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Sabíamos casi desde el principio, que el mismo día, más o menos a la misma hora un verdadero monstruo de la música contemporánea, un animal de escenario con legión de seguidores, el domador de la “Serpiente Blanca”, David Coverdale, pisaría la arena de “La Cubierta” en Leganés, foro de nefasta acústica, pero que se está convirtiendo en referencia de buen rock, ante la preocupante ausencia de mejores escenarios en nuestra ciudad. La amenaza del ex_Purple no pudo sin embargo con nuestra voluntad y en la tarde del 30 de Septiembre los músicos que acompañan a Lana y Erik y obviamente ellos mismos llegaban a Barajas en un vuelo procedente de Bruselas. Nuestras últimas gestiones habían generado distintos compromisos promocionales, visitando programas tan representativos en el panorama del “Hard Rock” como “Bienvenidos al Paraíso” de Carlos Pina en Radio3 o “Discocross”, el programa de Mariano, en Rockservatorio Radio. Tras ambas visitas, cubiertas con “notable”, gracias a la fantástica predisposición de artistas y periodistas, quedaba el horizonte expedito, centrado solo en el concierto. Tras tan explícita introducción y dejando de lado las penurias provocadas por una raquítica venta anticipada, y un no menos decepcionante apoyo en taquilla, comenzamos la crónica de un gran concierto, un concierto con un comienzo frío por lo limitado de la audiencia, pero que fue caldeándose hasta alcanzar límites de gran intensidad y complicidad. Casi dos horas y media habían prometido y esa fue la duración de un espectáculo que nos trajo lo mejor de cada una de las partes, lo mejor de Erik, la parte más progresiva, que en esta ocasión incluso preponderó y lo mejor de Lana, que con su fantástica voz arañó suavemente más de una espina dorsal en temas como “Queen of the Ocean”, nuestro bautismo de fuego con su música y uno de nuestros temas preferidos. Uno de los capítulos más cuidados por la pareja no fue, sin embargo, uno de los fuertes de la noche, las versiones. En esta ocasión y con la intención de no repetirse, apuntaron a dos grandes bandas, como Uriah Heep y Procol Harum, pero en temas no muy conocidos por lo que su interpretación pasó casi inadvertida para la mayoría de los asistentes. En el vaivén de temas cañeros y sinfonismo galopante, temas como “Mariner”, “Secrets of Astrology” u “Oblivion Days” dieron la verdadera medida de una gran banda reunida para la ocasión y en la que los elementos extraños -Kelly Keeling (Bajo y Voz) y Ernst Van Ee (Batería)- deleitaron al personal,.... qué grandes músicos, qué gran sorpresa, ...qué desperdicio... entre tanto en La Cubierta, ante un lleno absoluto, Coverdale desgranaba lo mejor de su carrera. Afortunadamente, la bajísima asistencia tuvo su contrapunto en un fantástico concierto que no quedará obviamente en muchas mentes, pero que sin duda en ellas habrá dejado huella y en la satisfacción de los organizadores por un grupo de músicos y básicamente un grupo de seres humanos con los que compartimos gratísimos momentos incluido un “miniconcierto” privado en uno de nuestros domicilios. Por lo demás, la conclusión es evidente. Ciertamente la sombra de Coverdale es alargada, pero quizás no fuera este el factor más a tener en cuenta y sí, sin embargo, el retroceso que desde hace un tiempo estamos notando, y que nos llevará indefectiblemente a replantearnos nuestra actividad. Por otra parte me gustaría agradecer a algunas personas, su apoyo incondicional. Y a otras sin ningún ánimo de revancha me gustaría también comentaros que hay ayudas que son gratis, no cuestan esfuerzo ni dinero e incluso así en ocasiones son, desafortunadamente, difíciles de conseguir..... que cada palo aguante su vela. |
| Luis
Manuel Berreiros Cano Octubre 2004 |