Había
visto varios conciertos filmados en el Royal Albert Hall, pero
nunca imaginé que un dia podría disfrutar de uno
de los mejores guitarristas de la historia del rock en tan emblemático
local. El Albert Hall es bello por fuera y por dentro; se nota
que en él se celebran todo tipo de conciertos. Hay bares
por todos los lados donde beber o picar, e incluso hay restaurante.
Una entrada de fila 15 en la “arena” es todo lo
que podia desear.
El concierto empezó con una puntualidad británica
a las 7:30, y nada menos que con “Breathe” y “Time”.
La banda que le acompañaba estaba formada por Rick Wright
al teclado, Guy Pratt (Pink Floyd) al bajo, Phil Manzanera (que
se lo pasó en grande) a la guitarra, y un excelente bateria
y un teclista adicional que no identifiqué, aunque supongo
que son los del nuevo disco de David. Creo que el teclista ya
acompañaba a Pink Floyd en la Gira de “Delicate..”
Acto seguido nos informan que van a tocar todo el disco On an
Island en esta primera parte. Le acompañan en temas puntuales
Davis Crosby y Graham Nash, así como Robert Wyatt y Dick
Parry (el saxo de “The Dark::” y “Shine on…”,
todos ellos colaborando tambien en el disco. La interpretación
del disco es más que correcta en todos sus variados temas
y ritmos, aunque casi siempre suaves y melodiosos. Es de destacar
el juego de luces y efectos que acompañaba el concierto
por su brillantez y efectismo: humo lanzado desde arriba y desde
abajo, rayos laser, sitema de reflejo en espejos y luces y focos
repartidas por todo el local. El sonido muy correcto, gracias
en parte a ser el local completamente circular, como una plaza
de toros.
Y lo mejor estaba aún por venir…

La segunda parte se abrió con “Shine on..”
totalmente acústico con las voces de Crosby y Nash a
los coros y Dick Parry a los saxos. Gilmour les devolvió
el favor y interpretaron un tema de Crosby, Still & Nash.
A continuación, 3 temas del “Division Bell”:
Inside out, Coming Back to Life y High Hopes, acabando la tanda
con “The division Bell” con un final muy muy suave
a medias con Rick Wright, que estuvo especialmente activo toda
la velada).
En este punto llegó la primera gran sorpresa de la noche,
“Echoes” interpretada de cabo a rabo (20-25 minutos),
como en los viejos tiempos, con un auditorio en silencio, ensimismado
con la magia del tema y alucinado con los efectos laser y de
humo. El final, maravilloso “dialogo” vis à
vis David y Rick (nunca le habia visto tan brillante como con
el Hammond en este tema, en el que sin duda se luce un montón)
dio paso a una ovacion estruendosa que puso al Albert de pie
por varios minutos. Ahí acabó oficialmente el
concierto, pero imaginábamos que habria más.
El primer bis fue para “WIsh you were here”, acústico
como siempre. Y a continuación, la otra gran sorpresa
de la noche: David Bowie en persona sube al escenario (ante
la locura del público) para interpretar “Arnold
Layne”, primer y muy pop single de los Floyd (1967?),
y finalmente cantar a duo “Confortably Numb”, habitual
quasi final, que se alargó en demasía y fue el
verdadero final.
Nunca
pense que llegaría a ver Echoes integramente y en directo.
Fue una noche para recordar…tendre que ponerme el Meddle
muy pronto.
Ah!
Por cierto, el concerto se grabó para ser editado en
DVD. Espero que en su dia lo disfruteis como yo lo hice en Londres.