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una
crónica de Luis Manuel Berreiros Cano |
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En la pasada edición ecos tan diferentes como Beach Boys, Carlinhos Brown, Candy Dulfer o Blues Brothers Band resonaron a lo largo y ancho del Concejo. Y entre tan granada selección, un artista brillaba -a nuestro subjetivo entender- con luz especialmente intensa, Roger Hodgson, aquel músico que dejara un huérfano, Supertramp que jamás pudo sobreponerse a tan egregia ausencia. Habíamos tenido la oportunidad de ver previamente a Hodgson, en solitario, en aquella gira titulada “Solotramp” y ya nos generó una magnifica impresión. En el cómodo recinto al aire libre de Villalba y en una noche especialmente diseñada para disfrutar en cada mínimo detalle, Hodgson volvió a dar muestras de su capacidad para multiplicarse, para llenar un enorme escenario de calor y musicalidad. El paso del tiempo ha dejado sus marcas en Mr Roger Hodgson, no hay duda, pero no desde luego en su capacidad de convocatoria y en lo que es quizás la mayor de sus virtudes, transmitir, llegar a los corazones. Con tan sólo una guitarra y un teclado, aislado, pequeño, en el centro de un espléndido anfiteatro, Hodgson, ofreció un magnifico repertorio, estrictamente “Supertramp”, en el que muy pocos de los grandes temas de su periplo con la banda dejaron de sonar: "A Soapbox opera", "Dreamer", "Give a little bit", "Logical song", "Breakfast in America", "Lord it is mine", "Even in the quietest moments", y un largo etcétera de clásicos que era exactamente lo que el publico quería escuchar. Solo un tema nuevo, un hito en la escasísima producción reciente del músico, resonó en la serrana noche, un tema para el que Hodgson pidió opinión y al que el alborozado publico premió, mas por la trayectoria del genio en su carrera, que por el verdadero valor absoluto de la canción. Ante la explicita exigencia en la ausencia de bises por parte de la organización, con el claro motivo de mantener la programación, el propio Hodgson solicito esta posibilidad, siéndole permitida y cerrando en torno a 90 minutos de intensidad musical. Utilizando términos de tauromaquia, Hodgson salió por la puerta grande y no recibió las dos orejas y el rabo, porque le concedieron el toro completo. Esperamos poder disfrutar de nuevo en breve de su presencia. Tras el
concierto, y gracias a la amabilidad del músico, tuvimos la
oportunidad de charlar un rato en su camerino. Podéis encontrar
el detalle de dicha entrevista en nuestra sección habitual. |
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ALBUM
DE FOTOS Distintas visiones de un escenario gigante lleno por una sola persona |
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fotografía
de Francisco J. López |
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