Hace
unos años, no demasiados, nuestro buen amigo Luis Adiego se lanzó
a la aventura de abrir un local en Madrid, La Cara Oculta de la Luna,
donde nos dió a conocer, mediante conciertos en directo, una serie
de bandas definitivamente inolvidables; unas próximas al rock progresivo
y otras no tanto, pero todas ellas muy interesantes. Aquel histórico
local (que, por cierto, todavía existe) cambió varias veces
de ubicación e incluso de filosofía, pero el descubrimiento
de aquellas bandas, aunque muchas de ellas ya tenían tras de sí
una importante trayectoria, ha quedado grabado desde entonces en la memoria
de muchísima gente.
Así,
entre los grupos que se codeaban con el rock progresivo, estaban los
que hacían estupendas versiones de los grandes del género,
como Topographic (versiones de Yes y Genesis),
Discipline (versiones de King Crimson) ó los
ahora lanzadísmos Pink Tones (versiones de Pink
Floyd).
Y también
estaban los que intentaban abrirse paso componiendo e interpretando
su propia música: grupos como October Equus (que este
año han editado su primer disco), Psicotropia (que ya
han publicado el segundo), ó el genial grupo objeto de esta reseña,
Maroon(ed), que en realidad estaba en activo desde
mediados de los años noventa.
En el momento
del que hablamos, Maroon(ed) ya tenía grabadas
dos formidables maquetas, que circulaban como pequeñas joyas
entre los círculos progresivos: “Lewis Sandman
Dick´s Introspective Experiences”, un magnífico
disco conceptual del año 1997, y “The Dream Reaver”,
una obra maestra conceptual que salió a la luz en 2003, y que
nos narraba la triste existencia de un hombre cuyos sueños cobran
vida para atormentarle.

Tras
el impactante descubrimiento prácticamente desaparecieron. O
mejor dicho, les perdimos la pista, pues simplemente quedaron en un
discreto segundo plano para seguir trabajando. Han sido años
de silencioso y concienzudo trabajo íntegramente dedicados, a
lo que sabemos, a revisar, mejorar y por fin editar oficialmente y con
todos los honores el segundo de estos trabajos; aunque mejor sería
decir que más que editar ha tenido que ser auto editado por la
propia banda, algo absolutamente meritorio pero increíble, dada
la más que evidente calidad de este trabajo.
En
cualquier caso, fue gracias a la presentación oficial de este
The Dream Reaver el pasado 8 de mayo
en la sala Gruta 77, por lo que tuvimos la suerte de
paliar una carencia que ya se extendía demasiado en el tiempo,
pues el directo de Maroon(ed) es tremendo, y llevábamos
mucho más de lo recomendable -casi 3 años ya- sin poder
disfrutarlo.
Los
seis miembros del grupo siguen siendo fieles al proyecto original: Javier
Rellán (su muy carismático cantante), Luis
Acevedo (guitarra), Javier Bootello (también
guitarra), David Pavón (bajo), César
Armenta (teclados) y Javier Pontón
(batería).
Con
un local repleto de gente, los Maroon(ed) parecieron
sentirse a gusto en todo momento, y el público disfrutó
a tope tras esta sequía de casi tres años sin poder beber
de la banda en vivo y en directo.
El
set-list del concierto consistió, como en las ocasiones anteriores
en que se dieron a conocer, en la interpretación de “The
Dream Reaver” al completo (no olvidemos que estamos hablando
de un disco conceptual), y sólo leyendo los nombres de los temas
que componen esta "masterpiece" podemos hacernos
una idea de la intensidad y complejidad del trabajo, y de la puesta
en escena del mismo:
1. Prologue:
Lullaby
Part One: Blank, Endless Nights as a Blink
2. Self-Introduction
3. First Insight / A Beautiful Morning. The Ruling:
Wandering and Wondering Days
4. The Golden Dreams Appears
5. Getting Closer / The Robbery. Duel / Under You Flesh
6. A Cruel, Cruel Way…
7. ...and the Sun Shines Through a Cloudy Sky
8. Lorring´s Reward
Part Two: The Dream Becomes Reality
9. Deliverance of an Opressed Town
10. The Rotten City. Days of Sweet Illusion Will be
Born. An Orgy.
11. The Lass and the Soldier
12. Last Parade
13. Frozen Pinnacles / Epilogue: The Coldness Sings
Tras estos temas -casi hora y cuarto de concierto-, la banda aún
hizo tres bises más, todos ellos nuevas y prometedoras canciones
-3 años dan para mucho- , cuyos títulos, de momento provisionales,
fueron:
I´ve Been Around…
On Sunday Afternoon
Little Blue Girl

Respecto
al concierto en sí, destacamos principalmente dos cosas:
Primero, cuando un gran trabajo de estudio como “The
Dream Reaver” resulta tan enriquecedor y lleno de matices,
es increíble poder decir que su traslación al directo
puede resultar aún más enriquecedora y aún más
llena de matices. Increíble pero cierto en este caso.
Y segundo, todo grupo tiene sus influencias y es probable que haya
ecos en esta banda que puedan recordarnos a muchas otras bandas -no
se puede negar que la grandiosidad de los Genesis más brillantes
planea vigilante por toda la obra-, pero el sonido de Maroon(ed)
es tan de Maroon(ed), que uno rápidamente
olvida esas influencias y se da cuenta de que está ante un grupo
con una acusadísima personalidad propia, y cuyo sonido, lejos
de mirar al pasado y repetir clichés, suena actual, contundente,
fresco y más fuerte que nunca.
Así, la presencia de Javier Rellán,
su capacidad teatral y su profunda y característica voz, hacen
de cada canción una experiencia memorable, por no mencionar su
hábil dominio de ese curioso instrumento llamado theremin
en temas como “A Cruel, Cruel Way…” en donde
mantiene un genial dúo con la guitarra. La presencia asimismo,
no de uno, sino de dos guitarristas en la banda, los virtuosos y compenetrados
Luis Acevedo y Javier Bootello, también
confieren al grupo un sonido muy especial. Llevan
tantos años juntos que los dos instrumentistas se complementan
con perfección milimétrica. El buen hacer de César
Armenta en los teclados y de Javier Pontón
a la batería, da lugar a varios momentos de especial lucimiento
a lo largo de todo el disco/concierto. Y no hay que olvidar la estupenda
labor de David Pavón al bajo, quien además
el día del concierto sufría un terrible dolor de muelas
y aún así dió muestras de una profesionalidad a
prueba de bombas (bendito gelocatil).
Como os decía al principio, soy seguidor de este grupo desde
hace años (durante sus presencias y también durante sus
ausencias), así que sinceramente sólo puedo desearles
lo mejor y recomendar, primero, su disco a todos aquellos que tengan
un mínimo de curiosidad por conocer un trabajo innovador y de
calidad, y segundo, sus estupendas actuaciones en directo, allá
donde se celebren a partir de este momento.
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