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El festival - Oz - OMNI - Final

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No es una novedad, ni a nadie pilla por sorpresa el "aparente" resurgir del género progresivo en los últimos años. No estamos hablando, por supuesto, de un aumento de la audiencia -terrible carencia de la que nos lamentamos diariamente, pero en silencio, como debe ser- sino de la aparición de cantidad de grupos nuevos que, o revitalizan el género con nuevas propuestas actualizadas, o, al menos, lo mantienen vivo reflejando fielmente las influencias de sus viejos padres musicales. Afortunadamente el nivel es alto en general, y países como Hungría, Polonia, Suecia, amén de los incontestables EE.UU. o Inglaterra, ofrecen una cantera inagotable de satisfacciones progresivas que cubren un espectro de lo más variado y exigente.

Lo que sí es una novedad -y una sorpresa- es que así las cosas, en este escenario musical, nuestro país tenga algo que decir.Pero así es. De un tiempo a esta parte han surgido una serie de grupos hispanos que desdelos 4 puntos cardinales ofrecen su particular forma de hacer rock progresivo con una calidad sorprendente para la falta de medios y la escasez de circuitos de distribución que hay en España. Si cualquier tipo de música minoritaria lo tiene complicado en este país para sobrevivir, imaginad cuanto más lo está en este caso particular.

El desconocimiento de que estas bandas existen es tal que se impone solucionarlo ya. Y qué mejor manera que organizando festivales especializados. Así lo entendieron un grupo de músicos, parte interesada, por supuesto, que decidieron lanzarse a una aventura tan descabellada y azarosa, como satisfactoria. Y así es como nació el ROTA-PROG, la PRIMERA MUESTRA DE ROCK PROGRESIVO, que el ayuntamiento de la sureña Villa de Rota -Cádiz- organizó los pasados 30 de Noviembre y 1 de Diciembre, a instancias y desgaste del grupo anfitrión OMNI, y gracias al esfuerzo personal de Ana, la delegada de Juventud.

La idea original es la de construir un circuito musical estable en una zona -Andalucía- que carece total y absolutamente de ello, carencia imperdonable si tenemos en cuenta el fértil pasado con denominación de origen que tan buenos momentos ha dejado para la historia del rock más reciente -no estamos hablando de hace tanto tiempo.

¿Y cual diríamos que ha sido el resultado de tan ambicioso proyecto? Pues a nuestro modo de ver no podría ser más prometedor de cara al futuro: fue un fracaso de público. Curiosa paradoja, pero así es. La sala habilitada para la ocasión era enorme, perfectamente equipada, con barra gigante para beber a placer, precios populares, y carpas con informaciones musicales -un 10 para la revista MARGEN que recorrió España entera para dejar constancia de su enriquecedora existencia- , y sociales -era el día mundial del SIDA y no faltaron el preceptivo reparto de preservativos con su saludable información- Todo ello dejaba constancia de lo cuidado de la organización, que aplaudimos desde aquí. Pero no tendría una base sólida, ni hubiese sido creíble el haber llenado esa sala cuando el punto de partida era, como en este caso, cero. El rock progresivo requiere de tiempo, necesita de la transmisión popular, del corrillo, debe encender una pequeña chispa -curiosidad la llaman- que va creciendo, de menos a más. Y de esta manera la próxima edición deberá superar esta marca y, poco a poco, sin demasiada prisa, discretamente, deberá irse consolidando, como era el objetivo inicial.

Público, poco, y ya está. Pero ¿y la música? De eso no hemos hablado aún, y ya ha llegado el momento, pues esa es la esencia vital que puso en pie toda esta historia.

 

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El primer día de la muestra, viernes 30 de noviembre, estaba reservado para que disfrutáramos del buen hacer de un grupo cuyas intachables referencias, a pesar de su corta historia, lo hacían de lo más apetecible. Hablamos de OZ, que con un solo disco en el mercado, QUEER BUGS, se han metido en el bolsillo a todo aquel ávido oyente que, merced al boca a boca -única forma fiable de valorar el buen nivel de un trabajo- se ha topado con ellos.

Llegaban desde Cantabria y, con más de 1000 kms recién recorridos en sus jóvenes espaldas, nos ofrecieron un concierto en 2 partes. La salida a escena fue algo tímida, quizás con cierta desconfianza. Pero fueron necesarios tan sólo 10-15 minutos para olvidarse de cualquier limitación, ajustar el engranaje y crear un mundo propio, eso sí, dejando la puerta bien abierta para que todos entrásemos a disfrutar de un muy buen rock, contundente, sereno y muy personal. Superados los "miedos" iniciales -entrecomillado, pues más hablamos de una ligera puesta a punto-, fueron desarrollando con personalidad y buen pulso los temas de su QUEER BUGS, que ampliaron presentando algunas de las nuevas canciones que ya tienen preparadas para completar un segundo disco que, a la luz de lo escuchado, no quisiéramos que tardase. Y no contentos con ello nos ofrecieron, para cerrar su actuación de manera densa -como ellos mismos advertían al público- unas versiones fascinantes de nada menos que la Majavishnu, palabras mayores, toda una osadía de la que salieron más que airosos.

La dispar presencia física de cada uno de los cuatro -Israel, guitarra, pelo largo, espiritualismo y concentración, Enrique, bajo, pelo inverosímilmente trenzado, amplios pantalones, Borja, teclista y violinista "ocasional y vocacional", impecable traje chaqueta, toque de distinción; y Gabriel, batería, el "mayor" y por tanto el de aspecto más "formal"- ya da la medida visible de la diversidad musical que nos plantea esta banda que debería tener un futuro más que halagüeño. Esperemos que tarden en decepcionarse de la dureza de rodar por el desierto y que su música nos dé muchos años de buenos momentos como los que pudimos disfrutar esta primera noche de muestra.

 

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Y el segundo y último día de conciertos, 1 de diciembre, era el que los anfitriones se guardaban para sí. OMNI, que así es como se llama este sexteto andaluz cuyos componentes se reparten por distintas localidades del "cono sur" -Rota, El Puerto, Xerez - tiene en común con OZ cierto paralelismo en su historia reciente: sólo un disco en el mercado, "Tras el puente" y otro a punto de salir, "El vals de los duendes". Pero nada más -excepto, claro está, su pasión por el género progresivo-. Su concepción musical es diferente, su pasado musical es amplio y enraizado en su tierra. No pueden -ni quieren- sustraerse al cálido espíritu mediterráneo, a la impronta apasionada que siempre se respira en el rock sureño. Iman, Cai, Triana, son nombres que vienen a la cabeza cuando se les escucha, y son ellos mismos los que confiesan reivindicativos que nunca se debió dejar morir el rock andaluz. En esa guerra están, y esta Muestra es una de las batallas libradas. Su participación en el prestigioso BAJA PROG del 2000 -Mexicali, Baja California- invitados por CAST, fue tan exitosa que este año repiten, junto a grupos como Pendragón, Cairo o DFA. Y con ese bagaje e intenciones es como se presentaron a tocar la primera noche de diciembre.

Pero hay que admitir en justicia que OMNI no tuvo su noche. Quizás les pesó demasiado la desilusión de no ver compensado el esfuerzo personal de varios meses de ingrata organización con el deseable lleno con que cuentan los que juegan en casa. El caso es que comenzaron fríos, poco comunicativos, y les costó sacudirse esa sensación. A esto hay que añadir algún problema de sonido que no permitía escuchar con nitidez la estupenda sección de viento que desplegó el especialista Pepe Torres. Nos consta que estamos hablando de un gran intérprete, pero no pudimos apreciarlo con claridad.

Aún así disfrutamos de momentos muy especiales. Eran aquellos en los que se les veía gozar tocando, y era en aquellos temas tan buenos, tan ricos, tan llenos de matices que es imposible no disfrutarlos, bien como músicos, bien como oyentes privilegiados. Hablamos, por ejemplo, de Contracorriente, o Tras el puente, dos joyas rotundas e indiscutibles de su primer trabajo que no dejan sitio para la indiferencia. Pero hay otro aspecto de este concierto especialmente interesante: tuvimos la suerte de escuchar por primera vez algunos de los temas del segundo trabajo, ese "vals de los duendes", que, sin lugar a dudas, es un paso adelante. Más abierto, más completo incluso que el primero, ya introduce algunas voces, aunque sigue siendo esencialmente instrumental, como el primero. Nos dejó el ineludible deseo de saborearlo más despacio. Y todo el concierto nos dejó el irrenunciable derecho de querer volver a ver en directo a una banda que es puro sentimiento, y que debe transmitirlo.

Web Oficial de OMNI Web Oficial de OZ

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Acabado el festival, filosofemos: Bien y mal, luces y sombras, azúcar y sal, conceptos contrapuestos que coexisten, se necesitan y complementan. Así es y así debe ser. Y así fue esta PRIMERA MUESTRA DE ROCK PROGRESIVO en Rota, con su cal y su arena, y así debe ser. Además, no sólo de conciertos vive el hombre. Todo un fin de semana hablando a placer de lo que te gusta, con gente que sabe de lo que habla. Todo un privilegio al alcance de muy pocos. Supondremos -lo deseamos seriamente- que se repetirá y que crecerá. Y supondremos -porque lo deseamos seriamente- que estaremos allí para verlo y que podremos contar nuevamente más cosas.

Paco López y Luis Berreiros

Diciembre 2001
 
 
 
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