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Jose Luis Algaba
Bajo Eléctrico
Salvador Vélez
Guitarra rítmica y voz
Michael Starry
Guitarra Solista
Alberto Márquez
Teclados
Pepe Torres
Flautas y Saxos
Ismael Colón
Batería y Percusiones
Rocío Piña
Voces
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
       
  Introducción  
Comienzo Página
 
         
 

El pasado 31 de enero, en pleno invierno que este año ha sido frío, como mandan los cánones de la lógica meteorológica, tuvo lugar un evento musical que de alguna forma ayudó a suavizar ese gradiente adverso. Metáforas térmicas al margen, esta 1ª FIESTA DEL ROCK PROGRESIVO ESPAÑOL EN MADRID, que es de lo que vamos a hablar, supuso para los que escriben la conclusión de algo largo tiempo deseado, y muchas veces intentado.

Desde estas páginas siempre hemos defendido la calidad cada vez más elevada de las bandas españolas, que, aprovechando el aparente tirón que últimamente parece que tiene el rock progresivo, se han aventurado a salir de la oscuridad para expresarse musicalmente bajo el amplio paraguas de este maltrecho género. El rango es, como decimos, amplio, y el espectro que cubren estas bandas, también es cada vez mayor y más variopinto. La folk-fiesta de Amarok, el luminoso andalucismo de Omni, las psicodélicas y crimsonianas piruetas de Psicotropia o Difícil Equilibrio, el elegante clasicismo contemporáneo de Kotebel, o la enérgica descarga de expresividad de Maroon, son sólo algunas muestras de la diversidad de paisajes que encontraríamos en un supuesto viaje musical por España. Y sólo mencionamos las bandas que nos vienen a la cabeza en un primer vistazo rápido. Nos consta que hay más.

Pero ante tan halagüeño panorama tenemos el lado oscuro, algo que también desde estas páginas hemos "denunciado" siempre -más que denuncia, que suena un poco fuerte, es un simple recordatorio de la evidencia- Y es que las oportunidades que tienen estas bandas de promocionar y presentar en directo sus composiciones -la verdadera razón de ser de muchos de ellos- son escasas o nulas. Ya les resulta difícil autoproducirse estos trabajos, que salen a la luz gracias a una sabia mezcla entre la actual accesibilidad de la tecnología -antes impensable- y las ganas e imaginación para suplir la falta de medios, cuánto más complicado y duro resultará organizarse sus propios bolos en algún local pequeño para tocar ante los 4 gatos que estamos siempre. Las vías de promoción son casi inexistentes, la desinformación es total, así que el desgaste personal es enorme, y los conciertos pocos.

Por este motivo, era un deseo de Radio Enlace y de los que hacemos Los Recuerdos del Unicornio colaborar en lo posible para que esta situación no pintase tan fea, aún a sabiendas de que los problemas de la desinformación persisten, y que por tanto, seguir reuniendo a 4 gatos seguía siendo una posibilidad creíble. Y con esa intención se pensó en esta FIESTA DEL PROGRESIVO ESPAÑOL que, si bien os adelantamos que en esta primera edición lo podemos catalogar de éxito, lo será realmente si se consigue una continuidad y no se queda en flor de un día, en un único concierto más o menos exitoso

 
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PSICOTROPIA es un lugar de la mente
Pablo Tato y compañía ensimismados en la interpretación
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Concienzudamente, OMNI pone a punto su interminable despliegue de medios
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Pablo Tato
Guitarra y voz
Jaime Mariscal
Bajo y teclados
Juan Llull
Batería
Nacho Cuevas
Voz y armónica
Iván Caramés
Violonchelo Eléctrico
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
       
  La Fiesta  
Comienzo Página
 
         
 

La idea que siempre hemos barajado es la de subir dos bandas a un escenario. En principio sólo a dos, porque a nadie se le escapa que el grueso de la gente que compartimos el gusto por el progresivo se acerca más a la serena madurez que a la alegre juventud despreocupada. Y reconocemos, nosotros los primeros, que para resistir con frescura y atención a más de dos conciertos seguidos se exige cierta robustez física. Justo para los más duros, aquellos que no quedasen satisfechos sólo con dos bandas, se prolongó la fiesta con más música progresiva, enlatada esta vez, claro.

Y siempre tuvimos la idea de que esas dos bandas fuesen, por supuesto, nacionales, una de ellas, preferiblemente de la capital, y la otra del lugar del mapa al que apuntase el interés musical.

Así fue como, apuntando a Madrid, encontramos una banda que desconocíamos pero que se nos presentó casi por casualidad, como una premonición, unos meses antes. Se trataba de una gente joven y entusiasta que nos encandiló con su apasionada forma de interpretar, de tocar y de componer. Eran PSICOTROPIA, grupo en formación de trío que suele enriquecer su música y sus directos con colaboraciones vocales y un fantástico chelo, que, por supuesto, no faltaron la noche de autos.

La otra localidad representada esa noche hacía ya tiempo que estaba elegida, y apuntaba claramente hacia el sur. Desde que conocimos, años ha, a los gaditanos OMNI, siempre hemos querido poder disfrutarlos en directo. Son seis-pedazo-de-músicos que viven con auténtica pasión todo lo que hacen, igual da que hablemos de tocar un instrumento o de tomar unos pescaítos a orillita de la playa, allá en su Puerto de Santa María. No es de extrañar entonces que una vez que conoces su música no puedas ya borrar esas melodías de tu cabeza.

Todos de acuerdo, pues, en celebrar la fiesta y elegida nuestra sala talismán, Ritmo y Compás, donde tan buenísimos ratos progresivos hemos pasado, sólo quedaba esperar al 31 de enero y ver cómo respondía el personal de la ciudad. Y la respuesta no pudo ser mejor: 250 personas de todo tipo abarrotaban el local. Se respiraban, además, las ganas de pasarlo bien. Vimos mucha gente conocida -Kotebel o Maroon andaban por allí. El Mellotron, Radio Vallekas u Onda Latina, también se dejaron caer- y, por supuesto, todos los que siempre vamos a todos los conciertos.

Así las cosas, y hechas las pruebas pertinentes de sonido, con algún que otro apretón de última hora -la gente de OMNI tuvo que alargar su prueba en detrimento de la de PSICOTROPIA- y algún problema técnico que repercutió negativamente en las propias bandas -un par de monitores que no funcionaban impidieron que los músicos se escuchasen bien a sí mismos, lo que les hacía algo incómodo el tocar- el concierto comenzó prácticamente puntual.

 
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Con Michael Starry en primera línea, OMNI agradece los aplausos del público
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Pena de foto: sólo si pudiéseis ver su carita andaluza sabríais lo bien que canta la niña Rocío
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
   
       
  Psicotropia  
Comienzo Página
 
         
 

Los primeros en aparecer fueron los madrileños, con alguna tensión acumulada por aquello de la escasa prueba de sonido y los problemas de auto-escucha, pero ahí estaban, con ganas de tocar y preparados para presentar su primer trabajo, que se llama como ellos: PSICOTROPIA. En el escenario apareció el formato trío, las tres piezas básicas y fundamentales de la banda, batería -Juan Llull- guitarra -Pablo Tato- y bajo -Jaime Mariscal-.

La actitud inicial del público -un tanto disperso, por aquello de que acababan de llegar, y se saludaban y hablaban entre ellos- no ayudó a que los 3 músicos se sacudiesen el nerviosismo que se les notó en los primeros temas. La excesiva concentración les agarrotó un poco en el comienzo. Pero poco a poco fueron perdiendo descaradamente el respeto a todo agente externo para quedarse a solas con su música y esa fue la llave de un éxito absolutamente rotundo: ese público "cruel y despiadado" del principio se rindió del todo, abandonando esos corrillos de charla y entregándose por completo a la banda.

Los últimos 40 minutos (de una actuación que duró 60) fueron absolutamente magistrales. Una vez acoplados cada uno a su instrumento, las evoluciones crimsonianas de la música de PSICOTROPIA sonaron con una rotundidad admirable. En el escenario se alternaban las presencias de Nacho Cuevas, cantando en algunos temas, e Iván Caramés, con su fascinante contrabajo eléctrico, de belleza elegante y casi etérea, pues las cuerdas parecían flotar en el vacío. Jaime cambiaba de posición sobre el escenario, ahora retorciéndose sobre un bajo que maneja con mucho arte, ahora tocando el teclado (que amablemente le cedió el teclista de OMNI). La puesta en escena, cuyo secreto está en la sencillez, la completaban Juan, infatigable metralleta en la batería, presidiéndolo todo y, en un discreto rincón, Pablo, que injerta la guitarra a su cuerpo de tal forma que hay un único ente y no dos. Es francamente curioso, y un auténtico espectáculo dentro del espectáculo observar a Pablo tocar la guitarra. Subyugante, de verdad. Hay que verlo, insisto.

Su tema estrella, y sin duda uno de nuestros favoritos, la SUITE URDALIA, quedó algo deslucida porque el contrabajo no consiguió sonar con la claridad deseada, pero aseguramos que fue más un problema técnico que una responsabilidad del amigo Iván. Aunque no nos engañemos, el tema, que es tremendo, sonó tremendo. Como tremendo sonó el bis que hicieron -perdonad que no demos nombres por pura ignorancia- que completaron con un adelanto de lo que ya están empezando a preparar, ese segundo trabajo que esperamos con ganas.

Músico a músico tenemos que destacar lo bien conjuntados que están los tres músicos principales. Juan se transforma en una bestia parda cuando se pone a los mandos y el violento sonido de su batería lo inunda todo. Pablo consigue que la atención se centre en él cuando está tocando. Hace fácil lo difícil y trasmite sentimiento y sensibilidad en esas improvisaciones, que, en realidad, están sabiamente estudiadas. Y Jaime es el contrapunto perfecto de Pablo, ambos se miran y se complementan. No se limita a tocar el bajo y ya está. Se nota un afán de investigar sonidos y experimentación creativa a la hora de sacarlos. La voz de Nacho gana mucho en directo. Es curioso el contraste estilístico entre el aire progresivo de la música y el toque "blusero" que impone Nacho en la voz, aunque, por inusual, hay que acostumbrarse. Y del contrabajo de Iván podemos decir que cuando sonaba, sonaba estupendamente. Sentimos mucho no haberlo disfrutado en todo su esplendor. Es este un aspecto de la música de PSICOTROPIA que sugerimos que se potencie, porque el enriquecimiento que supone esa sección de cuerda es notable.

Tan sólo un pequeño "pero" achacable a la banda. La transición entre temas resultaba fría. Cortante. No aprovechaban el tirón emocional del final del tema anterior para enlazar con el siguiente. En algunos temas eso no tenía importancia, pues hay que dar un respiro a la parroquia, pero en otros cortaba un poco el rollo al personal, y obligaba a la banda a comenzar de nuevo.

En fin, que el primer concierto de la noche acabó con un notable alto. Nos encantaría augurarle a esta banda un futuro prometedor si tuviésemos autoridad para hacerlo. Desde luego, a tenor de lo visto, y destacando cómo se ganaron a un público en principio expectante deberían tener una carrera más que exitosa. Sabias palabras las de Pablo que, en vez de quejarse de esta actitud inicial del público, nos decía a posteriori que es el músico el que tiene la obligación de atraer la atención, y no al revés. Y vaya si la atrajeron. Felicidades.

 
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Juegos vocales a ritmo de soul. Así lo hacía Nacho Cuevas acompañado por la rabiosa guitarra de Pablo
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Lo de Juan Llull sí que es una auténtica transformación. Amable y tranquilo lejos de su parapeto. Una bestia tras él
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
   
       
  OMNI  
Comienzo Página
 
         
 

Superada la primera parte del programa, quedaba la segunda. OMNI estaban preparados para salir. En realidad llevaban preparados desde hacía ya mucho tiempo. ¿cómo podríamos trasmitiros las ganas tan grandes de venir a Madrid que tenía esta gente? Era el tercer intento por nuestra parte. Siempre surgían contratiempos, compromisos, problemas al fin, que lo fueron retrasando. Y por fin llegó el día. Algunos de ellos se vinieron ya la noche anterior para disfrutar no sólo de un concierto sin más, sino de un concepto más global, más amplio, como siempre lo hacen todo, a lo grande y sin medida. De hecho estuvimos por Madrid esa noche con ellos y dejaremos de lado el anecdotario de situaciones que surgieron porque sino no acabamos. Son andaluces. Eso lo resume bastante bien.

OMNI tiene ya un bagaje y una historia importante a sus espaldas. Se resume en dos discos oficiales, un tercero de estudio en ciernes, un directo a punto de salir, dos participaciones -cada una más exitosa, incluso, que la anterior- en la catedral del progresivo, o sea el BAJA-PROG, y colaboraciones en proyectos y bandas de todo tipo de la mayoría de sus miembros (la última más que colaboración ha sido en el transoceánico proyecto de los mejicanos CAST, un álbum doble de nombre AL-BANDALUZ, en el que, para unir la música de ambos continentes OMNI ha colaborado no sólo tocando en el disco sino componiendo algunos temas). A ésto hay que sumar, cómo no, multitud de conciertos por el cono sur (de España, se entiende), y un decidido interés por sacar del ostracismo al rock progresivo en Andalucía (La mayor prueba de ello hasta ahora ha sido la organización del ROTA-PROG 2001).

OMNI es una banda amplia. Es más que una banda. Es un compendio de caracteres distintos, una familia -como a ellos les gusta reconocerse- en la que es tan importante el que va a ver un ensayo por afinidad como el que toca la batería. Cada uno es uno más. Otra pieza de la máquina. Ahí todos opinan, todos disponen, todos discuten y pelean y así, en un ambiente "familiar" -para lo bueno y para lo malo- es como van creando sus temas. Y así, con esa intensidad contagiosa, es como los temas se van arreglando, modelando, puliendo hasta el perfeccionismo casi enfermizo. Las canciones nunca están terminadas. De una vez a otra siempre cambian, sufren, padecen, crecen. Cada nueva ocasión se visten con un traje nuevo. Y así, con la maleta llena de trajes nuevos, se plantaron ante el escenario.

Y esto lo constatamos los que presumimos de conocer su música. Y ahí es donde nos pasmamos. Lo que pusieron en directo fue un recorrido por todo ese bagaje del que hablábamos antes. Un recorrido por su TRAS EL PUENTE y su VALS DE LOS DUENDES y un adelanto de algunos temas que ya tienen preparados para el tercer disco. Pero, claro, los temas en directo adquirían una fuerza y una dimensión desconocidas. Sólo el comienzo supuso una descarga tal que lo único que podíamos pensar es que si habían empezado con tanta energía, tan a lo grande, ¿cómo narices iban a terminar si se supone que los conciertos van in crescendo?

El sonido en estos primeros momentos de concierto fue muy bueno. Hacer que se oiga bien la música de OMNI es una labor nada sencilla. Es una música muy intensa, los instrumentos entrelazan en el aire los ambientes que crean, se solapan y se alternan. Hay muchos matices, conseguir que toda esa atmósfera se puede captar con claridad es difícil. Y se consiguió. A pesar de que ellos estaban incómodos por que no se oían bien -el problema de los monitores- se podían separar perfectamente los distintos sonidos que creaba cada uno.

Este primer tema tan impactante era la unión de dos temas carismáticos de la banda, CASAPUERTA y CONTRACORRIENTE. Una larguísima introducción, lenta, envolvente, muy bien llevada por el teclado de Alberto Márquez, dejaba el terreno preparado para una explosión brutal, muy rápida y muy intensa donde cada uno iba mostrando sus cartas. Los punteos rotundos de la guitarra de Michael Starry sólo eran silenciados por la rapidísima flauta de Pepe Torres, al más puro estilo Ian Anderson. Ismael Colón desde el principio dejó claro que todos debían tocar al ritmo que marcasen sus potentes baquetas. La guitarra rítmica de Salvador Vélez te derretía con las melodías y acompañamientos tan variados que tiene este tema. Y uno de los cambios que más se notan en esta canción con respecto a la original en disco es que aquí el bajo de Jose Luis Algaba lo llena todo. Y es que este gran bajista se ha convertido en el infatigable trabajador que necesita el grupo para redondear los temas. Tras casi 12 minutos de descarga torrencial acabaron este CONTRACORRIENTE alargando hasta el infinito el final, casi más como un tema de cierre de concierto, que como el primero de una larga noche. Y así la gente, que en muchos casos venía a descubrir a OMNI, se quedó absolutamente parada, como fascinada. Sinceramente, no lo esperaban.

Ya desde ese momento Salva se erigió, con ese verbo indómito que dios le ha dado, en el conductor temático de la noche, aunque alternaba esta labor con Alberto, y es que les gusta el palique a estos muchachos. Dieron paso al siguiente tema, VUELO NOCTURNO, anunciando que iban a presentar a los músicos -qué raro, ¿no?, si acababan de empezar- y así lo hicieron. Afortunadamente atemperaron el ritmo, para que pudiese ir subiendo a medida que avanzaba el concierto. Así, tras este "vuelo", Alberto presentó LA RONDA DE LAS DUNAS, un tema con un aire muy andalucí que evoca la calidez de las playas gaditanas. Entre medias Ismael se descolgó con uno de sus solos de batería, más por insistencia de sus compañeros que de motu propio, porque es de natural tímido. Pero desde luego, en lo posible le recomendamos desde aquí que se prodigue más, porque la calidad, la soltura, la fuerza y la inagotable variedad de registros de este joven batería son un lujo para cualquiera que tenga la suerte de poder escucharle.

Llegaron al ecuador de su actuación, con uno de sus temas estrella, ideal para tocar en directo. La guapísima Rocío Piña subió al escenario para cantar con Salva uno de los pocos temas vocales de la banda. Rocío no estuvo cómoda cantando, no se oía a sí misma y pensó que los demás tampoco, pero os aseguramos que se oyó. Y francamente bien. Este ROMPEOLAS es un tema redondo, preciosista, alegre y cálido. Y el juego entre la voz quebrada de Salva y la dulce de Rocío es la guinda perfecta. Al final de este tema la catarsis fue colectiva, el público estaba entregado y la banda exultante. Y es que el ROMPEOLAS te alegra el alma.

En este punto acometieron la tarea de tocar en público por primera vez los nuevos temas que ya están preparando. Rocío se quedó en el escenario para volver a lucirse con un tema muy especial para nosotros. Y es que han tenido el increíble gesto de llamar a uno de sus nuevos temas de una forma que nos eriza el bello y nos llena de orgullo. LOS RECUERDOS DEL UNICORNIO, que así lo han llamado, llegará a ser tan emblemático en su discografía como el mismísimo ROMPEOLAS, pues tiene todos los ingredientes para ello. Nos deshacemos en elogios por ese detallazo.

El otro nuevo tema, largo, lleno de detalles, de diferentes momentos, pero que aún no tienen del todo definido -conociéndoles lo variarán varias veces hasta dar con la unanimidad absoluta- se llama OMNI, como ellos. Salva invitó después a bailar con EL VALS DE LOS DUENDES, otro de sus puntos álgidos del espectáculo, pero en justicia hemos de decir que no sonó del todo bien. Desconocemos el motivo pero hubo alguna entrada a destiempo que hizo que sonará "raro". Fue temporal, desde luego, porque los dos temas que sirvieron ya de cierre, COMO LA NOCHE Y EL DÍA, su tema más sinfónico, y TRAS EL PUENTE, volvieron a colocar el listón en todo lo alto.

Estuvieron soberbios, entregados, disfrutando. Michael tuvo momentos absolutamente gloriosos, en los que parecía estar absolutamente solo en el mundo, solo con su guitarra. Con él casi lloramos. Ismael es nuestro héroe, de Salva no podemos más que aprender. Es inexplicable el puntillo que le da a todo lo que toca. Sin él nada sería lo mismo. El arte de Pepe es tan grande que no nos extraña que tenga que tocar en 16 grupos distintos -lo juro- para poder expresarse todo él. Es muy grande. Lo de Jose Luis no tiene nombre. Discreto en su rincón, pero controlando y uniéndolo todo con su bajo incansable. Y con Alberto te quedas embobado viendo cómo caracolean sus dedos por la montaña rusa de sus muchos teclados. Espectacular, en una palabra.

Tras dos horas y ocho temas, terminaron exhaustos, pero felices y agradecidos a un público que en todo momento se mostró cálido y encantado con lo que allí se estaba viendo. Felicitamos a los siete músicos, y felicitamos también a dos miembros más de la banda, Rafa Tardío, ese 'hombre en la sombra' tan importante para el fino funcionamiento de la maquinaria OMNI, que les lleva, les trae, les mima, les cuida, les exige y les enseña, y a Alex, que ejerció de técnico de sonido luchando contra la adversidad y las carencias. A todos ellos, gracias por venir, gracias por sudar la camiseta, y contamos los días para volver a disfrutar con vosotros.

 
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Misterioso bajo el halo verde, Alberto Márquez, magia en los dedos casi endemoniados. Pepe Torres, al fondo, acompañante ideal.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Michael Starry tuvo su noche. Totalmente entregado a su instrumento nos regaló punteos memorables
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
   
       
  Final  
Comienzo Página
 
         
 

Una vez terminados los conciertos, la intención era la de que aquel que quisiese o tuviese cuerpo, se quedase en la sala tomando, charlando, comprando discos o revistas -que las había- o lo que quiera que fuere, mientras sonaba progresivo de fondo. Algunos lo hicieron, pero realmente fueron pocos -comprensible, si tras casi tres horas de tralla recordamos el binomio resistencia física/edad - Así que esa última parte, aunque interesante, duró poco. Sólo quedaba desmontar el chiringuito, y dar por terminada la fiesta. Satisfechos, así lo hicimos mientras pensábamos ya en la siguiente.

El balance, a pesar de los problemas técnicos y demás minucias, fue, por supuesto, positivo. Así que, como grandes bandas hay para repetir, veremos qué ocurre a la próxima. Desde luego allí estaremos para contarlo y disfrutarlo.

Y cerremos ya esta "breve" descripción de aconteceres destacando algo que, intencionadamente, hemos dejado para el final. Es del género tonto recordar que sin las bandas no se hubiese podido celebrar el concierto. Está claro. Pero es que en este caso hay que destacar doblemente ese hecho: El concierto se hizo porque quisieron las bandas. Nos explicamos. Ambos grupos aceptaron unas condiciones leoninas, por debajo de las que normalmente aceptan -sólo cobrarían en el caso de que hubiese beneficios, si no, cero patatero- y ambos grupos tuvieron que hacer enormes esfuerzos personales para estar -OMNI vino desde Cádiz, 700 kms a 'oho', pisha, en furgoneta pasando frío y calamidades, como suele decirse, y Jaime Mariscal, bajista de PSICOTROPIA, tuvo que desplazarse a Madrid desde Bélgica, ciudad en la que reside temporalmente-. Por todo eso es justo deshacerse en elogios, halagos y parabienes sin fin hacia estos musicazos que, prácticamente por amor al arte, lo dieron todo para el uso y disfrute únicamente de todos los/las que estuvísteis allí. Gracias a ellos por eso, gracias a vosotros por estar. Y gracias, ya que estamos, a Discópolis y Jose Miguel López, siempre ahí hasta las últimas consecuencias, y a todos los que siempre ayudáis a difundir este tipo de festejos, de los que tan necesitaditos estamos.

Sin más, sigamos con la música, comida insustituible para la mente. Nos vemos en unos meses.

 
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OMNI en uno de los momentos brillantes de la noche. Salva canta, Pepe sopla. Todos disfrutamos
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Pablo Tato puede ser insondable. ¿Qué está pensando durante la prueba de sonido?
 
 
 
 
 
   
         
   
  Paco López y Luis Berreiros
Madrid, febrero 2003
   
         
 
31 enero 2003, 22:00 h.
Precio entrada 10 €