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Cualquier aficionado medio al progresivo actual sabe -y si no se lo explicamos- que el BAJA PROG es un prestigioso festival de músicas progresivas y afines que se celebra en un pueblecito al norte de Méjico, Mexicali, casi fronterizo con EE.UU., que durante una semana se transforma en algo que desde nuestra perspectiva hispana nos resulta increíble. Como si de un festival de cine se tratara, toda la ciudad -lo de pueblecito era por dar un toque costumbrista al asunto, pues en el "pueblecito" conviven unas 100.000 almas- se vuelca en festejar y seguir los eventos asociados al festival, conciertos en este caso, al menos dos diarios, para más señas. La población crece notablemente y dichos conciertos son seguidos por una media de entre 500 y 600 espectadores ¿no es increíble?, casi todos expertos y ávidos fans de este género que tan pocos seguidores arrastra normalmente. No contentos con ello, las calles aledañas al Gran Teatro o al Gran Hotel, sedes principales de los festejos, muestran tenderetes y chiringuitos con discos, revistas, recuerdos y todo tipo de elementos complementarios que invitan amablemente al consumo moderado. En fin, un sueño para los amantes de estos ritmos clásicos. Pues bien. Su organizador, Alfonso Vidales, el teclista de toda una institución musical, CAST, tuvo hace ya unos años la feliz idea de invitar al festival a alguna representación de la música progresiva española a la que siempre se ha sentido ligado. A día de hoy, 4 años después de esa sabia decisión, se ha convertido en tradición -bendita tradición- que en el BAJA PROG tengamos bandas españolas demostrando lo mucho y bien que se trabaja por estas tierras. Las bandas elegidas este año para hacer el soñado viaje, que como siempre se realiza en los primeros días de marzo, han sido KOTEBEL y PSICOTROPIA, bandas de las que siempre hemos hablado mucho, tanto en nuestro programa como desde estos soportes mediáticos. Y al hilo de esta aventura ha surgido una idea, pionera de momento, y que ya nos gustaría que, al igual que lo que ha ocurrido en Mexicali con el trasiego español allende los mares, se convirtiera en tradición. Con la sana intención de recaudar fondos para suavizar los enormes gastos del viaje, y con la finalidad paralela de servir de puesta a punto ante el concierto transoceánico, ambas bandas decidieron celebrar un concierto conjunto en el que mostrar al público español el repertorio exacto que los afortunados visitantes de Mexicali iban a poder disfrutar. Esta idea ha dado en llamarse PREVIO BAJA-PROG 2004 y de lo que aconteció en ese concierto -dos, según lo que luego os explicaremos- es de lo que os queremos hablar a continuación. |
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Viernes,
27 de febrero, 21:30 |
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KOTEBEL es una banda cuyos miembros están afincados en Madrid. Nació de la creatividad musical de Carlos Plaza, su teclista, y, a pesar de contar ya con tres trabajos a sus espaldas, nunca antes habían tocado en directo. El motivo es que el "proyecto KOTEBEL" se creó con la única intención de sonar en estudio. De hecho la banda no existía como tal, sino que Carlos reunía a músicos digamos "de sesión" para ir completando las sucesivas grabaciones, sin que en ningún momento constituyesen una formación estable. Pero afortunadamente, algo ha cambiado. No sabemos si se ha debido a la inquietud que todo músico debe tener por mostrar su música al público en ese cuerpo a cuerpo no violento que supone un concierto, o quizás si surgió ante la perspectiva de poder viajar al templo del progresivo para participar en el BAJA PROG. Pero el caso es que con la reciente aparición de su último trabajo, "FRAGMENTOS DE LUZ", Carlos Plaza decidió dar el salto al directo. Reunió a sus músicos, les planteó la cuestión, y una vez todos de acuerdo, se puso manos a la obra para cuajar una presentación en Madrid, cuidada hasta el más mínimo detalle. Tanto es así que el lugar elegido para tamaña puesta de largo fue el emblemático "JOHNY", el colegio Mayor San Juan Evagelista de Madrid, un auténtico referente de la música de calidad, por cuyo mítico escenario -más de 30 años lleva en danza- han pasado desde el gran BB. King, hasta Gwendal, desde Dizzie Gillespie, Dave Weckl o Max Suñé, hasta Lee Ritenour ¿a que impresiona?. Pues sobre ese escenario cargado de historia se reunió el septeto para tocar en directo por primera vez ante un público que hemos de confesar escaso. Escaso pero bien dispuesto. Y desde la comodidad de las butacas -una de las características de la sala es que los conciertos han de verse sentados, condición que Carlos Plaza ponía como indispensable para mejor degustar la música de Kotebel- no salieron defraudados. El espectáculo de Kotebel es esencialmente musical, claro, pero también visual. Son siete músicos, y no todos se limitan a lucirse en una única habilidad. Podéis imaginar entonces que la escena era un continuo ir y venir de diferentes instrumentos, con la vistosidad que esto supone. El "rincón de las teclas" ya es de por sí digno de mención, pues a los teclados dobles de Carlos hay que añadir el piano de Marisa Cabrelles. César García no se conforma con una sencilla guitarra eléctrica, hay más bajo la manga. Omar Acosta era un espectáculo en sí mismo, con su completo muestrario de instrumentos de viento. De la flauta más convencional a la exótica vasija de barro que maullaba dulcemente cuando Omar soplaba en su boca. Y al set de batería y percusión de Carlos Franco, y al bajo de Jaime Pascual hay que sumar un instrumento muy especial, la voz de Carolina Prieto, que llenaba su "rincón" con su serena y estática presencia, muy acorde con la elegancia de que reviste los temas en los que participa. Si ponemos todo esto sobre un escenario enorme, con sobrias pero imponentes cortinas rojas de fondo, y lo coloreamos con los tonos cálidos, amarillos, naranjas, que dibujaban unas luces sencillas, ya tenemos el rico paisaje en que se empezó a desenvolver la música de esta gran banda. El repertorio elegido se centró exclusivamente en los dos últimos trabajos de la banda, dejando a un lado su Structures, su primera obra, tan interesante como el resto. Yo lo sentí, porque le tengo mucho apego a ese trabajo, pero hay que reconocer que tanto "Mysticae Visiones", como su reciente "Fragmentos de Luz" tienen una música más, llamémosle, espectacular para poner en directo, con desarrollos más complejos y ambientes más diferenciados. Todos esos matices se captaron perfectamente en la puesta en escena, con impecables interpretaciones por parte de todos los músicos, que se vieron reforzados con un sonido también impecable, que permitía diferenciar a la perfección cada instrumento. En realidad, tanto Carlos Plaza como el resto, pueden estar contentos de cómo les quedó ese primer cara a cara con su público. Sin embargo, no fue así. No acabaron el concierto muy satisfechos. Y es que -y esa es la única pega que podemos poner- fracasaron en su comunicación con el público. Supongo que les pudo la responsabilidad de ser la primera vez. Se les notó tensos sobre el escenario, serios y poco comunicativos. Se limitaron a interpretar y no se les vió disfrutar. En ese sentido perdieron una gran oportunidad personal de pasarlo bien, porque, dado lo restringido del circuito progresivo, va a ser difícil que vuelvan a tocar en breve en un escenario y en un foro tan ideal para su música como lo fue el San Juan Evangelista. Pero, insistimos, el balance musical fue fantástico, y ese pequeño pero que tan sólo les afectó a ellos, no al público, que lo pasó francamente bien, lo subsanarán sin duda en el futuro, a fuerza de repetir e ir asentando el repertorio. No se puede encontrar mejor laboratorio que su próxima cita en Mexicali. Tras el previo-BAJAPROG de KOTEBEL llegó el previo de PSICOTROPIA. La verdad es que estos tres jovenes son ya como de la familia. Tocan con tanta regularidad por garitos de todo Madrid que, al contrario que sus predecesores en escena, su compenetración es ya casi existencial. Una cualidad admirable que tiene Psicotropia es su capacidad para crecer, y la diferencia entre aquellos "tímidos" jovencitos de pulcro aspecto que vimos por primera vez en Ritmo y Compás y estos aguerridos vanguardistas con look futurista, es como la que hay entre un huevo y una castaña. Tienen tan trillado el repertorio que les suena con total naturalidad, con lo que su única preocupación es la de pasarlo bien. El espectáculo es mucho más completo que en sus comienzos. No sólo tocan los temas, sino que tanto Pablo Tato, el guitarrista de afilada cresta multicolor, como Jaime Mariscal, el bajista de flexibilidad desgarbada, actúan y gesticulan a juego con las disonancias sonoras de sus temas, siempre arriesgados pero hechizantes. Tristemente, tras el concierto de Kotebel, hubo una porcentaje de público que se marchó, dejando la sala aún más vacía de lo que empezó, pero esto no pareció importar a los tres "marcianos" que disfrutaron de lo lindo en un ladito del escenario. Los 7 componentes de Kotebel llenaban la enorme tarima de la sala, pero los psicotrópicos eran sólo 3, y se situaron tímida y educadamente en el lado donde quedó montada la batería compartida. Anécdotas geográficas al margen, el trío madrileño descargó fuerza y contundencia en el recorrido por ese flamante primer trabajo, llamado como ellos, que recientemente ha editado Musea. Nos mostró además algunos temas nuevos en los que ya están trabajando, y sirvieron, al fin, como contrapunto ideal al concierto anterior, pues tanto el estilo musical como aspectual de ambas formaciones es prácticamente opuesto. Desde luego nosotros estábamos encantados de poder gozar con tal variedad musical en tan histórico marco. A tenor del tipo de público que nos consta que acude al Baja Prog, muy entendido y ávido de emociones progresivas, creemos que tanto Kotebel como Psicotropia van a arrasar en Méjico. Un orgullo, sin duda, para todos los que desde aquí pensamos que el progresivo español goza de excelente salud creativa (a pesar del ínfimo nivel de medios materiales y las escasas posibilidades de supervivencia económica de las bandas). El balance final de esta primera experiencia es, como casi siempre, agridulce. Escaso público -las bandas iban a recaudar fondos para su viaje, y al final incluso perdieron dinero- y notable alto a la música, siempre por encima. En cualquier caso, les deseamos suerte, muy buen viaje y esperamos que, realmente, y a pesar de todo, el PREVIO BAJA-PROG, se convierta en todo un clásico. |
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Francisco
José López Palomo (marzo 04) |
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Domingo,
29 de febrero, 20:00 |
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| En construcción | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Francisco
José López Palomo (marzo 04) |
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