34 años de historia no se resumen en 2 horas

 


TANGERINE DREAM llevan en el espectáculo de la música desde el año 70. De aquella noche de los tiempos hasta hoy, y con mayor o menor éxito, con mayor o menor aceptación, han seguido publicando cantidad de discos que, con el único denominador común de su electrónico sonido, se han movido por paisajes de lo más variopintos. Desde luego, tanto trabajo da tablas, imprime carácter y sobre todo crea escuela. Pero hace imposible resumir en un concierto de escasas dos horas tan dilatada carrera. Así que en su reciente visita a Madrid, ni siquiera lo intentaron. Nos mostraron, eso sí, los vericuetos musicales por los que se mueven ahora, con lo que eso tiene de decepcionante para los nostálgicos, que los había, y de ilusionante para los "futuristas", que los había también.


 

Sala AQUALUNG (Madrid)
24 Abril 2004 - 21:00

 
Cuando se cumplen o van a cumplir 34 años (que ya son) desde su primer disco, Electronic meditation (1970), Tangerine Dream en concierto en Madrid. Estaba indeciso sobre si acudir a este concierto o no. A fin de cuentas, lo que había oído del grupo de 1986 para acá no me había gustado demasiado. Pero estamos ante una leyenda viva de la música electrónica, y ahí me dejé llevar por el peso del mito. TD nunca ha hecho música propiamente progresiva aunque haya indudables elementos de rock progresivo a lo largo de su (dilatada) discografía. Por lo tanto, y siendo purista, esta crítica no tendría por qué estar en esta web, pero también pienso que nadie con un espíritu realmente progresivo se debería fijar demasiado en las etiquetas. De hecho en la mayoría de las tiendas, los CD de progresivo están en la sección Heavy Metal. Interesante, Marillion junto a Morbid Angel.

Mi primera impresión al llegar a la sala fue que los organizadores se habían pegado un batacazo importante, allí no parecía haber más de 50 personas. Lo cual es lógico hasta cierto punto: encontrar discos de TD es muy fácil, pero encontrar su producción reciente es casi imposible con lo que mucha gente puede tener la impresión que el grupo desapareció en los 80. Si a ésto unimos la escasa promoción del evento, tenemos la explicación de la poca afluencia de público. De todas formas, a medida que se acercaba la hora y acudía gente, aunque no se pueda decir que aquello fuese un éxito de público la pista y las escaleras que rodeaban la misma tenían bastante gente, sin estar apretados. Pero al menos se evitaba la impresión de que el local estaba desierto. Y esta sí es una sensación desoladora cuando se produce. Recuerdo un concierto de Salvador, el que fue guitarrista de Banzai y Miguel Ríos que, a pesar de un retraso de casi una hora por ver si aparecía alguien, finalmente tocó ante menos de 30 personas.

Y así empezó el concierto. Se descorre el telón y aparecen: a la izquierda Edgar Froese, alma mater del grupo, de hecho su único miembro permanente. Sentado con dos teclados por delante y rodeado de cacharrillos entre los que cabe destacar 3 ordenadores y un rack de efectos varios. En el centro la percusionista Iris Kulterer rodeada de trastos de percusión variados, desde tambores, bongos, platillos hasta panderetas y maracas pero sin usar batería en la concepción clásica. Y a la derecha Jerome Froese que como su nombre indica es hijo de Edgar. Es raro que coincidan en un grupo padre e hijo, recuerdo el caso de Rick Wakeman y Adam, que han sacado varios discos juntos, pero en este caso son los únicos miembros permanentes del grupo. Además resulta que Jerome había aparecido en las cubiertas de varios discos de TD desde el 72, a la tierna edad de 2 años hasta los 80 más o menos. Lo suyo era algo predestinado. El montaje que utilizaba Jerome era muy similar al de su padre, lo único que tocaba de pie en vez de sentado, eso sí se movia tanto como él: nada. La única que daba un poco de movimiento era Iris, la percusionista. Padre e hijo se limitaban en ocasiones a llevar el compás con el pie. Pero en fin, creo que nadie se esperaba ver a Froese e hijo dando botes por el escenario.

En cuanto a la música... Empezaron a tocar sin decir una palabra y siguieron y siguieron unos 80 minutos, sin pausa, enlazando unos temas con otros. Pude reconocer algún pasaje de sus discos más o menos modificado, pero en general era todo nuevo para mi. En gran parte del desarrollo de este tema se notó la influencia que el trance ha dejado en TD, y la verdad es que este aspecto es el que menos me gusta de su música. Tengo que reconocerlo, en algunas fases del concierto me aburrí. Además la música de TD en la actualidad tiene pocos aspectos vistosos, no hay solos de ningún instrumento, la composición parece un juego de construcción donde van incorporando piezas. Más que tocar notas en el sentido clásico parecen ir arrancando secuencias programadas que combinan como un puzzle. De esta manera ningún instrumento (o sonido) destaca sobre otros. Comparando con la época 1974/1984, que es la que mejor conozco, ahora hay menos elementos solistas. Para resumir mis impresiones de este primer tema: cuando más usaron elementos del trance (un aire a, digamos, Orbital), más me aburrieron, cuando se centraron en música ambient, me gustaron más y realmente sentí que merecía la pena haberme acercado al concierto cuando ejecutaban pasajes que recordaban la época "clásica" de los 70/80. El apoyo visual consistía en unos juegos de luces simples pero eficaces y el clásico humo, no hubo láser ni efectos complicados.

Una vez acabado el primer tema, recordemos: 80 minutos, se fueron sin decir nada y volvieron a reaparecer para otro tema más, 15 minutos en la misma línea del anterior, vuelta a salir sin una palabra y así dos veces más, 10 y 5 minutos. Al final de los tres bises (?). Edgar Froese coge un micrófono y dedica un pequeño comentario al 11M, un detalle. Finalmente Iris suelta unas frases en español del estilo "sois maravillosos" etc Y con esto acabó el concierto dejándonos con la duda de si Jerome Froese sabía hablar.

Conclusión: un concierto ciertamente interesante, para ver en directo un pequeño muestrario de música electrónica bastante actual. Pero, al menos con este planteamiento, no repetiría la experiencia. Para finalizar, en el concierto compré (buen precio 15 €) su último disco: Purgatorio, un doble CD que han sacado este año basado en la Divina Comedia de Dante y no tiene mucho que ver con lo que pude presenciar en directo, hay voces solistas y hasta una orquesta. Si en un futuro hacen gira de presentación de este disco sería cosa de replanteárselo.


 
  Jesús Llamas (Mayo 2004)  
     
 
 

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