Allá por 1970,
cuando yo tenía unos diez años, mi padre me llevaba
a un bar del barrio donde por aquel entonces regalaban, junto
con la consumición pertinente y vaya usted a saber porqué,
una pequeña cápsula de plástico en cuyo
interior había enrollado un diminuto papel conteniendo
un premio. Este premio podía ser un mechero, un juego
de posavasos ó cualquier otra cosa. En una de las cápsulas
me tocó un single (obviamente de vinilo) que fue el primer
disco que tuve en toda mi vida, en un momento en el que ni siquiera
tenía tocadiscos. El tocadiscos llegó un par de
años después (un aparatejo monoaural diminuto,
del que los LPs sobresalían por todos lados), así
que finalmente pude oír el single que había guardado
con cariño, y la verdad es que desde entonces me quedé
enganchado al disco en cuestión, y probablemente también
fue entonces cuando me quedé enganchado al tipo de música
que contenía.
El disco era de un
grupo llamado Maquina! y traía dos temas,
“Lands of Perfection” y “Let
Get Smash”, que oí mucho durante aquella época,
pero que no había vuelto a escuchar hasta el pasado jueves
13 de enero de 2005, treinta y tantos años después,
en el fabuloso concierto que los grupos Maquina! y
Smash ofrecieron en la sala Arena de Madrid.
Las previsiones no
eran buenas. El concierto que ambas bandas tenían previsto
dar en Barcelona al día siguiente, se había suspendido
(al parecer se habían vendido muy pocas entradas), y
lo cierto es que en la puerta de la sala Arena no estábamos
al principio mas que veinte ó treinta personas. Por suerte,
tras abrirse las puertas (con bastante retraso sobre el horario
de apertura previsto), el local se fue llenando poco a poco,
y aunque no sé si el resultado final fue el deseado por
el organizador del evento, sí había suficiente
gente como para que el ambiente resultase cálido y acogedor
para todos. Como suele ocurrir en este tipo de conciertos, y
aunque había gente joven entre el público, la
media de edad rondaba los cuarenta años, por no decir
los cincuenta. Y aparte de los espontáneos que por suerte
se apuntan a todo tipo de eventos, allí estábamos
todos los amantes del progresivo que acudimos (ó que
deberíamos acudir) a los escasos conciertos progs que
se celebran en Madrid, y otro amplio grupo de amantes de la
psicodelia en general (buena gente con la que se aprende mucho
si se tienen los oídos bien abiertos).
El primer grupo en
salir fue Maquina!, que interpretaron temas
de sus dos discos: “Why?” (grabado
en estudio en 1969), y “En Directo”
(grabado lógicamente en directo en 1972), pero que también
se atrevieron con algún tema de reciente factura, que
sonó estupendamente. Como suele ocurrir en los grupos
veteranos, la formación actual de la banda cuenta con
algunos de los integrantes clásicos (J.Batiste,
L.Cabanach…), pero también con
gente mas jóven (como la hija de Batiste, que puso su
magnifica voz en unos cuantos temas).
En la pausa para
cambiar el instrumental del escenario, el que creo promotor
y alma mater de esta reunificación, Gonzalo García
Pelayo, nos entretuvo contando algunas interesantes
batallas setenteras, mientras se liaba un porro con destreza
digna de Lucky Luke.
Tras esta pausa,
salió el grupo Smash, que igualmente
interpretaron temas pertenecientes a sus dos discos mas conocidos;
“Glorieta de los Lotos” (1970)
y “We Come To Smash This Time" (1971).
Liderados en todo momento por el incombustible Gualberto
García, pero también con gente joven
entre sus filas, demostraron estar en el orígen de todos
aquellos grandes grupos de rock andaluz que triunfaron en años
posteriores, como Triana ó Alameda.
Finalmente, ambos
grupos tocaron juntos varios temas, demostrando la buena armonía
y complicidad existente entre ellos, interpretando algunas versiones
de temas clásicos y despidiéndose hasta la próxima
con los bises de rigor.
En conclusión,
una gran velada, llena de buena música de los primeros
setenta, que sonaba con la misma frescura que si se hubiera
compuesto anteayer, demostrando que ambos grupos ocupan con
razón un puesto de honor entre los pioneros del rock
progresivo y psicodélico de nuestro país.
Así que si
no tuvisteis ocasión de verles el pasado 13 de enero,
permaneced atentos a la pantalla e intentad no perdéroslos
la próxima vez.