecimiento de su estilo, iniciado con ese
"Six Degrees..." y confirmado en su
nuevo trabajo "Train of Thoughts" les
ha llevado a intentar una nueva faena por los ruedos,
y esta vez sí, con el heavy por divisa, llenaron
la plaza.
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Concierto
de Dream Theater en la Cubierta de Leganés.
Después de haber leído reseñas sobre
conciertos recientes de DT y de haber oído su
último disco, hay que hacerse a la idea de que se va
a un concierto heavy, nada que ver con lo que puede ser un
concierto de, por ejemplo Flower Kings o Jadis
por citar dos ejemplos relativamente recientes en el mundo
del progresivo. Esto se hace más evidente cuando se
llega a la Cubierta, y ves que gran parte de los seis
o siete mil espectadores son claramente heavies, ya se sabe,
camisetas de Iron Maiden, chupa de cuero y demás
parafernalia.
A las 9.00, con puntualidad suiza, se apagan las luces y en
la pantalla central de vídeo empieza un montaje sobre
la historia de la banda. "En una galaxia muy, muy
lejana..." y empieza un audiovisual que da un repaso
en imagen y sonido desde ¡1985! hasta 2004. Cuando llegan
al momento actual, aparece DT en escena y arrancan
con As I Am. La situación en el escenario es
prácticamente igual que la que se puede ver en el DVD
de Scenes from a memory en directo: a la izquierda
Jordan Rudess, John Myung a continuación,
luego LaBrie, a la derecha Petrucci y al fondo,
en el centro del escenario Portnoy detrás de
una monstruosa batería (tres bombos!!). Desde el principio
ya se puede juzgar (y condenar) la acústica de la sala:
infame. Hay momentos en que no se distingue el teclado. Pero
la sensación de potencia que transmiten es espectacular,
los cuatro instrumentistas son extraordinarios: el solo de
As I am, rápido incluso para lo que suele hacer
Petrucci, lo hizo clavado al disco.
Tras esta descarga de adrenalina como tarjeta de presentación,
siguieron con temas del último disco intercalados con
otros de trabajos anteriores. En general las versiones fueron
bastante más duras y rápidas que los originales
en estudio. DT se comportó como una máquina
bien engrasada sobre todo una vez que James Labrie,
que empezó un poco apagado, entró en el concierto.
Rudess y Petrucci mantuvieron unos duelos intrumentales
al alcance de muy pocos, Myung y Portnoy cubrían
todos los huecos manteniendo un ritmo, endiablado las más
de las veces. Las pantallas del fondo (una grande en el centro
y dos más pequeñas en los lados) alternaban
la proyección de la ejecución del directo con
imágenes varias.
A la hora y veinte minutos, un descanso de un cuarto de hora
y a la vuelta , más de lo mismo. Esta vez no hubo ninguna
versión ajena. Nada de tocar entero el Master of
Puppets o cosas por el estilo. El repertorio fue íntegramente
DT: casi entero el último disco a excepción
del instrumental Stream of conciousness y la acústica
Vacant. Además canciones de gran parte de su
discografía: por ejemplo "Another day"
de Images and words con Jordan Rudess tocando
la parte del saxo. Es increíble lo que este hombre
hace con sólo un teclado (Kurzweil) uno se pregunta
por qué otros llevan hasta una docena de ellos. El
teclado estaba montado sobre una plataforma circular, que
le permitía girar mientras seguía tocando. También
hubo tiempo para varios temas de Scenes from a memory,
awake, parte de la suite 6 degrees of inner turbulence,
demasiado poco para mi gusto... La solvencia instrumental
del grupo es extraordinaria, se les nota compenetrados y el
único pero que les pongo es que a veces, Rudess
y Petrucci abusan de la prestidigitación, se
pasan con los solos rapidísimos, que en ocasiones,
en mi modesta opinión, quedan un poco vacios... vamos
que parece que les paguen un plus por nota. En cuanto a la
actuación en el escenario, John Myung apenas
se movió en todo el concierto, nada que ver con John
Jowitt (Jadis), a Portnoy casi no se le veía
detrás de la batería. Petrucci no es
que sea la alegría de la huerta en cuanto a espectáculo,
puso unas cuantas poses muy heavy metaleras y no pasó
de ahí. Así que los que más se movieron
fueron el cantante (normal) y el teclista que ya es más
curioso gracias al artilugio giratorio.
En conjunto fueron casi tres horas de música muy intensa,
con pocos tiempos medios, confirmando el giro más heavy
que ha dado la banda. Intensa pero brillante, todo lo que
permitía el recinto, y a ratos apasionada. Lo único
que se me hizo largo del concierto fueron los 15 minutos del
intermedio... y la hora y cuarto que tardé en volver
a casa desde Leganés. Un gran concierto a pesar de
la acústica, con un grupo excepcional de virtuosos.
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