18, 19 y 20 Septiembre 2003
SALA FOQUE (antiguo Pantalán)
Puerto Sherry
EL PUERTO DE SANTA MARÍA (Cádiz)

 

El festival
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Tras muchos intentos y, sobre todo, muchas ganas, el equipo de Los Recuerdos del Unicornio, por fin se ha atrevido a dar el salto del sencillo concierto de una sola banda -dos a lo sumo- al más amplio concepto "Festival de varios días". Suena tremendo ¿verdad?. Pues tremendo fue. Pero hemos de decir, en honor a la verdad, que la idea no fue nuestra, ni fue nuestro el desarrollo. Mas bien fuimos una pieza mas de un complicado engranaje cuyo motor principal se encontraba en Cádiz. Todo el peso de la organizacion se llevaba desde alli y corrió a cargo de Jose Luis y Salva, componentes de nuestro querido OMNI, y Javier y Menchu, fantástica, dos nuevos y estupendos arriesgados de la vida, que topaban por primera vez con el progresivo en esta aventura. Aunque lo sospecho, desconozco cual será su futuro en este terreno. Cuando acabéis de leer el relato de los hechos entenderéis lo que quiero decir.

El caso es que la ocasión parecía propicia para tirarse al vacío: Interés de las instituciones -El Ayuntamiento del Puerto de Santa María tuvo alguna participación- algunas esponsorizaciones - ¡increible! un sello discográfico andaluz y una empresa cervecera de rancio abolengo habían anunciado su participación- ganas de trabajar -Jose Luis, Salva, Menchu y Javier son unos monstruos en este campo- y sobre todo, el firme compromiso de una institución con gran capacidad de convocatoria, que iba a proporcionar el público potencial. Mundo Vela 2003 se celebraba en el mismo recinto, Puerto Sherry, donde se celebrarían los conciertos, y la organización del mundial de vela garantizaba la asistencia a ese recinto de una cantidad de gente que se contaría diariamente por miles. Absolutamente ideal, pues ya sabemos que si queríamos llenar conciertos progresivos con público sólo progresivo, más nos valdría haber alquilado un barquito para participar en alguna regata del mundial. Es más fácil no ahogarse en el mar que llenar una sala con público exclusivamente progresivo. ¿Qué pasó entonces para que, como habréis supuesto por el tono derrotista de tan apasionante relato, podamos hablar de desastre?

Bueno, pues nada, dos cosillas sin importancia. Simplemente que, a falta de 15 días, la empresa cervecera, la que aportaría la mayor parte del capital para que esta aventura no tuviese riesgo económico, decidió dejarnos colgados por razones que yo particularmente desconozco. Y que, tras decidir seguir adelante sin el apoyo económico, el propio mundial de vela sufrió tal varapalo en la esperada afluencia de público que los anunciados miles costaba contarlos por cientos. Resultado para el festival: que ni me atrevo a confesar la exigua cantidad de gente que acudió a los conciertos, y que el desastre económico no alcanzó proporciones millonarias, sólo porque la moneda ya no es la peseta. No os digo más.

Pero como quiera que el festival se organizó con mucho esfuerzo, mucho amor, muchas narices y varios pares de genitales de ambos sexos, y los conciertos se celebraron a pesar de todo, y dio gusto verlos, nos olvidaremos de la parte triste. La asumimos con dolor y nos ponemos a hablar de música, que de eso hubo para dar y tomar. Y de arte. Y de profesionalidad a prueba de público. Y de pasión, y de locura, y de ... bueno, estábamos en Andalucía ¿dónde sino puede haber tales contrastes?

Imaginemos pues que la sala FOQUE estaba a rebosar y adelante, el espectáculo está a punto de comenzar ......

 

 

Logotipo de Mundo Vela 2003

 

El cartel
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Nuestra principal misión en el festival fue la de ayudar en la selección y captación de los grupos que conformaban los carteles de los tres días, especialmente en lo concerniente al tercero de ellos, el del sábado. Y hemos de confesar sin modestia ninguna, que estamos francamente orgullosos y contentos de cómo quedó el percal. Se consiguió conjugar a la perfección la actualidad, la historia, la diversidad musical y la peculiaridad geográfica cuajando tres carteles muy diferentes, casi temáticos, que podían satisfacer a todo tipo de paladares. He aquí tamaña joya de la ingeniería progresiva:

La primera noche, la del jueves, fue para los anfitriones OMNI y los franceses ECLAT, ambos representantes de las nuevas tendencias progresivas, y ambos artistas a la hora de fusionar el progresivo más puro con el sabor autóctono de sus respectivos orígenes. El viernes, cambio radical para acercarnos al sur. MANGLIS COMPAS MACHINE y ANDRÉS OLAEGUI TRIO llegaron con unas propuestas muy cercanas al jazz, pero a un jazz muy flamenco, a un jazz muy de la tierra. Y no contentos con eso, cerraron la noche con una apoteosis histórica. GUADALQUIVIR, la mítica banda andaluza de la que los dos geniales músicos fueron fundadores, volvió a sonar en directo veintitantos años después. La reaparición fue fugaz, especial y mágica, sólo para esta ocasión -no creo que repitan a corto plazo- Así que esta noche netamente andaluza la recordaremos como se recuerda con placer el exquisito sabor del reserva exclusivo que se saca de la bodega en las ocasiones especiales. Y el último giro musical tuvo lugar el sábado, con la presencia de AMAROK, desde Barcelona, y KARNATAKA, desde Birmingham. Las dos bandas, además de ser muy numerosas -7 Amarok, 6 Karnataka- tienen en común unos espectáculos muy trabajados, no sólo musical sino también escénicamente, y una tendencia musical cercana al más puro folk, pero tratado desde ópticas casi opuestas. Simplificando mucho, el folk de Amarok es más progresivo, y el de Karnataka más sinfónico, y ambos muy asequibles para los oídos menos entrenados en el progresivo convencional.

En cualquier caso, estos carteles se pensaron con la idea de no aburrir, no repetirse y cubrir un espectro amplio de público.¡Y se debió conseguir, porque cada día la gente fue diferente. No recuerdo a nadie que repitiera día!

Bueno, miento. Al menos una persona repitió todos los días, un personaje ilustre que de alguna forma compartió con nosotros las bicolores situaciones que se sucedieron ese particular fin de semana. Se trata del señor Jose M. Iñesta, el webmaster de La Caja de Música, gran amante y conocedor del progresivo, que se desplazó hasta allí para disfrutar de la buena música. SIn duda un gran tipo al que ya llevábamos tiempo queriendo poner cara, y puesta queda. Vaya desde aquí un caluroso y sincero saludo que le sirva de recuerdo de todo lo blanco y negro que le tocó vivir.

 

 
1er festival internacional de músicas contemporáneas
ART ROCK BAHÍA DE CADIZ 2003
Septiembre 2003
SALA FOQUE - PUERTO SHERRY
Puerto de Santa María (Cádiz)
12 EUR/día
  Dia 18, jueves
Noche Rock
 
  22:00 h Omni  
  24:00 h Eclat Francia  
  Dia 19, viernes
Noche Andaluza
 
  22:00 h Manglis Compas Machine  
  24:00 h Andres Olaegui Trio  
 
Ex- Guadalquivir
 
  Dia 20, sábado
Noche Folk
 
  22:00 h Amarok España-Venezuela  
  24:00 h Karnataka Inglaterra  
 
Colaboran
 
 
MUNDO VELA 2003
PUERTO SHERRY
CONCEJALÍA JUVENTUD PUERTO DE SANTA MARÍA
 
información y reservas: art_rock_bahia@msn.com
 

Cartel promocional del festival

 

Los conciertos
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La sala en la que se desarrollaron los conciertos era francamente peculiar. Concebida como una discoteca convencional, con cantidad de columnas, recovecos y sofás redondos -para arrimar, como diría mi padre, que no me dejaba ir de joven- disponía en el centro de una zona enorme en cuyo lateral estaba un escenario realmente amplio. Todas las bandas lo agradecieron. La discoteca permanece habitualmente cerrada, inexplotada, y se abrió para esta ocasión, con lo que hubo que proveerla del equipamiento de sonido y luces que se merecía. Y desde luego no pudo ser más acertada la elección de una empresa de la zona, Ojeda, que hizo un trabajo fantástico, no sólo en el sonido, impecable, potente y nítido en todo momento, sino también en las luces. He visto conciertos de grupos importantes -ahora me vienen a la cabeza Symphony X y 21st Century Schizoid Band- que no desplegaron ni la mitad de los efectos luminosos de que disfrutamos aquí.

Si os parece, hagamos ahora un recorrido por los distintos conciertos. Intentaré contener esta verborrea indómita que padezco para que el recorrido sea breve . Comenzaron la secuencia los gaditanos OMNI, y hemos de ser justos y reconocer que no estuvieron bien. Evidentemente eran los más afectados por la escasez de público, ya que había implicaciones personales y realmente es duro no ver compensado el esfuerzo con buenos frutos. Además la banda no estaba al completo. Faltaban Pepe Torres y Alberto Márquez. El teclista fue sustituido por alguien con buenas maneras pero aún no acoplado al grupo, con lo que trabajó más de eficaz acompañamiento que de protagonista sonoro, como ocurre con Alberto. Lo que sí podemos destacar fue la incorporación de un percusionista metódico y de amplios recursos que apuntó nuevas e interesantes posibilidades en el sonido Omni.

Pero lo mejor estaba por venir. Y es que los franceses ECLAT, auténticos desconocidos para nosotros y para el común de los allí reunidos, fueron la bomba. Todo un descubrimiento y una gratísima sorpresa. Es una banda que, aunque tiene pocos discos, escasamente cuatro, llevan más de 15 años juntos, y tocando mucho, lo que se nota en el escenario. En todas las referencias que busquéis sobre ellos os dirán que el peso de su música y su directo recae sobre el espectacular guitarrista Alain Chiarazzo y el teclista Thierry Massé. Y desde luego es innegable que los dos te dejan con la boca abierta. Además de un virtusismo nada apabullante, tienen un carisma muy especial. Pero no sería justo pasar por alto a todos los demás. Lo mejor que tiene esta banda en directo, además de su fuerza y lo cuidado de sus temas, es la sensación de conjunto. Todos tienen su espacio para trasmitir. El cierre fue de los momentos más intensos de todo el festival. Casi 20 minutos de un tema llamado Circus que no tiene desperdicio. Ritmos extraidos de las más pura tradición francesa, acordeones a ritmo de pan y circo, dejan paso a unos desarrollos espectaculares, complejos y bellísimos. Los allí presentes no dábamos crédito. El calor de los aplausos llenó los huecos de la sala, y ellos, que habían hecho un viaje larguísimo para estar allí, supieron agradecerlo. No en vano, ya están curtidos en cantidad de festivales, y no sólo como participantes sino como impulsores, pues llevan varios años organizando en su tierra el Prog-Sud, un festival de alto nivel que ha contado con nombres de la talla de Sylvan, Cast, DFA o Landmark. Antes de iniciar su viaje de vuelta nos animaron a continuar ya que ellos mismos sufrieron unas experiencias similares durante sus primeros años. Fantásticos.

La segunda noche era a priori la más atractiva, más que nada porque estábamos ante personajes relativamente conocidos por la zona. No cabe duda de que hablamos de historia viva de la música. En el curriculum de Luis Cobo "Manglis" y Andrés Olaegui aparecen nombres tan "discretitos" como Triana, Alameda, Miguel Ríos, Enrique Morente, Manolo Sanlúcar o Raimundo Amador, además de, por supuesto, Guadalquivir. Así que sobre el escenario, todas las tablas del mundo. Por algún problemilla organizativo, este día se retrasó el comienzo del concierto de la MANGLIS COMPAS MACHINE, lo que repercutió en el escaso repertorio de Luis Cobo, un recorrido de apenas media hora por las nuevas propuestas de este experto músico y su banda. No quiso quitarle demasiado espacio a su compañero Andrés, habida cuenta de que, además, al final, todos los músicos tenían que volver a juntarse sobre el escenario -menos mal que era grande- para emprender el prometido viaje al pasado. ANDRES OLAEGUI TRIO, que a pesar del nombre, aparecieron en formación de cuarteto, tocaron con la maestría que se les suponía y con el gusto y la sensibilidad que requiere este jazz detallista y hermoso. Reconocemos que pasamos de puntillas por estos dos conciertos, pero no penséis que es porque no tuviesen nivel o cosas así. Es sólo porque el estilo se aleja un poco del que mejor conocemos y no me atrevo a opinar desde la ignorancia. Sólo sé lo que me gusta y lo que no, y esto me gustó. Tras el final, tras los preceptivos aplausos, se cumplió lo prometido. Tan sólo fue otra media hora más, casi como un bis, pero madre mía, qué bis. Otro de los grandes momentos del festival fue poder ver a estos dos fenómenos con sus bandas revisitando a la mítica banda Guadalquivir. La apoteosis fue antológica. La gente era consciente de que estaban viviendo algo único e irrepetible y disfrutaron, tanto los de arriba como los de abajo. El propio Andrés Olaegui, una persona admirable, que trasmite sólo con su presencia y su trato la sana filosofía de disfrutar de cada momento con pasión, decía al final, comentando entre nosotros sus sensaciones, que "aunque la sala estaba vacía, parecía llena", en clara alusión al mágico ambiente que se creó entre bandas y público. Sin duda, segunda noche de éxito musical. Vamos a por la tercera.

La tercera estuvo reservada, como ya hemos adelantado, para la música folk. Comenzaron AMAROK, una banda absolutamente mágica, que no deja indiferente a nadie. Es por su música, compleja a veces, suave y profunda otras, festiva y desenfadada cuando ya tienen rendido al público. Pero también es por su puesta en escena, que te hace sentir su manera desenfadada pero comprometida de entender la vida. Además de los instrumentos convencionales -guitarra, bajos, batería, teclado, guitarra- desfilan por el escenario los instrumentos más exóticos, étnicos y variados - flauta, violín, saxofón, clarinete, marimba, charango, didgeridoo, tabla, saz, y no sé cuantos más-. La voz cálida y clara de Marta Segura cuenta historias que la gente quiere escuchar y entender, y la complicidad entre todos ellos, que juegan, se ríen y disfrutan, te da un buen rollo cercano al subidón. Insistimos en que si algo bueno tenía este festival por encima de otros es que estaba pensado para "captar" a gente que habitualmente no tiene ningún contacto con esta música. Y Amarok es especialmente ideal para enganchar. La mayoría de los allí presentes entraron casi por curiosidad, y desde luego terminaron felices, encantados y sorprendidos. No había más que ver sus caras y oír sus comentarios. Sólo podemos descubrirnos ante este fantástico grupo de, ante todo, personas, que dieron un conciertazo, entregándose al máximo, a pesar de que las circunstancias fueran tan poco favorables. Ya les echamos de menos, y sólo esperamos el momento de poder disfrutarles de nuevo en directo.

Llegamos al final del festival con la banda que particularmente nosotros teníamos más ganas de ver, porque sabíamos que su directo nos daría una nueva dimensión de su musica. Presentábamos a KARNATAKA como una banda a medias entre The Corrs y Pink Floyd. No es del todo cierto, pero servía para orientar al personal. En sus discos, el sonido de Karnataka se basa en un rock amable, a veces comercial, enriquecido por dos voces femeninas excepcionales, y complementado por unos largos desarrollos instrumentales en los que destacan por encima de todo una guitarra soberbia y unos teclados muy cuidados. En directo, y según lo previsto, todos esos ingredientes se potencian de forma espectacular, y el resultado es totalmente adictivo. Nada que ver con los discos. Donde en el estudio hay suaves ambientes melódicos, encima del escenario todo es fuerza y energía. Anne Marie y Rachel, las dos chicas, cantan, bailan, se mueven, provocan, con su belleza física, insinuante y sugerente, y con sus miradas cómplices, entre ellas y con el público, que corresponde embelesado. Y el potente juego de luces unido a los vaporosos pañuelos rojos con que decoraron el escenario terminaron de completar un espectáculo redondo. Como ocurriera con Amarok, el público se sintió desbordado por lo que allí estaban viendo, y se preguntaban incrédulos de dónde habría salido esa gente. Un lujazo y una satisfacción.

 

 
El fin
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Además de la música, nos llevamos anécdotas y amigos, otra cosa que no tiene precio. Y los músicos no pueden quejarse. También tendrán cosas que contar. No creo que Karnataka olvide el duelo callejero entre culturas que presenciaron pateando la noche Porteña, entre unos Amarok con cuerpo de jarana y swing y unos lugareños sorprendidos de que hicieran sombra a sus sevillanas improvisadas. Ni creo que olviden en su vida ese viaje de 3 horas de Málaga a Cádiz, a su llegada, en noche cerrada, oscura como el demonio, con los poderosos vientos de Tarifa zarandeando una furgoneta cargadita hasta las trancas de gente y material, mientras un agotado conductor -que acababa de hacer la ruta inversa- incumplía las más elementales normas de la seguridad automovilística cabeceando escandalosamente con los ojillos a media asta. Me niego a desvelar quien era ese canalla imprudente e insensato. La benemérita no tiene porqué saberlo.

En fin, fueron tres jornadas que no olvidaremos en mucho tiempo, por lo malo y por lo bueno. De verdad que hubo momentos muy difíciles, de tensión, de incertidumbre, de indefinición, pero ahora que lo vemos con cierta distancia, la música estuvo, una vez más, por encima de las circunstancias, triunfando y permanenciendo. Porque eso es lo que más recordamos con el tiempo. No sé si habrá más ediciones del ART ROCK BAHIA -de hecho ya se está trabajando para la próxima- pero de momento, lo que nos llevamos entre pecho y espalda ya no nos lo quita nadie.

Por diferentes motivos sin importancia tan sólo contamos con fotos del último día. Vedlas si os apetece. Esperamos que, aunque pocas, sean suficientes para que os hagáis una pequeña idea de lo que vivimos los pocos que lo vivimos. Saludos y ¿hasta el año que viene?

Francisco José López Palomo
Noviembre 2003

 
Las fotos
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