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EL
ESPECTÁCULO DEBE CONTINUAR
por J O R G E ..J I M É N E
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¡¡¡
El espectáculo debe continuar...!!! ¡¡¡Genesis
sigue vivo.!!! O mejor dicho, The Musical Box
lo han resucitado con su espectáculo musical, cuya estética
representada a través de las luces, el escenario, algún
que otro efecto especial, incluso la ropa que caracterizaba
al cantante, pero sobre todo del juego de diapositivas mostrado
tras el escenario a lo largo de todo el evento, hacía
sentir que Genesis, los primeros Genesis,
los del Selling England, el Tresspass, el
Foxtrot y el The Lamb..., habían vuelto
a los escenarios para deleitarnos a un público entregado
que añoraba las músicas de otros tiempos cuando
el grupo estaba aún unido.
No se puede negar la calidad de un grupo, Genesis,
cuyos discos perduran a lo largo del tiempo y que una vez "desaparecido"
el formato original (a la salida de Peter Gabriel)
supo alimentar las exitosas carreras de varios de sus miembros
por separado (Phill Collins, Mike &
the Mechanics y el propio Peter Gabriel)
además de continuar existiendo como grupo con varios
discos de una calidad alcanzada por muy pocos.
Pero no pretendo venderos a una formación que no necesita
ninguna promoción y si os cuento, que si os perdisteis
el conciertazo de The Musical Box en el Palacio
de Congresos el pasado sábado, deberíais
arrepentiros por haber sido tan perezosos, avaros y/o escépticos.
Sigo
contando... la cosa no empezó tan bien como yo esperaba.
El sonido no estaba a la altura de los músicos y aún
así, los que allí nos reunimos, poco a poco fuimos
entrando en calor. La idea, como versaba y se las prometía
el montaje, era oír The Lamb Lies Down on Broadway
tal y como lo tocaron en el '74 los músicos originales.
La ejecución de la obra estuvo rozando la perfección,
se agradeció que en "Back en N.Y.C."
se le fuera un dedo en una nota al teclista para comprobar que
el espectáculo era en directo y no estábamos oyendo
el disco grabado en su día. A partir del "Counting
Out Time" el técnico de sonido puso en
orden y concierto todas las notas que salían del escenario
y la audición mejoraba sensiblemente. O quizás
fuese el publico que disfrutaba de aquel evento como si hubiésemos
retrocedido 30 años en el tiempo, pero no, no se oía
mejor. Mucho mejor. "Lillywhite Lilith"
era el punto de inflexion y llegó casi por sorpresa,
sin darnos cuenta. Nos habíamos metido entre pecho y
espalda medio concierto (o el primer disco, que es lo mismo)
y estábamos disfrutando de la calidad de estos músicos
que no cesaban en su empeño de revivir el pasado.
Ya, completamente desarmados y convencidos de que el grupo valía
la pena, asistimos ensimismados a la plástica puesta
en escena del nacimiento del "bueno de Rael",
su evolución en el escenario, su desdoblamiento y omnipresencia,
la ejecución de todos los temas del disco de igual forma
(quizás demasiado igual) que fue grabado y por fin, para
terminar la evolución de "It",
el tema con el que finaliza el disco-espectáculo.
No podíamos más, pero tampoco podíamos
irnos sin más. Nos había sabido a poco. Pedimos
más. Exigimos los consabidos bises... ¿qué
tocarán? ¿tendrán algo suyo? ¿saldrán
a tocar otra vez o esto era todo?. En fin, salieron y tocaron
una vez más lo mejor de la esencia de los Genesis,
se habían alimentado de ellos y volvían a aparecer
más Genesis que antes tocando un par de temas
de discos antiguos, antiquísimos: The Musical
Box (Nursery Crime) y Watcher of the
Skies (Foxtrot).
Impresionante... (o acojonante según el foro).
Yo creo que The Musical Box hacen un meritorio
homenaje, tanto a los seguidores de Genesis como a
los amantes del Rock Sinfónico y al propio grupo original,
que ha de sentirse orgulloso de que alguien los "plagie"
de una forma tan fiel y espectacular como lo hace este grupo
canadiense.
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LA
PERFECTA MÁQUINA DEL TIEMPO
por F R A N C I S C O. .L Ó
P E Z |
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Vaya
por delante que para mí, que me enorgullezco de confesar
que Genesis es la banda que mayores satisfacciones
-musicales, claro- me ha producido, el disco “The
Lamb lies down on Broadway” no es, globalmente,
el que elegiría como mi favorito. Pero admito que este
trabajo atesora en su interior sin duda los mejores momentos
de su dilatada carrera, los más intensos, los más
complejos y líricos.
A
pesar de ello, el reclamo con que los canadienses THE
MUSICAL BOX vendían sus citas españolas
me resultaba sobradamente poderoso: el espectáculo original
del disco The Lamb... del año 75 tal
y como lo concibieron y ejecutaron los Genesis originales,
avalado además por los propios Genesis que han
dado su beneplácito, y por el boca_a_boca más
que favorable de 11 años calcando a los famosos británicos
por los escenarios del mundo –principalmente Norteamérica
e Inglaterra- con éxito de público incuestionable.
Ante
este planteamiento se puede ser todo lo crítico que se
quiera: que si ya no se lleva el progresivo, que si hay que
mirar hacia el futuro, y no hacia el pasado. Incluso se puede
opinar sobre si esta clase de música es pretenciosa,
ampulosa, recargada y todos esos adjetivos con que los que no
la disfrutan suelen bombardearnos a los que nos gusta la música
pretenciosa, ampulosa y recargada. Pero lo que nunca se puede
hacer –y en algunos medios de comunicación se ha
hecho- es minimizar la dificultad de levantar y sostener con
ese nivel de precisión, un espectáculo tan complejo
y cuidado como el que ofrecieron THE MUSICAL BOX
el pasado 7 de mayo en Madrid (el día anterior en San
Sebastián y al día siguiente en Barcelona).
El
evento tuvo lugar en un Palacio de Congresos
sorprendentemente lleno para lo poco “de moda” que
está el progresivo –en torno a 1.100 personas,
todo un record en Madrid para algo así- y desde el primer
momento se respiraba ese aire “retro” que
la banda quiso plasmar. Al entrar al recinto se podía
ver el sobrio escenario preparado, con los instrumentos y la
ubicación de los músicos a la vista de todo el
mundo. Y mucha gente, como si se tratase de la visita al museo
de la historia, antes de acomodarse en sus butacas se acercaba
a contemplar algo parecido a un mellotron, o la enorme batería
que después haría sonar el clon de Phil
Collins, o varias guitarras alineadas que más
tarde utilizaría el emulador de Steve Hackett.
A
la hora en punto, con británica exactitud, se apagaron
las luces, y la voz de Rael Robles –no, no el
protagonista ficticio de la historia conceptual que cuenta The
Lamb, sino una persona real, de carne y hueso, que se llama
así por afinidad, y que es uno de los que más
empeño puso en que finalmente este concierto se celebrara
a pesar de las dificultades, que hubo muchas- anunciaba que
estábamos a punto de viajar al pasado. La premonición
no pudo ser más exacta. Hasta el más mínimo
detalle se vio reproducido desde que empezó a sonar la
primera nota hasta que se apagó la última. Evidentemente,
la posición de los músicos sobre el escenario
era la original. Pero lo que no tenía porqué ser
tan evidente es que hasta el corte de pelo de los músicos
era similar al que lucían los melenudos setenteros, excepción
hecha del batería, que ciertamente llevaba el mismo corte
de pelo que Collins, pero en la actualidad: calvo,
calvísimo (en aquélla época, Phil
era tan peludo como el resto).
Uno
de los indudables atractivos del espectáculo está
en la fidelidad con el original –a tenor de lo que comentaban
los muchos asistentes que presenciaron en su momento, año
75, el montaje de los auténticos Genesis- cosa
especialmente meritoria ya que no se conservan grabaciones completas
de aquellos conciertos, tan sólo fragmentos. La reproducción
está basada en imágenes, trozos, conversaciones,
supuestos posteriormente confirmados. Y todo eso, meticulosamente
mezclado, es lo que da lugar a la reconstrucción puesta
en escena.
En
cualquier caso la idea es tan sencilla como efectiva. El escenario
es amplio y sobrio. Sendas tarimas independientes elevan por
separado a cada uno de los músicos. Y entre el hueco
que dejan las tarimas se cuela un ubicuo sosías de Gabriel,
que aparece y desaparece por doquier, cambiando continuamente
de extraños disfraces y llevando todo el peso de la representación
y de la narración. Junto a él unos intencionadamente
estáticos músicos ejecutan con precisión
el libreto, mientras unos potentes juegos de luces, generalmente
de tonos claros y suaves, van acompañando la historia,
oscureciendo o iluminando con gran precisión distintas
partes del escenario. El aparato “no musical” del
espectáculo se completa con la proyección de unas
1.200 diapositivas (las originales, cedidas por los propios
Genesis) sobre un enorme tríptico blanco que
preside el fondo del escenario.
El
esfuerzo del que hace de Gabriel es, como decimos,
hercúleo. Y es, además, sorprendente el parecido
de su voz con la del original. Pero he de decir que, si bien
todos estos cambios resultan de lo más vistosos y necesarios
para el buen desarrollo de la historia, si nos ceñimos
a la parte puramente representativa del papel, los movimientos
resultaban algo rígidos y poco naturales en algunos momentos
(curiosamente, sobre todo en aquellos en los que el intérprete
no iba disfrazado de nada). Pero era tan hechizante la similitud
de la voz, y tan mágico observar el fondo de armario
que lució el cantante -la cazadora de cuero y los vaqueros
de Rael, el colorista cono giratorio que albergaba
a un cantante completamente vestido de blanco en su interior,
el extraño ser purulento que emerge de un enorme preservativo,
las túnicas de gran sacerdote de uñas largas,
la caracterización de viejo renqueante- que esa rigidez
no desmereció el resultado.
El
apartado musical –al fin y al cabo el que más nos
interesa- se sostiene magistralmente con la perfección
con la que los componentes de THE MUSICAL BOX
interpretan la partitura original. A pesar de que algunos críticos
que me atrevo a calificar de desganados profanos opinen que
reproducir con precisión el sonido Genesis es
algo que no tiene mérito –remito
a los lectores a la sección de artículos para
aclarar este extremo– el libreto de esta obra es particularmente
complejo y dificultoso. Y el hecho de que el público
estuviese virtualmente trasladado a los años 70 es de
un mérito digno del mago Copperfield. Como anécdota
que corrobora la obsesiva fidelidad con el original os contaremos
que el émulo de Phil Collins –un batería
descomunal que tampoco paró de trabajar ni un segundo-
es diestro en su vida “normal”. Y aprendió
a tocar la batería con la zurda -¡tela!- para parecerse
todo lo posible a su admirado Collins. Desde luego
tan tremenda gesta le valió el reconocimiento de un público
absolutamente entregado y extasiado.
Y
entregados y extasiados llegamos al final de la representación,
al tema IT que cierra el doble trabajo de Genesis.
¿habría bises? No sabíamos, pero los solicitamos
con insistencia. Habíamos disfrutado del paseo y nos
resistíamos a que se acabase. Poco se hicieron esperar.
Tímidamente saludaron, y volvieron a posicionarse para
deleitarnos con nuevos temas ya extraídos de otros trabajos
de la misma época. Y la misma calidad, el mismo mimo,
el mismo respeto, y el mismo ensimismamiento por parte del público.
Pudimos escuchar dos temas más. El primero, aquel del
que la banda ha cogido su nombre, THE MUSICAL BOX,
incluído en el trabajo NURSERY CRIME,
con un alter ego de Gabriel nuevamente vestido con
aparatosas y coloristas túnicas. Y el cierre, igualmente
antológico: WATCHER OF THE SKIES (Foxtrot).
Y ahora sí, el público de pie aplaudiendo, y las
luces de sala encendidas, inequívoco signo de que la
máquina del tiempo apagaba los motores tras dos horas
de intenso viaje. Al final del concierto, corrillos generalizados
de satisfacción y admiración hacia los canadienses.
Totalmente merecido.
Tras
los años 70, la historia de Genesis, lejos de
apagarse con la marcha de Gabriel tras este The
Lamb, continuó deparándonos momentos más
que reseñables. Los propios Genesis evolucionaron,
afortunadamente, y sus directos sobrepasaron con creces la calidad
musical que ya mostraban en los años 70. Baste escuchar,
por ejemplo, el directo del año 93, "The
way we walk", con una calidad de sonido sorprendente
y un nivel musical superior, o, previo a esa grabación,
recordemos los que lo vivimos el fantástico concierto
que ofrecieron en el estadio Vicente Calderón –sí,
llenaban estadios- , ya sin Gabriel ni Hackett,
en el año 87, en la gira de aquel superventas Invisible
Touch, un disco muy comercial que tan sólo se
salvaba por la impresionante calidad de la puesta en directo
¿Se le podría pedir a THE MUSICAL BOX
que hiciesen lo mismo, que también evolucionasen? Sí,
se podría, pero claramente no es ese su objetivo. Sí
lo es el de trasladarnos al pasado, a la fecha que ellos libremente
han elegido, de forma fiel, perfecta, sin excesos, con las limitaciones
que hubiese en esa época, y con el indudable encanto
de esos años. El objetivo es capturar la magia de aquellos
conciertos irrepetibles y trasmitir al público la sensación
de estar en un show original de Genesis. No engañan
a nadie. Es lo que venden y es lo que hacen, con una maestría
fuera de toda duda.
El
vértigo que me produjo este viaje fue de lo más
placentero, así que yo no me lo pienso. Si el año
que viene, como prometen, la “perfecta máquina
del tiempo” vuelve a la ciudad con el espectáculo
“Selling England by the pound”,
seré el primero en echar la moneda que inicie el nuevo
viaje ¿No dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor?
¿o era peor? Que cada uno elija su opción.
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The
Musical Box con THE LAMB LIES DOWN ON BROADWAY en Madrid, mayo 2005
por A L B E R T O ..P A Z O |
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| publicado
previamente en el número de Mayo de LA
CAJA DE MÚSICA |
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Hola
amigos. Os escribo, todavía alucinado, después
de asistir al concierto de The Musical Box
en Madrid. Ya se ha hablado bastante en La Caja
de sus características y de sus fines con lo que me voy
a limitar a comentar el concierto. El marco, incomparable: el
magnífico Palacio de Congresos y Exposiciones
de Madrid, cuya acústica y condiciones de visibilidad
son insuperables. El público, casi masivo, unas 900 personas,
mayoritariamente de mediana edad aunque había varios
matrimonios con niños que se lo pasaron en grande comprando
camisetas estampadas.
Entre
ellos estaba Susana Griso (¿quién?)
La presentadora de los telediarios de Antena 3 de Television
junto a Matías Prats. Podrían
pensar que habrán repartido entradas por las teles, pero
el caso es que, junto con su acompañante estaban comprándose
camisetas (de chico y de chica) y folletos de la gira. Así
que a partir de ahora ¡no puedo evitar verla de otra manera!
;-)
La
expectación, máxima como se dedujo por ejemplo,
de la exploración minuciosa del escenario que llevamos
a cabo algunos curiosos; en mi caso en la búsqueda de
un mellotron, que no había, porque el teclista utilizó
samplers, pero eso no importó; sí había
un hammond. En otros casos, las fotografías hechas por
algunos de los asistentes con el escenario como fondo.
En
fin, "The lamb..." es el disco con
el que he crecido y se ha fortalecido mi gusto por el progresivo,
y además poseo en video algunas de las pocas filmaciones
que existen de aquellos conciertos, así como la versión
en directo de todo el LP que viene en los "Archives",
y conozco bastante bien las anécdotas que rodearon a
la grabación y a la gira.
Probablemente
no sea el mejor disco de Genesis pero sí el
más original y dramático.
En
general, he de confesar que acudí con una sensación
extraña. ¿Qué íbamos a ver? Está
claro que no eran Genesis pero parece ser que los imitaban
muy bien. ¿Podrían decepcionar? ¿Saldría
desilusionado? ¿Se justificarían mis nervios previos
al concierto? (el atasco que había ante el Bernabeu casi
nos hace llegar tarde).
En
fin, se apagan las luces, una voz nos da la bienvenida al pasado
y nos recuerda la prohibición de hacer fotos con flash
para no interrumpir el espectáculo, y a continuación,
otra voz, sospechosamente conocida, nos explica, en inglés,
la historia que va a desarrollarse. Sin más dilaciones
comienza a sonar "The Lamb..." se
encienden las luces e irrumpe en el escenario el sosías
de Peter Gabriel y se hacen visibles los demás
instrumentistas, entre los cuales el batería se parece
muchísimo a Phil Collins, no sólo
en sus gestos sino físicamente (y en su voz, como luego
comprobaríamos). La disposición en el escenario
es la misma que la que muestran las fotos históricas
y el sonido, apabullante, con los pedales de bajo de "Rhuteford"
retumbando (este Rutheford es zurdo, sin embargo),
la guitarra de "Hackett" sonando
como un reloj y los teclados de "Banks",
académicos, impecables, acompañados por la potente
batería de "Collins" y las
evoluciones y gorgoritos de "Gabriel",
absolutamente calcadas. La sucesión de diapositivas tras
los músicos y los juegos de luces generaron una sobresaturación
de estímulos visuales que materialmente dejaban atónitos
al personal. Desde el "early morning Manhattan..."
se vio que aquello iba a ser grande, incomparable, alucinante...
Y así fueron desgranándose los temas del concierto
a cual mejor: fortísima "Fly on a Windshield",
curiosa la interpretación de "Cuckoo Cocoon",
con "Gabriel" tirado en el suelo
y tocando la flauta, potentísima "In the
Cage",... Una pausa para unos ajustes técnicos,
con perorata de "Gabriel" incluída,
y toses de "Hackett" (yo creo que
formaban parte del show, para replicar el ambiente exacto),
dio pie a la impresionante "Back in N.Y.C.",
y a las más sosegadas "Hairless Heart"
(que le oímos tocar al verdadero Hackett
dos semanas antes), a la comercial "Countig out
Time", y a la masivamente coreada "Carpet
Crawlers", culminado con la sinfónica "The
Chamber of 32 doors".
Una
nueva descarga con "Lilywhite Lilith"
atronó nuestros oídos de maravillas antes de uno
de los mejores momentos: "The waiting room",
acompañado de sombras chinescas en la pantalla del fondo
y de la interpretación de oboe por parte del cantante.
Y después otro de los mejores momentos: "The
Lamia", con el cono multicolor cubriendo a "Gabriel",
vestido de blanco en su interior, y unas melancólicas
imágenes de fondo, de una belleza apabullante. Y sobre
todo "The colony of Slippermen",
con la salida de ese ser globuloso que emergió de un
inmeso falo rojo y se puso a inflar sus atributos ante el cachondeo
del respetable, todo ello acompañado por un juego de
luces impecable.
Un
momento memorable fue "Riding the scree",
donde "Gabriel" y "Hackett"
hicieron mutis por el foro y sólo se quedaron
en escena "Rutheford", "Collins"
y "Banks", sonando con una potencia
inusitada y demostrando lo grandes instrumentistas, ademas de
buenos actores, que son estos músicos. Y para culminar,
la alucinógena puesta en escena de "it",
con rayos láser y la aparición de un maniquí
doble de "Gabriel" que dejó
atónito al personal por la magnífica conjunción
entre luces, actuación y música. Aplausos a rabiar,
petición de bises ("Suppers Ready",
pedían algunos) y aparición de los músicos,
con "Gabriel" completamente vestido
de negro, para interpretar "The Musical Box",
con perorata previa incluída, con la voz calcada a la
del verdadero Gabriel. Para mi gusto, fue uno
de los mejores momentos de la noche, con un sonido potentísimo
(siempre me pareció un poco suave esta canción)
y un final apoteósico con la máscara de anciano
gritando "touch me now, now, now..." que
todos coreamos como posesos. Y para finalizar "Watcher
of the Skies", con el disfraz de murciélago
y los ojos iluminados en la oscuridad, tras la impresionante
entrada del sonido del mellotron (la pena es que no fuera un
mellotron de verdad) y el ambiente mágico que caracteriza
a este tema para cerrar un conciertazo.
Salimos
de allí montados en una nube. Decía la crónica
de "El pais" dos días después
"Pero no eran Genesis", ¿Y qué?
No sólo los recreaban perfectamente y sonaban idénticos
sino que encima son magníficos instrumentistas que nos
han hecho soñar por dos horas inolvidables que han cumplido
con creces los inconvenientes de los viajes, el calor, el cansancio...,
sacrificios que en este caso se hacen con gusto.
¡Gracias
muchachos, nunca os olvidaremos!
Un
saludo
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The
Musical Box con THE LAMB LIES DOWN ON BROADWAY en Barcelona, mayo
2005
por J U A N.. M E L L A D O |
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publicado
previamente en el número de Mayo de LA
CAJA DE MÚSICA
reproducimos esta crónica por el interés especial
que tiene la gran cantidad de datos históricos que muestra |
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El
20 de Noviembre de 1974 en Chicago, GENESIS
comienza una gira mundial para presentar su doble álbum
conceptual "The Lamb Lies Down On Broadway"
todavía inédito por esas fechas, ya que dos días
después se editó en formato doble vinilo en todas
las tiendas de discos.
El
espectáculo ofrecido aquella noche maravilló y
a la vez defraudó al público asistente, pero nadie
pudo decir que GENESIS no estaba ofreciendo
todo un show lleno de efectos visuales, personajes irreales
e inquietantes y el protagonismo del personaje de la historia,
RAEL.
El
show fue mostrado en mas de 100 ocasiones, apoyados por 1.120
diapositivas creadas por Geoffrey Shaw y Theo
Botschuyver bajo la supervision de Peter Gabriel
que se proyectaban en tres pantallas al fondo del escenario.
Peter Gabriel explicaba al público entre
algunos temas la historia, lo que permitía al equipo
técnico cambiar los carretes de las diapositivas. A veces
no dejaba mucho tiempo y salían desincronizadas.
Tambien
este show, como los anteriores, se caracterizó por la
aparición de dos caracterizaciones espectaculares de
Peter Gabriel como "The Lamia"
una especie de cortina circular de ducha que se alzaba y que
de tanto en tanto se alumbraba para ver aparecer a Peter
Gabriel dentro cantando con la cortina dando vueltas y
el personaje de "The Colony of Slippermen",
un disfraz grotesco de una figura deforme y viscosa cubierta
de bultos y jorobas con dos globos previamente inflados simulando
los genitales.
En
mayo de 1975 en Besanson (francia) acabó la gira en la
que debió ser la penúltima actuación, ya
que la gira estaba previsto que finalizara en Toulouse, pero
por falta de ventas se suspendió. Peter Gabriel,
antes de comenzar el show, tocó esa noche entre bastidores
"The Last Post" acompañado
de un Oboe y es que ya estaba decidido que Gabriel dejaba GENESIS
y que aquella iba a ser su última actuación con
el grupo.
Por
todos los problemas habidos de desincronizacion, sonido, (estabilidad
visual), etc... los protagonistas nunca quisieron o autorizaron
una grabación completa de aquella gira. Sí existen
fragmentos grabados en 8 mm de una calidad de sonido e imagen
pésima.
Yo
por aquel entonces llevaba pantalones cortos y por supuesto
con 12 años ni sabía de la existencia de GENESIS
por lo que no asisti al concierto, que precisamente celebraron
por entonces en el nuevo pabellon de Badalona un Domingo 9 y
un Lunes 10 de Marzo de 1975
Más
tarde, como a muchos de nosotros, la sola idea de habernos perdido
aquella época provocaba como un agujero negro insalvable...
y la envidia de aquellos que sí pudieron.... hasta que
.....
THE
MUSICAL BOX Licensed worldwide by Genesis and Peter Gabriel
presenta GENESIS "THE LAMB DOES DOWN ON BROADWAY TOUR"
Intérpretes:
Denis
Gagne – Lead Vocal, Flute, Percussions
Martin Levac – Drums, Percussions, Vocals
François Gagnon – Electric guitar,
6 and 12 strings acoustic guitar, electric Sitar
Sebastien Lamothe – Bass, Acoustic and
Electric Guitar, Bass pedals, Back vocals
Eric Savard – Keyboards, Organ, 12 strings
acoustic Guitar, Back vocals
Musical Direction: Sebastien Lamothe
Artistic Direction: Serge Morissette
The
Musical Box es un grupo francocanadiense que en Julio
del 2000 obtuvieron permiso de los miembros de Genesis,
incluido Peter Gabriel para escenificar e interpretar
el show ofrecido por GENESIS a finales del
1974 y 1975 llamado "The Lamb lies down on Broadway".
Atrás
quedaban largos y duros meses de preparación, la búsqueda
de información a través de las escasas filmaciones
existentes en 8mm, audios piratas, de las miles de fotos, información
de las entrevistas a personas que trabajaron como técnicos
de equipo y sonido en los conciertos originales, las 1.120 diapositivas
originales proyectadas en 3 pantallas cedidas por el propio
Peter Gabriel, la búsqueda y reproducción
de los instrumentos utilizados por entonces (algunos cedidos
por los propios músicos para su clonación), las
máscaras y disfraces de "The Lamia"
y "The Colony of Slippermen", el
vestuario (tejanos con dobladillo incluido, camisa blanca, cazadora
de cuero y deportivos), maquillaje, luces, estroboscopios y
flashes, coreografía y escenarios para finalmente reconstruír
y recrear con toda fidelidad el show ofrecido 25 años
atrás por GENESIS.
...
y lo mas difícil actores y músicos que tocaran
e interpretaran a la perfección a los míticos
Peter Gabriel, Phil Collins,
Mike Rutherford, Tony Banks y
Steve Hackett que se verían finalmente reflejados
en Martin Levac y Guillaume Courteau
(Batería), Denis Gagne (voz), François
Gagnon, Denis Champoux y Christian
Herbert (guitarra) Sebastien Lamothe (bajo)
y Eric Savard y David Myers
(Teclados).
Llegaria
el 11 de Octubre del 2000, cuando THE MUSICAL BOX
presentan por primera vez "The Lamb Lies Down on
Broadway" en el Montreal Spectrum de Canada.
Los
músicos originales de GENESIS apoyarían
este evento, asistiendo o participando como fue el caso de primavera
del 2002, Peter Gabriel y Mike Rutherford
asistieron a algunos shows y Steve Hackett
a parte de ensayar con ellos, tocó un bis 'Firth
Of Fifht' con The Musical Box en el
London Royal Albert Hall. Hace poco, el 24 de Febrero 2005.
En el "Grand Casino" de Ginebra (Suiza), Phil
Collins se unió a la banda para tocar en el
bis "The Musical Box".
...
y bien, envueltos en un aviso previo de anulación del
show sino se vendían más entradas anticipadas,
se presentaron finalmente THE MUSICAL BOX el
Domingo 8 de Mayo 2005 en el Teatre Musical de Barcelona,
ante una sala con 600 o 700 personas que dejaban a la vista
más de la mitad del aforo vacío. Al resto de Europa
el boca a boca les ha funcionado pero aquí en España
no, por lo que el resultado y una ausencia total de propaganda,
sólo salvada en el último momento, restó
que la sala presentara otro aspecto. Esperemos que en una futura
ocasión tomen nota.
A
las 21:30H salen las primeras notas de The Lamb Lies
Down On Broadway y el viaje por la máquina del
tiempo comienza. “Good evening… we have written
a big lump of story and music and we’d like to play it
for you tonight…”.... “This is the story of
Rael”…
Todos
los temas sonaron y se visualizaron de maravilla, especialmente
"In the cage" con Denis "Gabriel"
Gagne poniendose incluso el micro por detrás
de la cintura por la espalda como el original.... "The
Lamia" y su cuerpo en forma de cortina cilindrica
"parecida a la de una ducha" y Denis
dentro cantando "Rael stands astonished, doubting his
sight” haciéndola girar con la mano, hasta
que el cilindro desaparece y es cuando "Gabriel"
aparece vestido de blanco.
"The
Chamber of 32 Doors" con las diapositivas del
cura y el mago, de los padres (“my Father to the left
of me, my Mother to the right"), "Silent
Sorrow" con el disfraz amorfo de Slipperman
y la dificultad de Peter de cantar debajo de la mascara,
los testiculos hinchados representando la llegada del corte
del "windscreenwiper” de la parte
del Doktor Dyper.
Todos
los músicos bordaron la perfección su clonación
de los originales, especial mención al bateria Martin
"Collins" Levac y su calvicie, con una magistral
demostración de cómo se debe tocar la batería,
además de cantar como el propio Collins.
El zurdo Sebastien "Rutherford" Lamothe
tocó bajo y guitarra simultáneamente con una precisión
y meticulosidad única y que decir de la actuación
de Denis "Gabriel" Gagne que fue
ganando con el trascurrir de la actuación su "clónico"
parecido al Gabriel original.
En
la culminación del show donde utilizaban un muñeco
similar a Peter Gabriel para representar la personalidad
dividida de RAEL, los del equipo TMB gastaron
una broma a Denis "Gabriel" Gagne, mostrando
un esqueleto en su lugar con un efecto estroboscópico.
Extraordinario
los bises con The Musical Box y el viejo cantando
“Now Now Now Now”, tras el cual nos pusimos
en pie aplaudiendo a rabia y pidiendo el segundo bis "Watcher
of the Skies”. ¡¡¡MENUDO FINAL
!!!
Con
todo ello pudimos vivir lar recreación perfecta de un
show que por nacer más tarde se nos escapó de
las manos y que gracias a TMB hemos podido
disfrutar. Había momentos que cerrabas los ojos y no
costaba nada soñar que los que actuaban eran los mismisimos
Genesis. No digo nada con el bis de The
Musical Box y el Denis "Gabriel"
Gagne disfrazado de viejo....
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