En
torno a las 21:15, el telón de la sala se abrió
dejando ver a los músicos que constituyen la banda
“Los Trípodes”, compañeros
habituales de Julio durante los últimos años.
Totalmente vestido de negro, Mr. Castejón
ocupó un piano blanco que presidía el escenario.
El espectáculo comenzó con los tres primeros
temas del nuevo trabajo, “El Corazón
de la Manzana”, “Vidas Paralelas” y
“El viejo del Spray”, este último
uno de los temas más progresivos del disco.
Tras este primer bloque, Julio cogió su guitarra,
síntoma favorable al reencuentro con la nostalgia,
con los temas de Asfalto, y efectivamente “Espera
en el Cielo”, uno de los últimos coletazos
de la carismática banda, comenzó a sonar. A
partir de este momento y en perfecta combinación, se
fueron alternando temas del último trabajo y de la
banda matriz hasta el final del concierto. Reservamos especial
reseña para un tema de gran emotividad per sé
y que adquirió un relieve especial esta noche, “El
Hijo de Lindbergh”, perteneciente a “Más
que una Intención”, el trabajo de Asfalto
de 1983. Del interesantísimo catálogo de “El
Corazón de la Manzana” y aparte de las ya
mentadas, sonaron “Colombia”,
un tema magnífico sobre una tierra maltratada (y desconocida),
“Prohibido Llorar”, otro de los cortes
marcadamente progresivos del disco, “Meninos
Da Rua”, con un magnífico solo de guitarra
a cargo de Paco Benitez, que en palabras
del propio Julio, emula a la perfección en
un momento dado el llanto de uno de estos “niños
de la calle” o “La Voz de la Mañana”.
En cuanto al repertorio Asfalto, se centró
en su primer trabajo “Asfalto”,
con “Todos los días” y
el coreado “Días de Escuela”,
y en su trabajo del 83, con el tema que
le da título, "Más que una intención",
y el celebrado “Hijo de Lindbergh”.
Tampoco faltaron las referencias al primer trabajo de Julio
con los Trípodes, "Hay alguién
ahí”, concretado en un “medley”,
valga el anglicismo, con "Condición Genética"
y "Heroes".
Resumiendo
y concluyendo, que yá esta bién de incontentia
calami (supongo que el latinajo será adecuado),
los aproximadamente 700 afortunados que elegimos asistir a
la presentación de “El Corazón
de la manzana” entre un maremagnum de oferta
isidrera, cubrimos sin duda nuestras más optimistas
expectativas en un gran concierto de rock con momentos intimistas,
otros explosivos y definitivamente espectaculares, con una
banda robusta, sólida y de grandes individualidades
y un Julio Castejón genial y pleno
de ilusión y alegría , quizás tanta o
más que en aquellas primeras actuaciones con Asfalto
en los creativos y nunca olvidados 70. |