Sólo
algunas semanas antes de comenzar la gira celebración
del 20 aniversario de la publicación del ínclito
“On A Storytellers Night”, Tony
Clarkin declaraba a la prestigiosa revista británica
Classic Rock: “realmente no entiendo porqué
la gente adora ese disco. De hecho yo llevo diez años
sin escucharlo”. Obviamente al bueno de Tony no le
quedaría más remedio que repasar acorde por acorde
cada uno de los temas de aquel álbum, ya que se trataba
de rememorarlos todos, manteniendo el orden en que fueron publicados
en aquel vinilo de mitad de los ochenta. Y es que no siempre
las canciones favoritas de un grupo son también las preferidas
por sus fans. De hecho podría estar bastante de acuerdo
con Clarkin, y afirmar que “On A Story...”
fue un trabajo sobre valorado en su momento, que gozó
de mayor repercusión a posteriori por significar en realidad
el primer asalto de Magnum a las listas de
éxito, además de contar con una de las portadas
más mágicas y atrayentes de la época, la
cual –dicho sea de paso- poco tenía que ver con
su contenido. Sea como fuere “On A Storytellers
Night” dejó su marca para siempre en el
setlist de la banda, con clásicos como “How
Far Jerusalem” o “Les Morts Dansant”,
y representó la piedra filosofal que les abriría
la senda para encontrar la manera de establecerse con garantías
en el segundo lustro de los ochenta. El último disco
favorito de los viejos seguidores, y el primero de los entonces
nuevos incondicionales.
Todos
ellos se dieron cita en el London Astoria la
noche del 8 de Diciembre. Una velada para el recuerdo, para
el pasado y mucho menos para el futuro, que se vislumbra incierto
cuando magníficas bandas como Magnum
no encuentran entre su clientela el relevo generacional deseado.
Frente a un público cuya media de edad superaba con creces
los treinta años, se lanzaron a la conquista de la credibilidad
que su disco de 2004 “Brand New Morning”
merece, interpretando magistralmente el tema título,
para la práctica indiferencia del respetable, que como
ocurre en tantas ocasiones cuando se trata de formaciones veteranas,
mostraría poco interés por las incursiones del
grupo en su repertorio más novedoso. En seguida la ágil
“Backstreet Boy” arrancaría
los primeros puños en alto de la noche, para inmediatamente
arremeter con una vigorosa versión de “Rockin’
Chair”. Observando a Bob Catley
y Tony Clarkin viviendo su interpretación
de aquel single extraído de su fallida aventura norte
americana “Goodnight L.A.” (1990),
se explicaba por sí solo el porqué del fracaso
yankee. Con los ojos cerrados podías escuchar una excepcional
canción de directo, tocada con actitud y precisión.
Con los ojos abiertos veías una imagen inadecuada para
unos tiempos, aquellos, donde lo que primaba era la pose y la
sombra de ojos. “We All Run” devolvía
a Magnum de nuevo a la actualidad, una buena
canción cuyo tempo no es siempre fácil de encajar
en la dinámica de según qué concierto.
No faltaron “We Need A Lot Of Love”
y “Vigilante” de su época
más exitosa, y “Soldier Of The Line”
y “Sacred Hour” de su era más
progresiva, para mayor disfrute tanto del teclista Mark
Stanway, como de Tony Clarkin, quien
refrendó durante toda la velada su impronta impecable,
de guitarrista hijo de aquella generación británica
de músicos preocupados en definir un estilo propio.
Tras un descanso de quince minutos los de Birmingham volvían
para dedicarse ya por entero a “On Storytellers
Night”. De principio a fin. De “How
Far Jerusalem” a “The Last Dance”,
todas coreadas nota por nota y palabra por palabra, por un público
que se dejaba llevar por la música hasta situarse veinte
años atrás. Entre medias, el hit single “Just
Like An Arrow” resultaba de efecto inmediato,
en su condición de precursora del AOR británico,
mientras otros temas como “Two Hearts”
o “Steal Your Heart” no terminaban
de parecer cómodas en el nuevo milenio.
“Kingdom Of Madness” cerraría,
como suele ser habitual, un show de sonido y ejecución
intachable. Imborrable para cualquier nostálgico. Y desde
un punto de vista más práctico, verificador de
que Magnum jamás vivieron de un solo
disco, que sus nuevas canciones gozan de toda garantía,
y que los temas antiguos habituales en su setlist son los que,
adaptados para los nuevos tiempos, aguantan mejor el paso de
los años. Su discreta actuación en el “Lorca
Rock ’04” fue la de un grupo circunstancialmente
fuera de contexto. Su concierto en el London Astoria
un hecho digno de ser recordado.