LAS CANICAS DE MARILLION HACEN CARAMBOLA EN MADRID  
 
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Steve Hogarth


Steve Hogarth


Steve Hogarth


Pete Trewawas

Una vez más, y van unas cuantas, Marillion volvían a los ruedos españoles. Y en su primer concierto, en Madrid, en la sala Aqualung, teníamos la oportunidad de asistir a un capítulo más de su prolongada historia. Muchas cosas han cambiado desde aquel concierto de la sala Canciller con Fish. Muchas, incluso, desde la puesta de largo de un emocionado y emocionante Steve Hogarth en Jácara con motivo de la presentación de “Seasons End”, pero en todos estos años la bandera de la calidad ha seguido siendo enarbolada por los cinco miembros, independientemente de los acusados bandazos de tendencia musical.

Se preveía una buena noche en Aqualung. Unos buenos teloneros, GAZPACHO, muy en la línea de los protagonistas del evento y una audiencia fiel y entregada, que siempre ronda las 700/800 almas y que hace que la banda nunca eluda alguna cita con nuestro país. Para comenzar, más bien para no comenzar, de nuevo la falta de respeto de la organización tanto por el público como por los teloneros hizo que Gazpacho fuera para muchos, para la mayoría en realidad, solo una sopa fría, al no poder degustar el presunto calor musical de los noruegos. Se está convirtiendo en una costumbre adelantar horarios de teloneros impidiendo al público asistir, en primer lugar, a un espectáculo por el cual han pagado, y en segundo conocer “in situ” una propuesta musical que puede ser tan interesante como incluso el propio protagonista del concierto. Desde “Los Recuerdos del Unicornio” y ante nuestra dualidad de comunicadores y organizadores, clamamos por que esta situación se regularice y que el producto completo (telonero + estrella) se respete.

Tras esta encendida reflexión, y adentrándonos en el “set list” de Marillion, el concierto estuvo dividido en dos partes bien diferenciadas, separadas entre sí por un “cofee break”, “water break” o “piss break”.

Un teatral Hogarth impecablemente vestido con levita, corbata y gafas hacía acto de presencia mientras comenzaba a sonar “The Invisible Man”, primer corte de “Marbles” y sin duda uno de los más interesantes. Desde el principio y aparte de la profesionalidad y buen hacer de tan avezados protagonistas, se entreveía una plena noche musical. Una gran pantalla proyectaba imágenes mientras la banda desgranaba uno tras otro los temas de su último trabajo. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, no es “Marbles” nuestro trabajo preferido. Es en nuestra modestísima opinión un disco muy competente, sólido y con dos o tres temas de alto nivel pero sin excesos. Obviamente su impecable puesta en escena, en la que como siempre brilló la expresividad y buen hacer de un “frontman” tan espectacular como “H”, lo hizo ganar enteros, pero quizás quedó un poco largo. Para nosotros, la segunda porción del queso fue mucho más sabrosa, se inició con “This is the 21th Century”, un gran tema de “Anoraknophobia” y tuvo uno de sus momentos culminantes en la interpretación de parte del añorado “Brave”. Tras varios “bises” de gran emotividad y complicidad por parte del público, pertenecientes a la primera época Hogarth, como “The Uninvited Guest”, “Cover my eyes” o “Easter”, se cerró un concierto en el que la audiencia solicitó una nueva aparición de la banda, con tenacidad proverbial hasta bien avanzado el proceso de recogida de instrumentos y demás enseres.

Como conclusión final, hemos de reconocer que independientemente del rumbo de la banda, e independientemente de la escasa comunión de “Los Recuerdos del Unicornio” con sus últimos trabajos, los Hogarth, Rothery, Trewawas, Mosley y Kelly nunca defraudan en directo, por lo que cualquiera de sus actuaciones se ha convertido en cita ineludible para cualquier aficionado al rock de calidad.

 
     
  Luis Manuel Berreiros  
 
Junio 2004
 
     
 
 
 
     
     
 
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