El
pasado 3 de febrero consegui acercarme a Madrid a escuchar lo que se
prometía un gran concierto de progresivo. Nada menos que Jadis
actuaban en la entrañable sala Ritmo y Compás,
de tan buenas vibraciones progresivas. He de confesar que acudí
al concierto sin tener ningún disco de los británicos,
y conocer muy pocas cosas de ellos, a no ser a dos de sus integrantes,
John Jowitt y Martin Orford que no
necesitan evidentemente presentación. Sabía también
que es una banda casi "de culto" dentro del neoprogresivo
y eso, junto con las pocas oportunidades que hay de este tipo de conciertos
fue suficiente para convencerme. La organizacion de Paco López
y Luis Berreiros de Radio Enlace, junto con la colaboración
en este caso de los de Progvisions, era toda una garantia.
Además tuve la ocasión de conocer a Carlos Plaza,
de Kotebel, al que felicite efusivamente por la calidad de
sus trabajos, y al que siento no poder ver en directo a finales de febrero,
otra vez será.
Ante
una audiencia de algo más de ochenta personas (caras conocidas,
casi todas ellas) abrió el concierto un cantautor de nombre Steve
Thorn (creo que se escribe así), al parecer patrocinado
por Martin Orford, que ofreció una serie de
canciones con toques folk y Marillion primera época,
bastante interesante. Con una guitarra y, acompañado de sonidos
pregrabados desgranó varios temas agradables de los que destaco
especialmente dos: aquel con el que comenzó, acompañado
a la flauta por el mismisimo Orford, y el que cerró,
una vibrante version del "Came Down" de
IQ, calcando la voz y las expresiones de Peter Nicholls
de manera impresionante, acompañado de nuevo por Orford
al piano.
Con
un cierto retraso, por algún problema técnico, aparecieron
los miembros de Jadis, saludando en castellano y ganándose
inmediatamente al público. Repito que apenas los conocía
por lo que no me sé el "set list" pero luego
me compre el DVD, y sé que el primer tema fue "The
Great Outside", del Fanatic. Con un bonito
juego de luces y mucho humo, sonó impresionante, potente, mostrando
a los músicos perfectamente conjuntados y entonados, y muy enrollados
con el público. Especial mención merecen los saltos de
John Jowitt (en bermudas) tocando el bajo de forma
sobresaliente, la sobriedad de Orford y de Cristey
(el batería) y la entrega de Gary Chandler a
la guitarra. A partir de ahí, fueron desgranando temas, alternando
complejas y progresivas compociciones con momentos instrumentales que
me dejaron atónito, con temas más inofensivos que basculaban
hacia el AOR (quizas muy en relacion con la peculiar voz de Chandler),
cortos y con estribillos sencillos. En conjunto puedo decir que el concierto
fue más progresivo que el material que ofrece el DVD.
Algunos
problemillas deslucieron la actuación, sin embargo. Después
del primer tema, que sonó impecable, empezó a fallar la
guitarra, que en ocasiones no se oía, así como los teclados,
muy desdibujados y con vibraciones en ocasiones molestas. Ésto,
en un grupo que gira esencialmente en torno al virtuosismo de su guitarrista
y al eficaz colchón de teclados que lo acompaña, fue un
handicap para el resultado final de algunos temas, hasta que, mediado
el concierto, el amplificador de la guitarra se averió a mitad
de una de las canciones que hubo de ser interrumpida. Lejos de producirse
un mal rollo, los músicos se lo tomaron con mucho sentido del
humor. Jowitt, que había estado muy activo hasta
esos momentos, saltando y bromeando continuamente, y acompañando
el final de cada canción brindando con el público con
un monumental vaso de cerveza, tomó el protagonismo y, acompañado
de su bajo se puso, el tío, a tocar y a cantar "Stand
by me", coreado por el público. Como la cosa se
prolongaba, el protagonismo pasó a Martin Orford
que se arrancó con el teclado a interpretar el divertimento pianistico
"Quilmes", de su magnífico album en
solitario (confieso que esperaba oír este tema, aunque no en
esas circunstancias; también soñaba con "The
field of fallen angels", pero no pudo ser), que fue atronadoramente
aplaudido. Por fin, con una nueva guitarra, pudimos apreciar las habilidades
de Chandler en su justa medida, hasta el final del
concierto.
En
fin, una buena noche progresiva, algo accidentada pero solventada con
mucha profesionalidad, y un nuevo acierto de Paco López y
Luis Berreiros. Y una sorpresa añadida: el anuncio de la
posibilidad de la actuacion de IQ el dia 21 de mayo,
todavía no cerrada, pero soñemos...
(Marzo '04 - Previamente publicado en La
Caja de Música)