Los dioses también envejecen ..... pero son dioses
   
   
Texto: Francisco Jose López Palomo
Fotos: Juan Carlos Muñoz De la Torre
   
         
   

Pues sí. El pasado 22 de julio de 2003, y siguiendo una esperada y sorprendente secuencia de grandes conciertos previstos para este año en Madrid -King Crimson, mirando hacia atrás, Camel mirando al frente- pudimos gozar en la calurosa noche madrileña y en uno de los mejores marcos posibles para ello dentro de la capital -El Patio del Cuartel del Conde Duque- de algo absolutamente entrañable, y posiblemente irrepetible.

El evento estaba enmarcado dentro de la programación -hay que reconocer que cuidada, variada y exquisita, a la par que poco subvencionada- que el ayuntamiento de Madrid ha dado en llamar Los Veranos de la Villa.

Se trataba de ver nuevamente a los míticos Yes en directo y al completo, ésto es, incluyendo en la visita al componente más díscolo e inquieto, el genial teclista Rick Wakeman. Y puesto que últimamente no ha aparecido ningún nuevo trabajo que incremente la ya abundante discografía de los señores afirmativos, lo que se nos prometía desde distintos frentes informativos era una intensa y larga velada -se hablaba de que se superarían las 2 horas y media- recorriendo el lado más clásico, el más exitoso y entrañable, de su dilatada carrera.

Con esas premisas el lleno estaba casi garantizado, y se produjo: desconocemos el número de villanos -habitantes de la villa- que rendían pleitesía al Conde Duque en su patio en el pasado, pero a día de hoy no menos de 2.500 seres nostálgicos nos reuníamos en el mismo patio para rendirnos, igual que antaño, a los pies de los padres del rock sinfónico.

Con puntualidad inglesa, 21:30, se plantaron en el escenario, y la primera impresión fue, a mi modo de ver, impactante. Y es que a nadie se le escapa que estos señores de la escena, que pueden presumir de una cantidad enorme de conciertos a sus espaldas, superan con creces la barrera de los 50 años. Y quizás por eso, a los que hemos crecido con ellos nos impacta ver que el tiempo no perdona, y que los dioses también envejecen.

... Pero son dioses. Así que una vez comprobada la parte humana en sus físicos, el lado divino hizo el resto. Tras los primeros compases de su "Siberian Kathru" sólo hubo que liberar la mente, y dejarse trasportar al pasado en un viaje que se hizo demasiado corto. No merece la pena que nos extendamos en describir un concierto casi perfecto, pues respondieron con maestría a las expectativas preconcebidas. Digamos tan sólo que musicalmente están todos enormes, y todos tuvieron su momento especial y personal para demostrarlo (excepto el señor Allan White, que no hizo ningún solo. No fue necesario). Como espectáculo, resultó correcto y discreto en cuanto a escenografía y luces y sobresaliente en cuanto a calidad de sonido. Rick Wakeman demostró porque se le echaba de menos, llenando con su presencia y su personalidad su lado del escenario. John Anderson sigue siendo la viva imagen de la felicidad psicotrópica, con sus suaves, armoniosos y rítmicos movimientos, y con sus edulcorados cánticos a la paz y el amor. Su mágico hilo de voz se conserva impecable. Steve Howe, seco y arisco, como siempre, nos maravilló a todos con su técnica y con su melodía. Allan White, en su discreto segundo plano, pasó la noche marcando contundente e incansable los tiempos. Y el señor Chris Squire, quizás el que más ha cambiado desde la última vez, absolutamente enorme y entregado -aunque ya no se mueve con la misma soltura que en otros tiempos menos recientes-, puso, como siempre hace, la chispa más cañera al show.

Insisto, no merece la pena que perdamos el tiempo en deshacernos en elogios tan evidentes como merecidos. Creo que es mejor seguir descendiendo por el tobogan de la pantalla y que los que estuvimos allí, rememoremos en las fotos algunos momentos del viaje al pasado, y que los que no estuvieron vean -también en las fotos- que no hay mejor forma de envejecer que permaneciendo fieles a sí mismos. Todo un ejemplo.

Yes, sin duda.

   
         
         
   
Amplía la foto
Amplía la foto
Amplía la foto
Amplía la fotoAmplía la foto
Amplía la foto
Amplía la foto
Amplía la fotoAmplía la foto
Amplía la foto
Amplía la fotoAmplía la foto
Amplía la foto
Amplía la foto
 
   
   
PATIO CUARTEL CONDE DUQUE
   
   
22 julio 2003
   
   
Madrid (España)
   
         
   
volver a inicio de página
   
         
   
Web oficial de Yes
   
         
   
   
   
Curiosidad para coleccionistas
Copia manuscrita del setlist
   
         
   
   
   

   
   
Puede apreciarse cómo eliminaron algunos temas por falta de tiempo
El Cuartel del Conde Duque cierra a las 12:00, y así fue
   
         
   
volver a inicio de página
   
         
         
   
Selecciona un nuevo concierto