Francisco José López Palomo
Abril 2003
Nunca antes un concierto de los que organiza Los
Recuerdos del Unicornio había despertado tanta
expectación. Y no era para menos porque hacía
tiempo que no aparecía una banda que hubiese generado
tantas y tan buenas expectativas dentro y fuera del panorama
progresivo como PORCUPINE TREE, la banda liderada desde
hace ya muchos años por el "gurú"
Steven Wilson, que cada vez despunta más en
su otra faceta de productor (Los últimos trabajos de
Opeth son su mayor éxito hasta el momento en
este campo). Además las críticas del trabajo
que venían a presentar, In Absentia, el primero
editado por la multinacional Atlantic Records, eran
todas inmejorables.
Quizás
todo esto explique que la sala CARACOL se llenase hasta arriba
-500 personas- para presenciar la primera visita a España
de la banda británica. Y desde luego, la magnitud económica
de este concierto explica que para la ocasión se creasen
las siglas LCP -La Comunidad Progresiva- que
no es otra cosa que una nueva promotora de conciertos compuesta
por un grupo de enloquecidos degustadores de progresivo que
han decidido compartir su tiempo y arriesgar su dinero para
que entre todos seamos capaces de repetir con menor riesgo
estas aventuras musicales tan emocionantes como peligrosas.
Haciendo
un breve recorrido por el concierto en sí, hemos de
decir que nos ocurrió como cuando te recomiendan en
exceso una película: que nos supo a poco. Disfrutamos
mucho, y estuvieron francamente bien, en general, pero se
echaron de menos temas carismáticos de una primera
época de la que, extrañamente, reniegan. Y su
actitud algo distante con respecto al público no ayudó.
Aún así, la presencia de John Wesley
como miembro "extra" apoyando en las guitarras,
la contundencia de la batería de Colin Edwin
y la crudeza de un sonido mucho más guitarrero en directo
que en estudio, nos depararon momentos tremendamente espectaculares,
por no decir escalofriantes -perfecto ejemplo su interpretación
del tema Tinto Brass para cerrar el concierto-. No
en vano, y a pesar de ese "mantener distancias con
el progresivo" que tanto pregonan, que nadie dude
de que son unos auténticos genios de la música
actual.
En
conclusión, que para ser una primera visita después
de tantos años de carrera, y con tan buen historial,
hubiésemos preferido algo más de entrega, pero
cada uno es como es, y ellos son muy dueños de orientar
su carrera como les plazca, faltaría más. Al
menos nos quedan las anécdotas personales, las cenas,
y las "playstation". Y nos queda también
la satisfacción de traerlos por primera vez, y el deseo
de que no sea la última.
Leer
crónica de Luis Manuel Berreiros