SAGA Full Circle Tour 99
Viernes, 26 de Noviembre 1999

Saga en el London Astoria 2
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El concierto se anunciaba como "El primer show en el Reino Unido después de 10 años", con lo que la expectación en la ciudad donde tan grandes éxitos habían obtenido años atrás era mayúscula.

Tras más de 10 años de ausencia de escenarios británicos, Saga volvían a Londres con la formación clásica, la que les vió florecer hace ya más de 20, y que por otro lado es la que también ha grabado su más reciente trabajo "Full Circle". Era pues una noche de reencuentros, de observación mutua entre grupo y público para comprobar que el tiempo no pasa en balde, aunque al decir verdad parecía haber incidido más en la concurrencia que en la propia banda, ya que eran mayoría los jóvenes padres de familia rondando los cuarenta, y con la cabellera ya "tocando retirada". Y es que dificilmente pueden haber nuevas generaciones en un concierto de Saga, cuando parecen lamentablemente desterrados de revistas especializadas y emisoras de radio.


Con el show todavía por comenzar y el escenario en penumbra, se podían apreciar sobre él cinco pares de teclados en sus respectivos atriles, que llamaban la atención entre otras cosas porque relegaban a la batería a una escondida esquina. Se podía percibir una gran expectación entre la gente, había verdadera hambre de Saga. Así que cuando arrancaron motores con "You´re Not Alone" hubo una generalizada rendición al grupo, que después de "The Flyer" y al cabo de tan sólo dos canciones, dejaban muy claro quienes eran y porqué a pesar de tanto inconveniente promocional siguen siendo absolutamente grandes. El año anterior habían estado tocando en Alemania ante 40.000 personas, ahora lo estaban haciendo en un lugar tan reducido como el London Astoria 2, pero la entrega y el compromiso con sus fans era el mismo, si cabe mayor, dada la comunicación que se produce en lugares de este tamaño. El sonido era increible; macizo y limpio al mismo tiempo. Se podía apreciar cada nota de cada instrumento. Destacando el trabajo de Ian Crichton, un guitarrista con personalidad propia, una de las señas de identidad del sonido Saga. Crichton se introducía permanentemente entre las melodías de teclados y la sección rítmica, para aparecer recortando de forma explosiva figuras musicales como Brian May hacía en Queen, pero con el estilo del Gary Moore más efectista de su buena época. Aunque al decir verdad, buscarle comparaciones después de más de dos décadas rockeando suena algo ridículo. Lo cierto es que muchos guitarristas destripa-riffs no suenan con la energía, y por supuesto la clase, que lo hace Crichton.

Por otro lado, con un absoluto control de todas las disciplinas del directo, Michael Sadler mostraba sus habilidades vocales en todo su esplendor. En un despliegue de transparencia y potencia, subía a los agudos y luego bajaba a los graves sin apenas esfuerzo. Todo un portento. Se hizo imposible hacer hueco para todos los clásicos de la banda, alguno quedó en el tintero, pero pudimos disfrutar de favoritas como "Don´t Be Late", "How Long" y "You And The Night", ésta interpretada en versión acústica, con el escenario en penumbra y con todo el grupo sentados en sus respectivas banquetas. Mientras que en un alarde de vivir plenamente en el presente, el novedoso album "Full Circle" hacía acto de presencia con nada menos que seis temas, de los cuales el que despedía el show antes de los bises,"Goodbye", sonó realmente avasallador, aunque es complicado individualizar ya que las dos horas de actuación, que finalizaron con los bises "On The Loose" y "Pitchman", se caracterizaron por una línea estable que rayó en la perfección.

Después de las despedidas nadie del público pareció entender que aquello había terminado. Como hipnotizados permanecimos mirando al escenario, conscientes de que semejante espectáculo no se ve todo los días. Aquella noche Saga demostraron que la categoría de una actuación no depende de las dimensiones del escenario sino de la honestidad y capacidad de los músicos. Sé que a menudo se dice aquello de "mereció la pena la espera…". Yo digo que no, que perderse a Saga en nigun caso puede merecer la pena.

Rafael Llorente Berreiros

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